Personaje de la novela inglesa de Rudyard Kipling (1865-1936), Stalky y Cía. (v.), en la que el autor evoca episodios y aventuras del período en que estuvo en el «United Service College Westward Ho.» de Bideford, en el North Devon.
No se trata de una evocación autobiográfica verdadera y personal, sino más bien de un periplo a través de la adolescencia de Kipling en el que, en cierto modo, la fantasía y la realidad se entremezclan. Beetle («escarabajo negro» en inglés, o simplemente «escarabajo») es el número dos de un terceto de amigos que disfrutan de cierta autonomía en el colegio y a quienes se autoriza a ocupar un cuarto de estudio aparte: el famoso «Estudio N.° 5», gran cuartel general de las jugarretas estudiantiles mejor planeadas, epicentro de las conspiraciones, «boycots» e «intrigas tenebrosas».
De establecer un paralelismo con Los tres mosqueteros (v.), diríamos que así como Stalky (v.) y Me Turk son el Athos y el Porthos del trío, el papel de intelectual de Aramis corresponde, por derecho, a Beetle. Él es el poeta, el filósofo, el dialéctico, aunque, por otra parte, sabe dar a la acción práctica el valor que oportunamente le corresponde («Beetle es uno de aquellos malos estudiantes que se encuentran perdidos ante los senos y cosenos; sin embargo, no se inmuta: copia muy tranquilamente de Stalky»).
Astuto («es maestro en el arte de hacer creer lo que le conviene»), un tanto hipócrita si es preciso («Beetle era insuperable en el papel de inocente ofendido»), no nos revela el semblante del escritor hasta casi el final, cuando al contar a sus compañeros una historia verdadera, describe al colegio «sumido en una espesa niebla en la que rondaban los fantasmas de los alumnos fallecidos, que penetraban en los dormitorios para sacar a la gente de sus camas». Quizá sea aquí más bien un Hoffmann o un Poe que Kipling mismo, aunque, en resumen, se trate de un inesperado salto a las absurdas latitudes de donde el niño provenía y a las que el hombre, o, mejor, el artista, gustaba volver.
E. Gaza

