Lecciones de Estética de Schleiermacher, Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher

[Vorlesungen über Aesthetik]. Bajo este título se recogen las lecciones de esté­tica profesadas por Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher (1768-1834) en la Univer­sidad de Berlín, en 1819, 1822 y 1832-33, compiladas por sus alumnos y publicadas póstumas por Lammatsch en 1843, en Berlín. Como Schleiermacher, siguiendo la tradi­ción de los antiguos, divide la filosofía en Dialéctica, Ética y Física y entiende la Ética como estudio de todas las libres acti­vidades humanas, la Estética entra para él en la Ética. El autor, después de haber examinado el desarrollo de la estética filo­sófica desde Kant, sostiene que el arte es una actividad individual e inmanente; indi­vidual porque se presenta de manera diversa y original, espontánea, en cada individuo; Inmanente porque se realiza esencialmente en el interior del espíritu. El verdadero arte, en efecto, es la imagen interior; la realización exterior; la que comúnmente se llama obra de arte, es algo añadido, que se halla con respecto a lo interior como la comunicación del pensamiento por medio de la palabra o la escritura respecto al pensa­miento mismo.

El arte, en esta su interio­ridad, expresa la inmediata conciencia de sí en su compleja variedad. Sin embargo, no hay que confundirlo con el placer sen­sible ni con el sentimiento religioso, ambos determinados por un arte exterior, mien­tras que el arte es libre productividad que sigue el libre desarrollo de la autoconciencia. Tampoco el arte está ligado a preocu­paciones de índole moral; el criterio de valoración del arte está en sí mismo en su interna perfección. El arte es libre productividad, parecido al sueño, pero distinto de éste por un interno principio de armonía. Se desarrolla, en efecto, pasando por dos momentos: el de la inspiración («Begeisterng») y el de la reflexión («Besonnenheit»); el uno, momento creador; el otro, constitutivo. Estas lecciones tratan harto difusamente del problema de si el arte es reproducción de un tipo ideal; según Schleiermacher, el artista obedece a una doble tendencia: aspira por un lado a re­presentar el tipo y por el otro a representar la realidad natural, evitando incurrir en los dos excesos posibles, esto es, en la reproducción del tipo abstracto y en la repre­sentación de una realidad empírica insig­nificante.

J. Colombo

Lecciones de Economía Política, Francesco Ferrara

[Lezioni di economía política]. Publicadas entre 1934 y 1935, recurriendo a fuentes litográficas y manuscritos inéditos, este volumen de Francesco Ferrara (1810-1900) completa el pensamiento del autor, ya con­tenido en los prólogos a los volúmenes de la primera y segunda serie de la «Biblioteca dell’Economista», fundada por él. Como los economistas que le precedieron, Ferrara se ocupa del problema del valor. Su investiga­ción le lleva a completar la teoría del coste de reproducción, ya en parte esbozada- por Carey. Para el autor esa teoría se afirma como principio universal con el cual enlazan todas las teorías particulares económicas. En efecto, para Ferrara todo acto económico se reduce, en el fondo, a un acto de cambio. Dicho de otro modo, en régimen de perfecta libertad, los elementos que concurren en el cambio tienden a equilibrarse, o sea, a sus­tituirse recíprocamente y ponerse en dispo­sición, aunque sea con intensidad diversa, de satisfacer una misma necesidad. Así, por ejemplo, el teatro será sustituido por el cinematógrafo; el vino, por la cerveza; el pan, por las patatas, y así sucesivamente. Nada escapa a esta ley de la reproducción y distribución, ya de mercaderías ya de servicios, porque todo se reduce, en el fondo, a un denominador común que es precisa­mente el coste de reproducción.

Espíritu revolucionario, Ferrara merece ser recor­dado no sólo como una de las grandes figuras del Risorgimento italiano, sino, tam­bién, como el más agudo e inteligente eco­nomista italiano del siglo XIX.

M. Maffei

Lecciones de Clínica Médica, Augusto Murri

[Lezioni di clínica medica]. Es la compilación de las lecciones, publicadas e inéditas, dadas por Augusto Murri (1841-1932) en la Uni­versidad de Bolonia durante los años escola­res 1905-06 y 1906-07. Fueron publicadas en Milán en 1908. Documentan la dirección tomada por Murri en la escuela, y que hace de él un maestro eminente. Desarrollan magistralmente los temas siguientes: «El pensamiento científico y didáctico de la Clínica Médica boloñesa»; «Curas y rece­tas»; «Sobre la tuberculosis pulmonar»; «Enfermedades de Addison y síndrome lumbar»; «Sobre el diagnóstico de los tu­mores intracraneales en su estado termi­nal»; «Sobre un enfermo de vicio cardíaco»; «Sobre la hidrocefalia crónica primitiva»; «Epicrisis en tomo a un enfermo de lúes espinal»; «Sobre un caso de quiluria co­mún»; «Sobre los tumores del cerebelo»; «Sobre la enfermedad de Addison». Las lec­ciones de Clínica Médica comprenden los Escritos médicos (v.) para el conocimiento de la figura científica de Murri. Son par­ticularmente importantes las lecciones sobre el pensamiento científico y didáctico de la Clínica boloñesa, y las curas y recetas, para comprender la dirección científica de las escuelas italianas.

