Manoel Botelho de Oliveira

Nació en 1636 en Bahía, donde murió el 5 de enero de 1711. Graduado en leyes en Coimbra, ad­quirió además, durante su estancia en Euro­pa, una gran familiaridad con los clásicos latinos e italianos.

Vuelto a la patria em­papado de gongorismo y marinismo, se de­dicó no sólo a su profesión de abogado, sino también a la poesía. En 1705 publicó en Lisboa el repertorio de composiciones líricas Música del Parnaso (v.), al cual se halla vinculada su fama.

Más bien que poeta fue un hábil versificador según la moda, y salvóse del olvido únicamente por la circunstancia de haber llevado a su obra elementos brasileños típicos que inducen a considerarle un precursor del «nativismo» o «brasileirismo» («barroco tropical») que más adelante caracterizaron aquella lite­ratura.

Incluso las dos comedias Amor, en­gaños y celos y Hay amigo para amigo, imitadas del teatro popular español e in­sertas en Música del Parnaso, resultan so­lamente meritorias en cuanto pueden ser consideradas como los primeros documen­tos de un teatro nacional autónomo.

L. Panarese

James Boswell

Nació en Edimburgo el 29de octubre de 1740 y murió en Londres en 1795. Hijo de lord Alexander Auchinlek, la acomodada situación de su familia per­mitióle, tras haber estudiado leyes en Edim­burgo, marchar a Londres a los diecinueve años en busca del futuro que mejor cua­drara a su temperamento: la vida en la inti­midad de los grandes hombres.

Para el joven Boswell, sereno y alegre, muy seguro de sí mismo, con un temperamento racional y ordenado, y entregado con precocidad a una labor de diarista y a una variada correspondencia que son obras maestras de regularidad y «limpie­za», la «caza a la fama» no era una rara ma­nía, sino una ambición severa, una verda­dera necesidad interior de expresión y una búsqueda de la propia autenticidad.

«Servil e impertinente, superficial y pedante, moji­gato y cretino» definióle Macaulay ante la posteridad, aun cuando añadiendo, empero, que «de no haber sido un gran necio nun­ca hubiera llegado a ser un gran escritor».

Y, en realidad, Boswell poseía no sólo un sentido de observación extraordinariamente agudo, una habilidad especial para armonizar los detalles en una visión sintética y un cui­dado y un gusto considerables en cuanto al estilo, sino también una gran capacidad para aprovechar las realidades inmediatas por él experimentadas, todo lo cual había de convertirle en uno de los biógrafos y dia­ristas más ilustres de la literatura inglesa.

En Londres se introdujo pronto en los «gai clubs» de los nobles y poetas; sin embargo, el «annus mirabilis» del joven abogado es­cocés fue el 1763, fecha en la cual conoció al gran Johnson (v.), dictador reconocido de las letras, y logró dominar su tempera­mento áspero y difícil, hasta el punto de que, tras algún tiempo, llegó a ser su amigo preferido y dejóse convertir por él «a un cristianismo racional».

Aquel mismo año inició su «tour» por Europa, en la cual procuró escoger como meta una tierra no descrita por nadie y tan original como la Córcega romántica y democrática de Pasquale Paoli; de este viaje, y en particular del encuentro con el racionalista general, nacieron Relación sobre Córcega (v.), Jour­nal of a Tour to Corsica y Memoirs of Pas­cal Paoli.

Los diarios de los años siguientes registran el matrimonio del autor, su admi­sión en el famoso club de Johnson, el viaje a Escocia, la muerte de su padre, los inten­tos políticos, las dificultades financieras y las libaciones con que lograba mitigar las amarguras e inquietudes de su existencia.

Sin embargo, la parte mejor de esta última estuvo dedicada a la captación, con un fas­cinante realismo, de los coloquios, juicios, aforismos, impulsos y movimientos espiri­tuales del doctor Johnson, o sea la espon­tánea personalidad de éste, que en sus pro­pios textos aparece disimulada y extraviada bajo el suntuoso revestimiento del estilo (v. Vida de Samuel Johnson).

Y así, el éxito de la gran biografía (publicada en 1791) que arrancaba verdaderamente de la muerte a un hombre y un período, alumbró los últi­mos e inquietos años de la vida de Boswell Su Diario Londinense [London Journal], aparecido por vez primera en 1951, le ha confirmado comouno de los escxritores más atractivos del siglo XVIII.

