Pierre Benoît

Novelista francés. Nacido en Albi en 1886. Comenzó su carrera literaria con un- volumen de mediocres poesías (Diadumène, 1914).

Pronto se dio cuenta que su verdadera vocación era la de novelista; su primera obra de este género fue Koenigsmark (1918), a la que siguieron La Atlántida (1919, v.), Pour Don Carlos (1920), Mlle, de La Ferté (1923), La Châtelaine du Liban (1924), etc.

Sus novelas han sido muy bien acogidas por el gran público por la ha­bilidad de la trama y la rapidez del desarro­llo. Viajó por Siria, Extremo Oriente, Nue­vas Hébridas, las Antillas, etc. Sus observa­ciones y experiencias de viajero quedan re­flejadas en algunas novelas de fondo exóti­co: Le roi lépreux (1927), Erromango (1920), Fort de France (1933), L’oiseau des ruines (1947), Le casino de Barnazan (1949).

Las mejores narraciones de Benoît son de carácter fantástico-histórico, réplica moderna de la manera de Dumas padre. Miembro de la Aca­demia Francesa en 1931, Benoît fue procesado después de la liberación por colaboracio­nismo con los nazis.

Jeremy Bentham

Nació el 15 de febrero de 1748 en Londres, donde m. el 6 de ju­nio de 1832. A los siete años leía ya en el texto original los clásicos de la literatura francesa; a los trece ingresó en Oxford, y salió de allí cinco años después con los títulos de «bachelor of arts» y «master of arts».

Reveló también precozmente su ca­rácter anticonformista llevado, por natu­raleza, a la crítica de cuanto había sido legado por la tradición; suscribió, en efec­to, los 39 artículos de la Iglesia anglicana sólo porque ello resultaba necesario para su admisión en el colegio, y no sin haber criticado antes su falta de correspondencia con los dictámenes de la razón.

Su padre, procurador, le indujo a la abogacía; pero B. dejó muy pronto la profesión para dedi­carse a la investigación científica pura de la jurisprudencia. Fruto de tales estudios fue el Fragmento sobre el gobierno [A Fragment on Government, 1777], que, ya a su aparición, obtuvo un gran éxito y fue juzgado obra de algún autor famoso.

Tras haber escrito en 1780 su texto más impor­tante para la definición exacta de sus ideas, la Introducción a los principios de la moral y de la legislación (publicado en 1789, v.), donde formulaba la doctrina de la utilidad como principio de todas las virtudes huma­nas y fundamento de cualquier legislación, B. empezó a viajar por Europa.

Además del francés hablaba corrientemente el ita­liano, el alemán y el ruso, y no desconoció el chino. En 1786 dirigióse a Rusia, donde tenía un hermano arquitecto, y allí em­prendió el estudio de una reforma del régi­men penitenciario, entonces muy atrasado; pretendió asimismo llevar a cabo una aplicación práctica de sus ideas, y, a tal fin, planeó un edificio destinado a ser la nueva prisión modelo, proyecto que defendió por espacio de veinticinco años sin resultado concreto alguno.

También en Rusia, país en el que permaneció durante dos años, escribió Defensa de la usura (1787, v.), obra con la cual deshizo muchos prejuicios res­pecto a la cuestión. La Revolución fran­cesa tuvo en él un benévolo observador; en 1792 Francia le otorgó incluso la ciuda­danía, actitud que B. agradeció enviando varias cartas a las diversas asambleas a fin de orientar mejor sus actividades.

La debi­litación de su salud le indujo a retirarse del contacto social en Ford Abbey, cerca de Chard, donde vivió una existencia aislada y de estudio intenso. Activo, infatigable, además de colaborar a menudo en revistas y diarios publicó ensayos, tratados y obser­vaciones acerca de los más variados temas: política, religión, filosofía, economía, dere­cho, etc.

Citemos entre ellos Tratado de legislación civil y penal (1802, v.), Llama­miento para la Constitución [A Plea for the Constitution, 1803], Reforma escocesa [Scotch Reform, 1808], Examen de intro­ducción a la racionalidad de la evidencia [An Introductory View of the Rationale of Evidence, 1812], Tabla de los impulsos a la acción [A Table of Springs of Action, 1817], Sobre la libertad de prensa [On the Liberty of the Press, 1821], Análisis de la influen­cia de la religión natural sobre la felicidad temporal de la humanidad [The Analysis of the Influence of Natural Religión Upon the Temporal Happiness of Mankind, publicada en 1823 bajo el nombre de Philip Beauchamp], Propuestas de codificación [Codifization Proposals, 1823], y Libro de las fala­rias (1824, v.).

