Johann Jakob Breitinger

Nació el 1.° de marzo de 1701 en Zurich, donde murió el 13 de diciembre de 1776. Fue profesor en el liceo de su ciudad natal, y activo colabo­rador de Bodmer en Discourse der Mahlern (v.); como éste, reaccionó frente al predo­minio de Gottsched y en defensa de las nue­vas corrientes literarias que procedían de Inglaterra, Francia e Italia y propugnaban, contra las normas al estilo de Boileau, el valor de la fantasía y del sentimiento.

Su obra principal se titula Poética crítica (v.). Otra de sus producciones es Ensayo crítico sobre la naturaleza, los objetivos y el em­pleo de la metáfora [Kritische Abhandlung von der Natur, den Absichten und dem Gebrauch der Gleichnisse, 1740], en la que se propone defender la fantasía del artista como lo habían hecho anteriormente en Ita­lia Gravina y Muratori. Conocía el griego y dirigió una edición de la Biblia (1772). Trató asimismo temas de carácter histórico y ocupóse de antigüedades suizas.

G. V. Amoretti

Gerbrand Adriaenszoon Bredero

Nació el 16 de marzo de 1585 en Amsterdam, donde murió el 23 de agosto de 1618. Era hijo de un negociante en cueros, el cual, con la inten­ción de convertirle en pintor, le llevó al taller de Badens, un flamenco especialista en escenas mitológicas de tendencia italiana; el testamento de su progenitor menciona cuatro de sus cuadros, pero ninguno de ellos ha llegado hasta nosotros.

Bredero frecuentó am­bientes de artistas y literatos, y en el círculo de Roemer Visscher conoció a eruditos como Hooft y Grocio. En cuanto poeta, aunque persistiese en la tradición artística medieval y local de carácter popular, fue uno de los representantes más notables del Renacimien­to en los Países Bajos; en numerosas poe­sías, reunidas en 1622 bajo el título Gran cancionero bufo, amoroso y edificante [Boertigh Amoreus en Aendachtigh Groot Liedtbeck], canta, en versos ingenuos, su vida sentimental y agitada, el arrepenti­miento de sus pecados y su devoción sin­cera.

Como autor teatral adaptó a la escena poemas medievales, a los que añadió inter­medios jocosos en los que la plebe asume el papel de los caballeros y las damas. En este género figuran Rodrigo y Alfonso [Roddrick en Alphonsus], Griane y El caballero mudo [De stomme Ridder], las tres obras procedentes de los Palmerines españoles; las composiciones cómicas Farsa a la vaca [De Klucht van de Koe], Simón sin dulzura mon sonder Soetigheyt] y La farsa del moli­nero [De Klucht van de Molenaer], sobre un tema que se halla en algunos «fabliaux» franceses y en Poggio Bracciolini; la gran comedia Negrito [Het Moortje, 1615], trans­posición del Eunuco (v.) de Terencio a la alegre y libertina Amsterdam de la época; y El brabanzón español (v.), la última y más destacada comedia del autor, quien, aun cuando se inspire en el tercer capítulo de El Lazarillo de Tormes (v.), sabe situar completamente la obra en el ambiente ‘ más tí­pico y popular de Amsterdam, cuya pinto­resca vida plebeya pasa ante nuestros ojos a través de un lenguaje sabroso y, con fre­cuencia, vulgar, pero no obsceno.

A. H. Luijdjens

Antón Ulrich von Braunschweig

Nació el 4 de octubre de 1633 en Hitzacker y murió el 26 de marzo de 1714 en Salzdaluhn, en el ducado de Brunswick.

Último hijo del tercer matrimonio del duque Augusto el Joven, recibió una inmejorable educa­ción, y desde su juventud dedicóse a la erudición y a la poesía y mantuvo corres­pondencia con los doctos de la época.

Reali­zó viajes de estudio por Italia y Holanda. Anteriormente, en su familia se habían dado ya muestras de aficiones literarias; fue célebre uno de sus antepasados, el duque Heinrich Julius (1564-1613), que llevó ac­tores ingleses a alemania y compuso una serie de dramas. Su descendiente, en cam­bio, llamó a la corte a comediantes france­ses, que representaron obras de Moliere.

