Lecciones de Arqueología Cristiana, Mariano Armellini

[Lezioni de Archeologia cristiana]. Tratado de arqueología cristiana, que con­densa la copiosa cosecha de estudios e in­vestigaciones de Mariano Armellini (1852- 1896), discípulo y colaborador de G. B. Rossi en sus exploraciones arqueológicas. Se publicó póstumo en 1898 y va precedido de una introducción de Enrico Stevenson; so­bre la función de la arqueología cristiana, de proporcionar luz¿ y a menudo crear la historia del cristianismo con ayuda de los monumentos. El arte primitivo cristiano — las pinturas, las lápidas, todos los monu­mentos, hasta los más humildes —, sirve aquí para ilustrar la historia y la vida cris­tiana en sus relaciones con la sociedad, en su literatura, en su organización interna.

En la primera parte del tratado es estudia­da la difusión del cristianismo en los tiem­pos apostólicos aun entre las familias ro­manas nobles y patricias; los nombres de los Cecilios, los Cornelios, los Bascos, etc., ornan, en efecto, los cubículos sepulcra­les; se estudian, después, las relaciones en­tre Iglesia y Sinagoga en los tres primeros siglos. Las profesiones, las artes, los oficios ejercidos, y las dignidades públicas soste­nidas por los fieles hallan todos amplia ilustración en la epigrafía cristiana, en la que no raramente se hallan también los símbolos de los diversos oficios. El autor añade una docta documentación de las difi­cultades enormes a que estaban expuestos los cristianos que ejercían profesiones, artes y oficios; los nombres injuriosos que les daban los gentiles, y las calumnias e impu­taciones de delitos de que eran objeto; los vestidos de los fieles y las ropas que con el tiempo se convirtieron en litúrgicas; las razones jurídicas por las cuales la «ecclesia fratrum» se denominó oficialmente «cole­gio funeraticio» son ilustrados por otros ca­pítulos. La segunda parte trata de los ritos cristianos, de exequias y sepulturas y, am­pliamente, de cada uno de los cementerios cristianos de Roma, a los cuales Armellini dedicó la mayor parte de su sagaz actividad y vasta cultura; la tercera, del arte cris­tiano que se desarrolló en los cementerios; la cuarta, de la «disciplina eclesiástica»; iniciación, bautismo, y varios ritos litúrgicos de la misa, de la «Semana Santa», relacio­nes entre libres y siervos, mártires, etc. La quinta parte «Epigrafía» estudia las inscripciones cristianas en relación con la con­dición civil y social de los fieles; en sus características que los diferenciaban de los paganos.

Cierran la obra las inscripciones «dogmáticas», con alusiones a los dogmas cristianos, a los ritos, a los sacramentos, a la resurrección, al pueblo cristiano. Sigue un rico índice analítico. Es ésta, pues, una pequeña enciclopedia de arqueología cris­tiana, que merece sin duda, ser puesta al día, pero sigue siendo la única en su gé­nero: rica mina de conocimientos, aunque no rigurosamente sistematizados, copiosos, seguros, estructurados por una vasta cultura patrística y animados de un cálido y devoto entusiasmo y sentimiento de veneración por el período heroico del Cristianismo primi­tivo.

G. Pioli