Tales obras le reportaron una importante influencia y le convirtieron m jefe indiscutible de las corrientes radi­cales. Como director de la Westminster Review, por él fundada en 1824, sostuvo una campaña muy enérgica para la reducción de los gastos públicos, y divulgó su ideo­logía a través de artículos.

Típico repre­sentante de la burguesía inglesa más racio­nalista, desdeñoso y refinado, y tan severo consigo mismo como generoso y benévolo para el prójimo, halló entre sus amigos a los más fervientes partidarios de sus doc­trinas.

Mantuvo amistad con lord Shelburn, James Mill, lord Chatham, Pitt, Ricardo, Grote, Camden de Dumont, quien dirigió la edición francesa de sus textos, y Rowring, autor de su famosa biografía. Incitado por el deseo, muy propio del siglo XVIII, de llevar a la práctica sus ideas, pudo ver finalmente concretadas en realidad sus pro­puestas para la asistencia a los pobres. Con carácter póstumo, en 1840, apareció su Deontología o ciencia de la moral (v.).

F. Catalano

Walter Benjamín

Nacido el 15 de julio de 1892 en Berlín y m. suicidándose el 26 de septiembre de 1940 en la frontera franco- española. Hijo de un anticuario israelita, estudió en el Friedrich Wilhelm Gymnasium berlinés y luego en una escuela particular de Turingia.

Publicó sus primeros ensayos en la revista juvenil Der Anfang. Estallada la guerra del 14 presentóse como volunta­rio, pero fue declarado no apto para el ser­vicio. En 1917 se casó con Dora Pollak, y junto a ella marchó a Suiza para seguir los cursos de la Universidad de Berna, donde se graduó en 1919 con una tesis acerca del concepto de crítica artística en el roman­ticismo alemán (Der Begriff der Kunstkritik in der deutschen Romantik, publicada en Berna en 1920).

Vuelto a Berlín, llevó a cabo, entre dificultades de todas clases, económicas y sentimentales (empezaron enton­ces las divergencias con su esposa, que en 1930 darían lugar a la separación), una tra­ducción de los Tableaux parisiens de Bau­delaire, y preparó el plan de una revista (Angelus Novus) que no llegó a ver la luz.

En 1922 Hofmannsthal le publicó en Neue Deutsche Beiträge un ensayo sobre Las afi­nidades electivas de Goethe. Entre 1923 y 1925 Benjamín trabajó en su obra más amplia: otro ensayo, esta vez referente a los orígenes del drama barroco alemán (Ursprung des deut­schen Trauerspiels).

El texto en cuestión, análisis filosófico de una forma artística históricamente determinada, constituye un ejemplo del método especulativo de su au­tor, cuyo pensamiento no se ciñe a la medi­tación de los clásicos temas de la filosofía, antes bien, brota de una aplicación al dato concreto cultural; de ahí el aspecto de en­sayo que presenta la investigación filosó­fica de Benjamín Presentado el trabajo por éste a la Universidad de Francfort del Main, le fue negada la licencia profesional corres­pondiente a que con ello aspiraba.

Inició entonces el autor una amplia colaboración en diarios y revistas que frecuentemente le deparó la oportunidad de viajar por Europa. ‘Bajo la influencia de la directora escénica letona As ja Lacis y de la obra de Lukács Geschichte und Klassenbewusstsein aproxi­móse al comunismo; en su pensamiento, nunca cerrado en una ortodoxia, el con­cepto marxista de la enajenación ocuparía desde entonces un lugar esencial.

Se le en­cargó la redacción del artículo «Goethe» de la Enciclopedia soviética, y durante el invierno de 1926-27 realizó un viaje a Mos­cú. En 1928 el editor Rowohlt publicó Urs­prung des deutschen Trauerspiels, y el tomo de breves ensayos y reflexiones Einhabnstrasse.

Tras el advenimiento de Hitler al poder Benjamín emigró a París. Los primeros años de su nueva vida le resultaron muy duros; finalmente, el Institut für Sozialforschung de Francfort (entidad asimismo emigrada) diole el nombramiento de miembro y le abrió las páginas de su revista, donde apa­recieron algunos de los mejores textos del autor, entre ellos Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit. La invasión nazi de Francia le sorpren­dió en París, donde trabajaba desde hacía mucho tiempo en el texto que juzgaba él resultado de toda su labor: París, die Hcwptstadt des XIX Jahrhunderts. Benjamín, que nunca hiciera caso de los amigos que le exhorta­ban a dejar Europa, intentó esta vez, con un grupo de antifascistas, llegar a España para embarcar hacia los Estados Unidos. Apenas atravesada la frontera, un funcio­nario español amenazó a los fugitivos con entregarles a los nazis; Benjamín le creyó y se envenenó. En 1955 apareció una colección en dos tomos de los escritos del autor, diri­gida por T. W. Adorno, al cual se debe particularmente la difusión de la obra y el pensamiento de su amigo.