Escribió algunos dramas, singularmente so­bre temas bíblicos, para el teatrito de pala­cio, que se representaban acompañados de música. Sin embargo, lo mejor de su pro­ducción juvenil son las poesías religiosas de inspiración luterana. En 1667 fue nom­brado lugarteniente del duque Rodolfo Augusto, su hermano mayor.

Entre 1669 y 1673 publicó su gran novela La sabia siria Aramena (v.), y de 1685 a 1707 otra importante, Octavia romana (v.). En su madurez ocupóse, además, de política, y trató de conciliar las divergencias dinásticas y religiosas con la rama de la familia que rei­naba en Hannover.

Entre 1685 y 1702 go­bernó junto con su hermano, pero, al fin, hubo de marchar al destierro por orden del emperador. No obstante, en 1704 volvió al poder y fue soberano único. En 1709 convirtióse al catolicismo; pero dio a sus súbditos plena libertad de cultos.

V. M. Villa

Bertolt Brecht

Nació en Augusta el 10 de febrero de 1898 y murió en Berlín el 14 de agosto de 1956. Su padre era un pequeño industrial, y la madre, como él mismo re­cuerda en una célebre composición lírica, procedía de la Selva Negra.

Todavía ado­lescente, fue llamado a las armas y prestó servicio como enfermero, por cuanto era estudiante de medicina. En esta época, y luego en los primeros años de la posgue­rra, empezó a componer obras líricas de inspiración popular que él mismo recitaba o cantaba acompañándose con la guitarra y que en 1926 reunió en una colección titu­lada Libro de plegarias domésticas [Hauspostille].

Su primer drama representado y de amplia fama (que mereció ser recom­pensado con el premio Kleist 1922) fue Tam­bores en la noche [Trommeln in der Nacht], historia de un veterano que no tiene la fuerza suficiente para tomar parte activa en los movimientos espartaquistas.

Este feliz éxito llevóle a Berlín, donde fue contratado como dramaturgo en el Deutsches Theater. En la capital entabló contacto con las ex­periencias del «teatro político» de Erwin Piscator, e inició una colaboración con los músicos Kurt Weill y Hanns Eisler que habría de prolongarse mucho tiempo. Tras algunas obras dramáticas de carácter pos­expresionista, En la espesura de las ciudades [Im Dickicht der Stcidte] y Baal, pre­sentó, bajo la dirección de Erich Engel y la escenografía de Caspar Neher, La ópera de tres ochavos [Dreigroschenoper], refun­dición de La ópera del mendigo (v.) de John Gay con canciones a las que puso música Kurt Weill.

Esta producción obtuvo un gran éxito en alemania y en todo el mundo, y a partir de entonces fue repre­sentada durante largos períodos en las mayores capitales (en 1932 Pabst inspiró en ella una película que, aun cuando bastante fiel a la estructura de la obra teatral, no lo fue suficientemente a juicio del autor en cuanto al espíritu de la misma, y suscitó un proceso). A la misma época pertenece Un hombre es un hombre [Mann ist Mann], sátira feroz del imperialismo.

En 1927 Brecht y Weill presentaron al festival musical de Ba- den-Baden un «singspiel», Mahagonny, que en 1930 ampliaron a tres actos con el título Ascensión y calida de la ciudad de Maha­gonny [Aufstieg und Fall der Stadt Maha­gonny], con un éxito inferior al de Drei­groschenoper.

A partir de 1929 se aproximó sensiblemente a los movimientos políticos marxistas, y en sus principios inspiró de una manera directa su producción con los Dramas didácticos [Lehrstücke] breves composiciones en un acto, con una clara inten­ción educativa y distintas según la edad de los estudiantes a quienes iban destinadas (y estudiantes eran tanto los actores como los espectadores).

