El Libro de Artemus Ward, Farrar Browne

[Artemus Ward, His Book]. Obra del humorista americano Farrar Browne (1834-1867), pu­blicada en 1862. «Artemus Ward» era el pseudónimo de Browne. Son breves artícu­los periodísticos y conferencias humorísticas que Artemus Ward se divertía en hacer cómicos con una ortografía escandalosa. Su tono es de un moralista que tiende a poner es ridículo y a caricaturizar cuanto sea exa­geradamente sentimental e insincero. Al­gunas veces, agudas y fingidas ingenuidades dan sabor a todo un escrito. El juego de los parangones inesperados no está buscado, pero se insinúa cautamente, con una pre­ciosa ligereza de seguro efecto. Minúsculas pinturas de ambiente, retazos de crónica, encuentran en este burlón un comentarista de sangre fría. Es fácil encontrar los tipos de los americanos de entonces; lo que en él es caricatura corresponde a menudo a la idea actual de costumbres y figuras. No hay un gran gusto de la selección, pero sí una precisa implacabilidad sin veneno. Mucha mesura y un corte rápido cuando el breve argumento está agotado. Twain, contemporáneo de Ward, se valió de algu­nos de sus procedimientos cómicos en cons­trucciones más ambiciosas y consiguió sus propósitos, pero la obrita de Ward es toda­vía válida y sirve para quien busque una honesta ocasión de reír.

A. Camerino

Libro de Astronomía, Abū Muhammad Ŷābir ibn Aflah

[Kitāb al-hay’a]. El astrónomo arabigoespañol Abū Muhammad Ŷābir ibn Aflah, de Sevilla (principios del siglo XII), conocía todos los astrónomos griegos. Él mismo realizó una serie de observaciones astronómicas para determinar equinoccios y solsticios, corri­giendo los errores de Tolomeo, observacio­nes que incorporó en su Libro de las esferas [Kitdb al-aflák]. Su principal obra es el Libro de astronomía — traducido al latín por Gerardo de Cremona (fines del siglo XII), versión publicada en Nuremberg, en 1574 —, que va precedido de un verdadero tratado de trigonometría en el que demuestra las fórmulas de una manera original. En el terreno astronómico se le debe el haber señalado que el Sol se encuentra entre Mercurio y Venus.

D. Romano

Libro De Agricultura, Abū ‘Abd Allāh Muhammad ibn al-Başşāl

Obra del geópono arabigoespañol Abū ‘Abd Allāh Muhammad ibn al-Başşāl (siglo XI), cuyo título completo es Kitāb al-qasd wa-l-bayān [Libro del propósito y de la demostración]. De ésta se sabía que existía una redacción compendiada en dieciséis capítulos, de los que hasta hace poco sólo conocíamos una versión castellana medieval, incompleta y anónima; pero recientemente se ha hallado el texto árabe de esa recensión menor. Comprende, como hemos dicho, dieciséis capítulos. Los tres primeros contienen una serie de indicaciones de tipo general acerca de las aguas (diferentes tipos, según sea su procedencia), de las diez clases de tierras y de las propiedades de cada una de ellas, .así como de los estiércoles; en cambio, el cuarto estudia los medios para conocer la bondad de una tierra determinada. Siguen cinco capítulos dedicados casi por completo a los árboles, en los que trata de los dis­tintos modos de plantar, de podar y de injertar; estudia a continuación el cultivo de las legumbres, de las hortalizas, de las plantas bulbosas y de las raíces comesti­bles, así como de las especias, de las ver­duras y de las plantas aromáticas. El último capítulo contiene noticias acerca de aguas, pozos, así como consejos de tipo práctico acerca de la conservación de los frutos y de otras cosas que le son indispensables conocer al agricultor. En la obra abundan las observaciones, los consejos y los datos dictados por la experiencia personal del autor. Edición del texto árabe y traducción castellana por José M.ª Millás Vallicrosa y Mohamed Aziman (Tetuán, 1955). La ver­sión castellana medieval fue publicada por el mismo Millás, en la revista «Al-Ándalus» (Madrid), XIII (1948), páginas 356-430.

D. Romano

El Libro de Annette, Wolfgang Goethe

[Das Buch Annette]. Colección de composiciones poéticas, en verso y prosa, de Wolfgang Goethe (1749- 1832). Van de 1765 hasta 1767 aproximada­mente. Representan sus primeras tentativas de lírica amorosa, pero aún no llevan la menor huella genuinamente personal. Reproducen motivos de moda en la época rococó, como el fauno y la ninfa, el joven astuto que vence los recelos de la virgen virtuosa, y así sucesivamente. Los cuadritos bien compuestos y la pulcritud y gracia del verso, la necesidad, de expresar «en las amables cancioncillas» la «propia alegría» y una .especie de goce entusiasta en dete­ner aquellos «días primaverales», que «no volverán nunca más», revelan sin embargo al poeta que va formándose en el imberbe Goethe. [Trad. española de Rafael Cansinos Assens, en Obras completas, tomo I (Ma­drid, 1950)].

G. F. Ajroldi

 

Libro de Ajedrez, Alfonso X

Este Libro del ajedrez y de otros juegos de dados y de tablas, de Alfonso X el rey Sabio (1252- 1284), es también traducción y arreglo de textos árabes. En Sevilla, y en 1283, se acabó su redacción. Es, sin duda, la obra más importante que de la Edad Media se nos ha conservado sobre tales juegos. Re­presenta en su materia un avance sobre algunos libros orientales y un paso para llegar al moderno ajedrez de problemas. Aparte del ajedrez corriente, que ocupa la mitad del manuscrito, éste contiene otros ajedreces: el «Gran Ajedrez», el «Ajedrez de las diez casas…». Sobre los juegos de dados se detiene también mucho. Algún eru­dito cree descubrir el juego de las damas en el llamado «alquerque de doce». Y hay, además, un «tablero de los escaques e de las tablas, , que se juega por astronomía». El códice nos presenta en miniaturas — más toscas que las de las Cantigas — todas las jugadas de que habla el texto, y siempre, a los lados del tablero, están las hieráticas figuras de los jugadores, entre los que pre­dominan los de tipo y traje orientales. «Porque toda manera de alegría quiso Dios que hubiesen los hombres en sí natural­mente porque pudiesen sufrir las cuitas y los trabajos cuando les viniesen, por ende los hombres buscaron muchas maneras por­que esta alegría pudiesen haber cumplida­mente».

C. Conde