Aloysius Bertrand

(Louis). Nació el 20 de abril de 1807 en Ceva (Piamonte) y m. el 29 del mismo mes de 1841 en París. Durante su juventud vivió en Dijon, donde publicó en el periódico literario Le Provin­cial la mayoría de los textos reunidos póstumos bajo el título Keepsake fantastique (1924): ensayos, cartas y delicados versos que, sin embargo, no alcanzan aún la per­fección de los poemas en prosa.

A los vein­tiún años se trasladó a París, y allí deba­tióse cruelmente contra la miseria y la en­fermedad. Intentó el teatro, pero sin gran éxito; más interesante que los dos «vaude­villes» (Le sous-lieutenant des hussards y Louise), Daniel, drame-ballade, inspirado en la leyenda del leñador Martín Waldeck, de El anticuario (v.) de Walter Scott, cons­tituye un singular experimento.

Frecuentó el grupo de Nodier y Hugo, donde Sainte- Beuve le conoció, joven de complexión del­gada, tez amarillenta, fisonomía burlona y fina y prolongada sonrisa callada y algo irónica. Murió tuberculoso en el Hospital Necker; sus restos fueron acompañados al cementerio de Vaugirard sólo por el escul­tor David d’Angers, bajo un temporal de extraordinaria violencia.

Atento sobre todo al ritmo y a las cadencias de la expresión, y reaccionando en contra del lirismo romántico de su época a través de una tierna fantasía, una gracia maliciosa, pintorescos detalles y sonoridades sugestivas, Bertrand, con su Gaspar de la noche (v.), que fue publicado con carácter postumo en el año 1842, anun­cia los poemas en prosa de Baudelaire y Rimbaud.

S. Morando

Carlo Bertolazzi

Nació. en Rivolta d’Adda el 3 de noviembre de 1870 y m. en Milán en junio de 1916. Modesto autor del segundo período del naturalismo dramático italiano, inició a los veinte años la composición de textos en dialecto milanés, y a los veintitrés escribió El nost Milan.

En 1898 compuso El resplandor (v.), su obra más notable. Por aquel entonces empezó a escribir en italiano y abandonó las producciones dialectales: L’egoista (1901) fue una buena co­media de carácter, y Lulù distinguióse den­tro del estilo verista. Posteriormente, Bertolazzi cayó en la mediocridad.

Giulio Bertoni

Nació en Módena el 26 de agosto de 1878, m. en Roma el 28 de mayo de 1942. Se licenció en Turin en 1901 y en Florencia en 1902. Realizó largos viajes de estudio por Francia y alemania; en 1905 era profesor libre de filología románica en la Universidad de Turín.

Enseñó la misma disciplina en Friburgo (Suiza) de 1905 a 1920; en Turín de 1921 a 1928, y en Roma de 1929 hasta su muerte. Bertoni ha sido sin duda uno de los filólogos italianos modernos más doctos y laboriosos; su infatigable actividad en todos los campos de las lenguas y las literaturas neolatinas le valió autoridad y fama internacional.

En los últimos años de su vida se había consagrado a profundizar las relaciones entre lengua y pensamiento y publicó algunos volúmenes sobre el len­guaje de los más notables escritores italia­nos. En 1932 la Academia de Italia le en­cargó la dirección del vocabulario de la lengua italiana.

Entre sus numerosas pu­blicaciones, aparecidas en las más impor­tantes revistas filológicas e históricas, ita­lianas y extranjeras, y en volumen, cita­mos: El Doscientos (v.), Lengua y cultura (v.) y Lengua y pensamiento (v.).

Pierre Berton

Nació el 6 de marzo de 1842 en París, donde m. el 24 de octubre de 1912. Hijo de Charles-Francisque Montan (éste es, en realidad, su verdadero apellido) y de Caroline Samson, fue instruido en la representación teatral por el abuelo materno, el célebre actor Samson, y, prosiguiendo bri­llantemente las tradiciones familiares, llegó a ser un primer actor desenvuelto y ele­gante y un aplaudido intérprete de come­dias de la época.

A los diecinueve años empezó su actuación en el «Gymnase», y luego pasó al «Odeón», al «Vaudeville», a la «Comédie Française» y, finalmente, al «Ambigu». Alcanzó sus mayores éxitos con Le Nabab de Daudet, Tosca (donde actuó como primer Scarpia, junto a Sarah Bernhardt, en 1887) y Fedora de Sardou.

Dirigió durante algún tiempo la «Comédie Pari­siense», y en 1880 llegó a profesor de dic­ción. Escribió también varias obras para el teatro: Les jurons de Cadillac (1865), La vertu de ma femme (1867), Didier (1868), La tempête, con Armand Silvestre; Les Chouans (1894), según la novela homónima de Balzac y en colaboración con É. Blavet; Yvette (1901), inspirada en la novela de Maupassant; La belle Marseillaise (1905), Mioche (1912) y la célebre Zaza (1898, v.), en colaboración con Charles Simon.

Esta última alcanzó un gran éxito en los años finales del siglo XIX y los primeros del XX; compuesta para Réjane, tuvo algunos intér­pretes de fama. Leoncavallo se inspiró en ella para su ópera homónima (1900).

P. Raimondi

Aurelio Bertola De’ Giorgi

Nació el 4 de agosto de 1753 en Rimini, donde m. el 30 de junio de 1798. Ingresado en un con­vento contra su voluntad, huyó todavía jo­ven a Hungría; a su regreso tomó de nuevo el hábito monacal y publicó Noches clemen- tinas y las delicadas Poesías campestres.

Enseñó luego geografía e historia en la Es­cuela de Marina de Nápoles, y más tarde la última de ambas materias en la Univer­sidad de Pavía. Llegado a Viena, obtuvo del nuncio Garampi, amigo suyo, la autorización para dejar la observancia religiosa y adoptar el título de abate, que le permi­tió vivir una existencia mundana.

En la capital austríaca se apasionó cada vez más por la literatura alemana, cuyo conocimien­to en Italia había promovido con Ideas so­bre la poesía alemana (v.). Tradujo a Kleist, Wieland, Goethe y otros poetas; su predi­lecto fue Gessner. A partir de 1793 dejó su cargo docente de Pavía, viajó por Italia e intervino en política. Es el primero que em­pleó en su país el término «filósofo de la historia».

P. Onnis