Booz

[Bo‘az]. Personaje bíblico del libro de Ruth (v.). En este libro, en el que fluye el río de la poesía junto al del amor místi­co, Booz es una figura de primera categoría, tanto, por lo menos, como la de la joven esposa a quien acoge, y aún quizá más rica en significación.

Si bien Ruth (v.) es el alma «colmada de amor», poseedora de todos los dones de la gracia, ¿no es acaso Booz la imagen del mismo Señor infinita­mente bueno e inagotablemente generoso? Rico propietario de campos y rebaños, cuando Ruth viene a pedirle permiso para espigar en sus campos, él abre el tesoro de su alma visitada por el Señor: «He aquí el campo de la siega; he ordenado a mis servidores que te dejen espigar en paz. Si tienes sed, bebe de las tinajas…».

Y a la hora de la comida: «Ven, come tu pan mojándolo en el vino». La Providencia hace que más tarde Booz resulte ser pariente próximo de la joven moabita, tanto, que ésta puede invocar la ley del «levirato», por la que en Israel toda viuda tenía de­recho a hacerse desposar por un hermano, primo o tío de su difunto marido. En el episodio destacan, por su belleza, la serena confianza del pobre en aquel de quien su suerte depende y la infinita dulzura del que lo acoge. Pocas líneas bastan para evocar todo el íntimo diálogo del alma con su Dios.

Y Booz dormido, con la joven viuda tendida a su lado, es una perfecta imagen de Aquel que no rechaza nunca al alma que se postra a sus pies: «Soy Ruth, tu sierva. Extiende, Señor, sobre mí el borde de tu manto…». Víctor Hugo supo plasmar ese momento en su bella poesía «Booz dormido» (v. La leyenda de los siglos).

H. D. Rops