V. Busacchi

Lecciones de Derecho Público, Ramón de Salas

El catedrático salmantino Ramón de Salas (s. XVIII-XIX), conocido como traductor y comentarista de Destutt de Tracy, merece especial valoración por sus Lecciones de Derecho público, expuestas en relación di­recta con la Constitución de Cádiz partiendo del estudio de los principios generales de la ciencia social y confrontando éstos con cada uno de los artículos de la ley funda­mental de 1812. La postura de Salas es ajena a la consideración puramente ideológica, advirtiendo el valor relativo de las disposi­ciones gubernativas. Lo ideológico no pesa sino sobre una tradición cultural, que es su antecedente y su sostén. Recoge influen­cias de Montesquieu, en quien reconoce al primero que redujo la legislación a sistema. Ve la ciencia política como ciencia de la felicidad social. Está en plena atmósfera iluminista. Cree que la instrucción debe ser compañera de la libertad. Salas es de este modo el portaestandarte de esa «ilus­tración retrasada» que matiza el liberalismo español de principios del siglo XIX. Su sin­gular prestigio entre los elementos universi­tarios y la docta y a la vez brillante manera de exponer, granjearon a las Lecciones uno de los mayores éxitos que obras de este tipo lograron.

La obra de Salas se difundió en toda la América de habla española, portando allá una especie de comentario docto a aquella Constitución gaditana exaltada por el fervor del pueblo. Sus Lecciones han constituido durante varios lustros el texto de Derecho político de numerosas universi­dades sudamericanas.

Lecciones de Arqueología Cristiana, Mariano Armellini

[Lezioni de Archeologia cristiana]. Tratado de arqueología cristiana, que con­densa la copiosa cosecha de estudios e in­vestigaciones de Mariano Armellini (1852- 1896), discípulo y colaborador de G. B. Rossi en sus exploraciones arqueológicas. Se publicó póstumo en 1898 y va precedido de una introducción de Enrico Stevenson; so­bre la función de la arqueología cristiana, de proporcionar luz¿ y a menudo crear la historia del cristianismo con ayuda de los monumentos. El arte primitivo cristiano — las pinturas, las lápidas, todos los monu­mentos, hasta los más humildes —, sirve aquí para ilustrar la historia y la vida cris­tiana en sus relaciones con la sociedad, en su literatura, en su organización interna.

En la primera parte del tratado es estudia­da la difusión del cristianismo en los tiem­pos apostólicos aun entre las familias ro­manas nobles y patricias; los nombres de los Cecilios, los Cornelios, los Bascos, etc., ornan, en efecto, los cubículos sepulcra­les; se estudian, después, las relaciones en­tre Iglesia y Sinagoga en los tres primeros siglos. Las profesiones, las artes, los oficios ejercidos, y las dignidades públicas soste­nidas por los fieles hallan todos amplia ilustración en la epigrafía cristiana, en la que no raramente se hallan también los símbolos de los diversos oficios. El autor añade una docta documentación de las difi­cultades enormes a que estaban expuestos los cristianos que ejercían profesiones, artes y oficios; los nombres injuriosos que les daban los gentiles, y las calumnias e impu­taciones de delitos de que eran objeto; los vestidos de los fieles y las ropas que con el tiempo se convirtieron en litúrgicas; las razones jurídicas por las cuales la «ecclesia fratrum» se denominó oficialmente «cole­gio funeraticio» son ilustrados por otros ca­pítulos. La segunda parte trata de los ritos cristianos, de exequias y sepulturas y, am­pliamente, de cada uno de los cementerios cristianos de Roma, a los cuales Armellini dedicó la mayor parte de su sagaz actividad y vasta cultura; la tercera, del arte cris­tiano que se desarrolló en los cementerios; la cuarta, de la «disciplina eclesiástica»; iniciación, bautismo, y varios ritos litúrgicos de la misa, de la «Semana Santa», relacio­nes entre libres y siervos, mártires, etc. La quinta parte «Epigrafía» estudia las inscripciones cristianas en relación con la con­dición civil y social de los fieles; en sus características que los diferenciaban de los paganos.

Cierran la obra las inscripciones «dogmáticas», con alusiones a los dogmas cristianos, a los ritos, a los sacramentos, a la resurrección, al pueblo cristiano. Sigue un rico índice analítico. Es ésta, pues, una pequeña enciclopedia de arqueología cris­tiana, que merece sin duda, ser puesta al día, pero sigue siendo la única en su gé­nero: rica mina de conocimientos, aunque no rigurosamente sistematizados, copiosos, seguros, estructurados por una vasta cultura patrística y animados de un cálido y devoto entusiasmo y sentimiento de veneración por el período heroico del Cristianismo primi­tivo.

G. Pioli