Historia de la Medicina en Italia, Salvatore de Renzi

Obra del historiador Salvatore de Renzi (1800-1872), publicada en cinco volúme­nes, en Nápoles, en 1845-49. Es el trabajo de De Renzi más importante en tamaño y doc­trina, y el autor emplea en él la flor de sus investigaciones y de la mejor informa­ción acumulada durante años de estudio sobre la historia de la Medicina.

El primer volumen va precedido de una división cro­nológica de toda la obra en cinco edades y catorce períodos: «Origen» (siglos VI-III a.de C.): períodos mítico, filosófico, hipocrático; «Incremento» (siglo III a. de C.-I d. de C.): períodos empírico, sistemático, ecléctico; «Declinación» (I-V): períodos sin­crético, galénico; «Resurgimiento» (VI-XV): períodos cenobítico, salernitano, erudito; «Progreso» (XVI-XIX): períodos anatómico, físico, fisiológico. El primer volumen, que llega hasta el período galénico, comprende una rica bibliografía y el índice de los médicos. El período galénico termina con los establecimientos públicos entre los ro­manos y las instituciones relativas a la Medicina.

El segundo volumen trata del período cenobítico, en particular de la me­dicina entre los benedictinos del período salernitano, del cual De Renzi es conoce­dor excepcionalmente erudito, y del clásico, terminando con consideraciones generales en torno a la edad del resurgimiento de la Medicina en Italia.

El tercer volumen abra­za la historia de la Medicina del Renaci­miento, fundada en el estudio de la ana­tomía y de las ciencias subsidiarias, física, química, botánica, zoología. En el «período anatómico» son ilustrados también los pro­gresos de la osteología, de la miología, de los órganos de los sentidos; de los aparatos vocal y respiratorio, digestivo, urinario, re­productor, anatomía comparada y patología, y anatomistas pertenecientes a este período. El período fisiológico está estudiado en cuanto a policía médica, higiene pública y privada, medicina legal, toxicología, patología general, medicina práctica, cirugía, terminando con comentarios literarios e his­tóricos.

El cuarto volumen, período físico, con las instituciones académicas (siglo XVII- a primeros del XVIII), los descubrimientos en el campo de la anatomía y de la fisiolo­gía, con los sistemas de medicina, la pato­logía, la medicina práctica, y termina con los trabajos históricos y con la cultura lite­raria médica.

El quinto volumen compren­de la edad del progreso en la Medicina en Italia, comenzando por el período que llama reformador y que se inicia con los progresos de las ciencias auxiliares de la medicina (física, química, mineralogía, botánica, zoología) y luego viene a desarro­llar los diversos capítulos de la Medicina y de la fisiología. Termina con reflexiones acerca de la historia de la Medicina en Ita­lia, de manera que a través de toda su obra podemos afirmar que él justamente consi­deraba el estudio de la historia de las cien­cias, no sencillamente como una expansión de erudición histórica, sino como disciplina educadora de la inteligencia y del espíritu, que cumple con la misión de juzgar, selec­cionar y apreciar las razones de las investi­gaciones sociales, las cuales repiten su ori­gen en el desarrollo de las obras del inte­lecto y de la mano.

Tiene particular im­portancia en esta obra la defensa de la italianidad de la escuela de Salerno, cuyos documentos De Renzi recogió amorosamente (Collectio Salernitana, Nápoles, 1852-59) y reconstruyó ambiente y doctrinas en su obra Historia documentada de la Escuela médica de Salerno (Nápoles, 1857), la cual dio al autor la ocasión de ilustrar el estado cultural italiano durante el primer milenio de nuestra era, mostrando cómo la cultura no estaba destruida, sino adormecida, y por decirlo así, en gestación, mantenida y aun acrecida en parte por la actividad claustral, y que tampoco la medicina era descuidada; pero, sobre todo, se opone a los que sos­tienen que la Escuela salernitana era de origen árabe, introducida al desembarcar los sarracenos en Salerno. De Renzi opina que la escuela fue fundada por los bene­dictinos probablemente hacia el año 694. Cita la crónica francesa de Ugone Flaviniacense hacia 984, que atestigua la exis­tencia de médicos en Salerno, nombra al­gunos de ellos, recuerda las provisiones gu­bernativas concernientes a la escuela y termina con la comparación del estado de la medicina en el resto de Italia durante el período salernitano, y con el estado de la salud pública y de la legislación médica hasta el siglo XIII.

P. Pagnini

Historia de la Monarquía Piamontesa, Ercole Ricotti

[Storia della monarchia piemontese]. Obra en seis volúmenes del historia­dor Ercole Ricotti (1816-1883), publicada entre los años 1861 y 1869.