M. Spagnol

Gottfried Benn

Nació el 2 de mayo de 1886 en Mannsfield (Prusia occidental), y m. en Berlín el 7 de julio de 1956. Fue hijo de un pastor protestante y de una suiza del Jura, e inició los estudios universitarios en 1904; durante algún tiempo siguió los cursos de la Facultad de Letras, y luego, en Mar- burgo y Berlín, estudió medicina y gra­duóse en esta materia.

Algunos de sus tra­bajos experimentales fueron premiados con medalla de oro por la Universidad berlinesa. Médico militar durante la primera guerra mundial, fue temporalmente auxi­liar de Lesser, y, más tarde, ejerció su pro­fesión en Berlín como especialista en en­fermedades venéreas y de la piel.

La evo­lución que llevó a Benn de su profesión a la poesía, puede descubrirse en el contenido de sus primeras obras, y, posteriormente, en la científica y fría lucidez de su estilo y en el uso y abuso de términos técnicos que el poeta trata de adaptar al mundo de la lírica.

A los dieciocho años —nos cuenta el mismo Benn — envió a una revista litera­ria berlinesa una composición lírica que me­reció el siguiente juicio: «Gottfried Benn.: Afable en el sentimiento, pero débil en cuanto a la expresión». Ocho años después, apenas, la colección Morgue (1912) situábale entre los poetas menos «afables» del expresionismo.

El título de este libro resulta muy signi­ficativo: el desmenuzamiento del cuerpo, verificado con una cruel meticulosidad pro­fesional, se convierte en símbolo de una condición metafísica del hombre; la crea­ción es una herida, y el diagnóstico no su­pone el remedio. El «motus» de esta lírica reside sobre todo en una voluptuosidad de destrucción; y, precisamente, Max Bense cita a Wittgenstein respecto del Benn de la primera época.

En el breve espacio de algu­nos años siguieron a Morgue otras colec­ciones: Sóhne (1914), Fleisch (1917), publi­cado en la biblioteca lírica de la revista Die Aktion, y Schutt (1919). «Cada uno de sus versos — dice de Benn. Else Lasker-Schüler— es la dentellada de un leopardo, el salto de una fiera.» Alternando con la poe­sía publica obras en prosa (Gehirne, 1916): ensayos (Das modeme Ich, 1919) y dramas (Der Vermessungsdirigent, 1919).

La voz del autor va resultando cada vez más clara e inconfundible en el coro de los expresio­nistas, en tanto su obra poética marca una doble posición: de un lado, una lírica po­lémica y provocadora, vivisección de una humanidad condenada, que presenta esce­nas de la vida urbana expresadas en prosa rítmica, en versos libres o tendentes al «song», y con los mismos rasgos duros y rápidos de Georg Grosz, quien titula preci­samente uno de sus dibujos «El café del Dr. Benn»; por otra parte, la inclinación a la poesía absoluta, «sin fe — como diría más tarde— sin esperanza, no dedicada a na­die, hecha sólo de palabras elaboradas me­diante la fascinación».

En su sucesivo cam­bio de actitudes únicamente se salvaron de la primitiva negación radical la forma y la creación artística. En el curso de esta tra­yectoria Benn tomó contacto con la obra de Nietzsche y eligió a éste como maestro de su nihilismo estético.

Además de citarle repe­tidamente (algunos aforismos del filósofo, como «El arte es la suprema actividad me­tafísica dentro del nihilismo europeo» y «Bien está una concepción antimetafísica del mundo, mientras sea artística», o bien su definición del mundo cual Olimpo de la apariencia, convirtiéronse para Benn en divi­sas de su arte), le dedicó un ensayo, Nietz­sche nach fünjzig Jahren, reimpreso en el volumen Frühe Prosa und Reden (1950), y, posteriormente, un capítulo entero en Der Ptolomaer y algunas páginas en Doppelleben.

En su búsqueda de un arte consciente y del seguro dominio de los propios medios técnicos, el autor descubrió a otro maestro en George (cfr. Rede auf Stefán George), y a través de él superó los límites del ex­presionismo alemán para ingresar en una escuela más amplia: la de la poesía deca­dente europea, de Mallarmé en adelante.