N. D’Agostino

Charles Bossut

Nació en Tartaras, en el departamento del Ródano, el 11 de agosto de 1730; murió el 14 de enero de 1814.

Ingresó de joven en la Compañía de Jesús, obtuvo una cátedra en la Escuela de Ingeniería de Méziéres y la conservó hasta que fue priva­do de ella por la Revolución. Instaurado el Imperio, obtuvo el cargo de examinador de los alumnos de la Escuela Politécnica.

Algunas notables memorias de análisis le abrieron en 1786 las puertas de la Academia de Ciencias, después de lo cual fue nom­brado miembro del Instituto de Francia. Más que a la labor investigadora, debe su fama a un curso de matemáticas en 7 volú­menes (Cours complet des mathématiques, París, 1795-1801), traducido al italiano por Lorenzo Mascheroni, quien lo incrementó con valiosas notas.

Se le considera como historiador de las matemáticas por una obra en dos volúmenes, Essai sur L’histoire générale des matémathiques (v. Historia de las matemáticas).

A. Natucci

Abel Acácio de Almeida Botelho

Nació en Taboada (Portugal) el 23 de septiembre de 1854 y murió en Buenos Aires el 24 de abril de 1917. Fue el más típico representante del realismo en su país, y manifestó creer en la identidad de ciencia y arte.

Siguió en Lisboa los cursos del Colegio Militar (1867- 1872) y de la Escuela del Ejército (1876-78) y alcanzó la graduación de general y el mando de una división. Tras la proclama­ción de la República dedicóse a la política; fue diputado, luego senador y representante de Portugal en la Argentina.

En 1885 in- trodújose en el ámbito literario con el libro Lira insubmissa, tentativa poética no lo­grada. Se dio luego al periodismo, en una intensa colaboración en el diario O Dia, y al teatro con dramas como Jucunda (1889), Claudina (1891), Vencidos da vida (1892), Germano (1896), A Imaculável (1897) y Fruta do tempo (1904).

Los problemas que planteó al público fueron siempre au­daces y candentes; tratados con brutal realismo, transformaron más de una vez la platea en campo de batalla. Con ‘estilo idén­tico trató los temas de sus novelas, siempre tendentes a manifestar de una manera abier­ta las más vergonzosas y dolorosas lacras de la sociedad.

Tituló precisamente Patolo­gía social un ciclo narrativo, integrado por El barón de Lavos (1891, v.), O livro de Alda (1898), Amanha (1902), Fatal dilema (1900) y Próspero Fortuna (1910). Son tam­bién características las otras obras narra­tivas Mulheres da Beira (1898, relatos publi­cados al principio en el Diario da Manhá y luego reunidos en un tomo), Sem reme­dio (1900), Los Lázaros (1904, v.) y la novela incompleta y aparecida con carácter pos­tumo Amor creoulo.

Publicó también varios libros de tema histórico, entre los que me­rece especial mención A península hibérica contra Napoleao (1910).

L. Panarese

Giuseppe Bossi

Nació el 17 de agosto de 1777   en Busto Arsizio, donde murió el 9 de di­ciembre de 1815. Pintor y autorizado crí­tico de la época neoclásica, trabajó en la reconstrucción de la Pinacoteca de Brera.

Su pintura, obra de un «romántico intem­pestivo», como le llama Emilio Cecchi, se­ñala el momento inicial del paisaje, y aun­que caracterizada por un neoclasicismo ins­pirado más bien en Miguel Ángel que en David, aparece, no obstante, influida por el romanticismo, y concuerda, particular­mente en este último aspecto, con el pen­samiento del autor, expuesto en el agudo y documentado ensayo Del Cenáculo de Leonardo da Vinci, publicado en 1811.

Su producción de escritor de arte tiene posi­blemente más importancia que su pintura. Además del ensayo citado, publicó en 1805 Discorso sull’utilità politica delle arti del disegno, y, más tarde, Saggio di ricerche intorno all’armonia cromatica naturale e artificiale y una Epistola a G. Zanoja sobre la decadencia de la arquitectura. Bossi fue tam­bién modesto poeta dialectal; en este campo, su mejor obra es El Pepp perucchée (v.).

G. Veronesi