Tras una sumaria introducción sobre la situación de Saboya antes y durante el período romano, hasta el reinado de Filiberto el Hermoso, la obra se extiende ampliamente en el estudio del período más borrascoso del Piamonte, que abarca desde el reinado de Carlos III de Saboya (1504) al de Carlos Manuel II (1675). Analizando con precisión la constitución de la monarquía y del estado bajo Car­los III, el autor se detiene a contar el pia­doso fin de este soberano, que asiste a la ruina de su país, impotente ante las ame­nazas de los cantones suizos y las invasio­nes de los ejércitos franceses. Cuando Car­los III muere, en Vercelli, los siervos sa­quean el palacio y su cadáver queda aban­donado durante varios años, sin recibir se­pultura, en un armario de la catedral de Vercelli. Su hijo, Manuel Filiberto, inicia la restauración de las múltiples instituciones del estado, pero es Carlos Manuel I (a quien están dedicados los volúmenes tercero y cuarto), quien levanta el prestigio de la dinastía; con su actividad como diplomá­tico, soldado y legislador, entre 1580 y 1630 consiguió «ilustrar y revolver dos siglos» de historia.

Los dos últimos volúmenes de la obra están dedicados a los reinados de Víctor Amadeo I y de Carlos Manuel II. La historia de este último está dividida en cuatro períodos: regencia disputada (1630- 1642); regencia consentida (1645-1648); re­gencia disimulada (1648-1663) y, finalmen­te, reinado efectivo (1663-1675). Son unos años de lucha contra las intrigas, las ame­nazas y las invasiones por parte de la Fran­cia de Richelieu y Mazarino; de guerras religiosas y civiles provocadas por los principales pretendientes a la corona. La obra de Ricotti se apoya en una documentación directa de archivo, que desvanece numero­sas leyendas cortesanas y renueva la histo­ria de los Saboyas, poco apreciada por entonces. Es en particular muy aleccionador el apéndice del vol. V, en el que se pone de manifiesto hasta qué grado de venal bajeza llegaron algunos famosos historiadores del siglo XVII, como Capriata, Siri, Luca Assarini, Valeriano Castiglione, Gualdo, etc. Por todos estos méritos la obra sigue siendo aún hoy fundamental e indispensable.

G. Martinelli

Historia de la Medicina, Francesco Puccinotti

[Storia della medicina]. Obra de Francesco Puccinotti (1794-1872). Publicada en Nápoles en 1860 fue objeto de varias edi­ciones, y todavía se lee con provecho. Com­prende un proemio en que son expuestos conceptos generales sobre la historia de la Medicina, y tres partes que se refieren respectivamente a la Medicina antigua, la Me­dicina de la Edad Media, y Medicina mo­derna. Cada parte va también provista de cuadros cronológicos. Después de las partes referentes a la Medicina antigua y me­dieval son referidos numerosísimos docu­mentos que para el historiador médico son preciosos, puesto que la transcripción y pu­blicación de los textos antiguos poco co­nocidos o desconocidos permite apreciar ciertos períodos y considerar ciertas figuras según nuevos puntos de vista. Por esto, sobre todo, la obra adquiere un interés duradero y sitúa a Puccinotti entre los mejores historiadores italianos. Entre los do­cumentos referidos recordaremos: el índice sánscrito-latino de las plantas que son re­cordadas en el Susrutasamhita (v.); el Dis­curso segundo no terminado de Antonio Cocchi sobre Esculapio; documentos inédi­tos sobre Taddeo Degli Alderotti entre los cuales 156 Consulti medid; informaciones acerca de un códice de medicina salernitana del hospital de San Gimignano; comentarios sobre dos aforismos de Hipócrates, por Dino del Garbo; comentario del mismo a una obra galénica; documentos sobre Bartolomeo da Varignana, Giovanni Gautier y Gentile da Cingoli; informaciones sobre el códice vaticano 4445.

Importantes documentos hi­giénicos que se refieren a estatutos ciuda­danos y hospitales, y a la lepra. Se refiere también al segundo centenar de las obser­vaciones médicas de Antonio Benivieni. En­tre los documentos en apéndice a la Medi­cina medieval se hallan transcritos: una carta de Bartolomeo Borghesi; el testamen­to de Bartolomeo Eustacchio; las glosas so­bre la cirugía de Ruggero da Parma; un ensayo de cartas médicas inéditas escritas en italiano por G. Mercuriale, G. Falloppio, Fabrizio D’Acquapendente. Esta documen­tación, aunque parcial, integra el texto que por ciertos juicios y su particular interpre­tación de hombres, de descubrimientos, de conceptos, todavía hoy debe formar parte de la biblioteca de toda persona erudita.