En 1933 creyó descubrir una realidad del nihilismo en el Estado nazi, cuya aparición saludó con entusiasmo (Der nene Staat und die Intelektueen, 1933; Kunst und Macht, 1934). De esta actitud no logró disuadirle una carta abierta que, en nombre de los intelectuales emigrados, le dirigió Klaus Mann en la revista Die Sammlung.

La res­puesta de Benn fue desoladora: su encegamiento, la insolencia de sus argumentos y el carácter trivial de las alusiones a Nietz­sche bien habrían podido ser utilizadas por Lukács como prueba de sus teorías sobre el irracionalismo alemán. Ante la brutalidad del nuevo Estado, empero, no tardó en com­prender su error; su manifiesta desilusión le valió la hostilidad del partido y la exclu­sión del sindicato de escritores.

En 1936 re­solvió escoger «el camino aristocrático de la emigración»; y así, volvió a ejercer la medicina y dejó de publicar. Después de la guerra aparecieron, además de Trunkene Flut (1949), donde figuran poesías ya dadas a conocer anteriormente, varios tomos de nuevas composiciones líricas: Statische Gedichte, que comprende el trabajo silencioso del decenio 1937-47, Fragmente (1951), Des­tillationen (1953) y Apréslude (1955), nueva etapa — la última — del arte de Benn donde el tema nihilista, más riguroso todavía tras unos años tan terribles de la Historia, pre­senta mayor variedad y moderación de ma­tices, una violencia transformada en ironía y un dominio de la forma no tan aparatoso pero más seguro.

De este postrer período cabe citar asimismo la prosa, que, posible­mente, no tiene en alemania parangón más reciente que Nietzsche: Der Ptolomäer (1949), Ausdruckwelt (1949), Drei alte Män­ner (1949), Doppelleben (autobiografía, 1950) y Problem der Lyrik (1951).

M. Spagnol

Arnold Bennett

Nació el 27 de mayo de 1868 cerca de Hanley (Staffordshire) y m. en Londres el 27 de marzo de 1931. Estudió leyes, pero en 1893 inclinóse al periodismo y asumió la dirección de la revista feme­nina Wornan.

En 1900 abandonó también la actividad periodística y se dedicó por en­tero a la literatura propiamente dicha. Des­de este año hasta 1908 vivió en Francia, donde se casó con una francesa e inició su tan abundante como desigual obra de narrador, a la que Bennett consagró toda su exis­tencia.

El primer texto que llamó la aten­ción de la crítica fue Ana de las cinco ciu­dades [Anna of the Five Towns, 1902], que describe el ambiente pobre de su Stafford­shire, uno de los temas centrales del escritor.

Obra maestra es Cuento de viejas (v.), seguida por la trilogía Clayhanger (1910), Hilda Lessways (1911) y These Twain (1916) y Riceyman Steps (1923). La copiosa produc­ción de Bennett abarca asimismo géneros que, como el sensacional y el humorístico, están destinados a lograr más fácilmente el favor del público, aun cuando no siempre se tra­ta de libros carentes de mérito artístico; ejemplos de ello son: The Grand Babylon Hotel (1902), Sacred and Profane Love (1905), Buried Alive (1908), The Card (1911), The Regent (1913), The Liorís Share (1916) y The Pretty Lady (1918).

En El hotel im­perial (v.), que es una de sus mejores no­velas, el autor reanuda el estudio de los caracteres. Bennett adaptó algunas de sus produc­ciones al teatro, y escribió también nume­rosas comedias, entre ellas Lo que el pú­blico desea [What the Public Wants, 1909], Luna de piel [The Honeymoon, 1911], Pie­dras miliares [Milestones, 1912], El título [The Title, 1918].

Compuso también narra­ciones, estudios costumbristas y obras auto­biográficas y críticas, generalmente de ca­rácter periodístico. La originalidad de la producción de Bennett se halla casi circunscrita a sus primeras novelas.

Aun cuando some­tido al influjo de autores sobre todo extran­jeros (Dostoievski) y deba situársele en la línea del naturalismo por un continuo afán de documentación, a veces, como en Impe­rial Palace, desproporcionado a los resul­tados, la fisonomía personal del escritor se funda en una consciente depuración de los motivos naturalistas (una «separación» con­creta de sus propios personajes, incluso den­tro de la solidaridad o «simpatía»» que pue­da manifestarles, y una atenuación de los temas violentos o turbios) alentada por el espíritu y la tradición de la narrativa an­glosajona. En verdad, casi cabría hablar de un «realismo» de Bennett.

M. Colombi Guidotti