El catedrático salmantino Ramón de Salas (s. XVIII-XIX), conocido como traductor y comentarista de Destutt de Tracy, merece especial valoración por sus Lecciones de Derecho público, expuestas en relación directa con la Constitución de Cádiz partiendo del estudio de los principios generales de la ciencia social y confrontando éstos con cada uno de los artículos de la ley fundamental de 1812. La postura de Salas es ajena a la consideración puramente ideológica, advirtiendo el valor relativo de las disposiciones gubernativas. Lo ideológico no pesa sino sobre una tradición cultural, que es su antecedente y su sostén. Recoge influencias de Montesquieu, en quien reconoce al primero que redujo la legislación a sistema. Ve la ciencia política como ciencia de la felicidad social. Está en plena atmósfera iluminista. Cree que la instrucción debe ser compañera de la libertad. Salas es de este modo el portaestandarte de esa «ilustración retrasada» que matiza el liberalismo español de principios del siglo XIX. Su singular prestigio entre los elementos universitarios y la docta y a la vez brillante manera de exponer, granjearon a las Lecciones uno de los mayores éxitos que obras de este tipo lograron.
La obra de Salas se difundió en toda la América de habla española, portando allá una especie de comentario docto a aquella Constitución gaditana exaltada por el fervor del pueblo. Sus Lecciones han constituido durante varios lustros el texto de Derecho político de numerosas universidades sudamericanas.