V. Busachi

Historia de la Lógica en Occidente, Karl Prantl

[Geschichte der Logik im Abendlande]. Obra del filósofo alemán Karl Prantl (1820-1888), publicada en Leipzig en cuatro volúmenes en 1858-70 y reimpresa en 1937. La investigación comprende, desde los orí­genes de la lógica griega, a través de Pla­tón, Aristóteles, la filosofía estoica, neoplatónica y sus elaboraciones en la esco­lástica medieval, hasta el siglo XVI. Se trata, por tanto, de la lógica formalista conceptual, cuyo fundamento especulativo Prantl reconoce en la dirección racionalista- dogmática del pensamiento antiguo y en la teoría del concepto de que ésta deriva, la ley del desarrollo sobre la evolución de aquélla según su implícita dialéctica, el principio de determinación en la estructu­ra del lenguaje. Prantl, que como otros grandes historiadores de la filosofía alema­na deriva de la escuela hegeliana, toma de ésta su interpretación especulativa de la lógica formal. Pero extiende mucho más allá su validez, en cuanto que identifica la estructura del lenguaje con la del pensa­miento, concibiendo las determinaciones formales de éste como correspondientes a las de la realidad. Así es que está historia de la lógica formal parece carecer de su­ficiente fundamento crítico, ni en ella que­da claro — a pesar de los escritos teóricos del autor sobre problemas particulares lo- gicognoseológicos (Reformgedanken zur Lo­gik : Zur Kausalitátsfrage) — cómo habría podido resolver los problemas de la rela­ción entre la lógica formal y el pensamien­to concreto científico y filosófico de la edad moderna, del propio desarrollo de la ló­gica formal en el sentido de la logística y de la lógica matemática, de su relación con la lógica trascendental kantiana y con la lógica ontologicodialéctica hegeliana. Con todo esto, por el amplio y cuidado análisis de las fuentes, por la riqueza de la infor­mación, por la claridad expositiva y la agu­deza interpretativa, es todavía hoy funda­mental para los estudios lógicos.

A. Banfi

Historia de la Marina de los Estados Unidos de América, Fenimore Cooper

[History of the Navy of the United States of America]. Obra del novelista norteamericano James Fenimore Cooper (1789-1851), edi­tada en dos volúmenes en 1839. Es trabajo de compilación muy vasto y minucioso, en el cual, sin embargo, emergen a trechos las dotes de narrador de Cooper y su capa­cidad de trazar a grandes líneas un cuadro histórico bastante complejo. La escasa e irregular escuadra de los insurgentes en la guerra de la Independencia, con sus va­riables vicisitudes, constituye el germen del que surgirá mucho más tarde una marina de guerra americana regular. Como aquella escuadra tuvo notable eficacia en perjudi­car el comercio transatlántico de Inglate­rra y obstaculizar los movimientos de los transportes militares de la madre patria, justamente se atribuye a aquellas pocas na­ves casi corsarias una parte del mérito por el éxito de la campaña y por su feliz con­clusión, en 1783, con la declaración y el reconocimiento de la independencia. La nueva República no se apresuró, por otra parte, a crearse una marina de guerra re­gular, porque había de enfrentarse con gra­ves e inmediatas dificultades financieras y también por innata desconfianza de los an­tiguos colonos hacia las actividades milita­res de todo género.

Sin embargo, cuando el rey de Argel, en 1785, y Jusuf Caramanli, soberano de Trípoli, en 1801, pusieron im­puestos a los buques mercantes americanos e hicieron prisioneras a parte de sus tripulaciones, la exigencia de una acción de gue­rra comenzó a dejarse sentir. En 1794 se obtiene la primera ley del Congreso, que autoriza al Gobierno a construir y armar una flota regular de seis fragatas. La guerra de Trípoli duró tres años, con alterna suerte, y el bloqueo de la ciudad no consiguió el resultado favorable que habían esperado los norteamericanos. El sucesivo conflicto con Inglaterra (1812-15) confirma a los di­rigentes de la Confederación en la necesi­dad de desarrollar las fuerzas navales, las cuales adquieren mayor amplitud y regula­ridad organizadora. La obra de Cooper se termina con la historia de este conflicto. El ardiente patriotismo de Cooper no le impide mostrar objetividad en el relato de estas vicisitudes y luchas, ni falta en él una notable sensibilidad para los problemas na­vales en general. Muchas páginas del tra­bajo, sin embargo, tienen un carácter meramente cronístico.

C. Pellizzi