Algunos de estos textos los escribió en colaboración con Kurt Weill, Paul Hindemith y Hanns Eisler; dichas com­posiciones fueron representadas en algunas escuelas de los «Land» con administración socialista o comunista. Casado con la actriz Helene Weigel, de la que tuvo dos hijos, formó con ella compañía para la ejecución de sus obras, singularmente de La madre [Die Mutter], adaptación libre de la novela de Gorki.

Las representaciones en cuestión fueron repetidamente prohibidas por la po­licía, hasta el punto de que la compañía hubo de limitarse a dar lecturas públicas de las obras. Corrían entonces los años que precedieron al triunfo del nazismo. También la película Frescos ardores [Kühle Wampe], para la que Brecht compuso el guión y fue realizada por S. Th. Dudow, estuvo prohibida en casi todos los «Land».

En 1933 el autor y los suyos emprendieron el camino del destierro, mientras en la patria, como es natural, era prohibida la representación y aun la venta de sus obras. Por entonces, Brecht se dedicaba a reunir y poner en orden toda su producción bajo el único título de Ensayos [Versuche].

Desde el citado año hasta el principio de la guerra el autor es­tuvo en Francia, Dinamarca, Finlandia, la Unión Soviética y, finalmente, en los Esta­dos Unidos, donde permaneció hasta 1946. En el primero de estos países dirigió la re­presentación de un ballet escrito por Kurt Weill sobre una balada suya, y la de Los fusiles de la madre Carrar [Die Gewehre der Frau Carrar], composición en un acto escrita para los voluntarios alemanes de la guerra de España. En Dinamarca puso en escena Cabezas redondas y cabezas punti­agudas [Rundkópfe und Spitzkópfe], pará­bola antirracista.

En Finlandia, y sobre el esquema de algunos relatos de una escri­tora local, compuso El señor Puntila y su criado Matti [Herr Puntila und sein Knecht Matti]. En la Unión Soviética asistió a la representación de Dreigroschenoper llevada a cabo por Tairov Su actividad en los Esta­dos Unidos resultó muy variada: una aso­ciación teatral del movimiento obrero pre­sentó Die Mutter, los grupos universitarios Gran miedo y miserias del Tercer Reich [Furcht und Elend des Drittes Reich] y El alma buena de Sezuan [Der gute Mensch von Sezuan], y Charles Laughton Galileo Galilei, todo ello mientras en el Schau- spielhaus de Zurich eran puestos en escena Mutter Courage y Herr Puntila; para una estación americana de radio compuso, con Paul Dessau, que había pasado a ser su colaborador musical, El proceso de Lúculo [Das Verhör des Lukulhis], luego adaptado al teatro y representado en Berlín en 1951 bajo el título La condena de Lúculo [Die Verurteilung des Lukullus]; arregló con W. H. Auden y para Elisabeth Bergner La Du­quesa de Malfi (v.), de John Webster (nun­ca habría de cesar en su labor de adapta­ción, iniciada en el Deutsches Theater con Lion Feuchtwanger y proseguida hasta los años del «Berliner Ensemble»); colaboró con Fritz Lang en guiones de películas, y fue sometido a proceso por el Comité para las actividades antiamericanas; pero gracias a la firmeza de su actitud y a la sinceridad de sus respuestas fue absuelto.

En 1946 marchó a Zürich, y allí permaneció durante dos años, en el transcurso de los cuales dirigió, con Caspar Neher, la representación de Antígona, de Sófocles. En 1948 creó en Berlín, con su mujer, Ernst Busch, Erich Engel y Caspar Neher, el «Berliner En­semble», que puso en escena Mutter Courage, Herr Puntila y Der kaukasische Krei­dekreis, y preparaba en los últimos años y bajo la dirección del autor, que falleció precisamente durante los ensayos finales, Galileo Galilei.

La representación de la obra Die Verurteilung des Lukullus provocó seve­ras críticas oficiales que forzaron a Brecht a cortes y refundiciones. Se le concedió el premio Stalin y representó a la alemania oriental en los congresos del Comité para la Paz.

En esta época el «Berliner Ensem­ble» realizó un triunfal viaje a París, y Brecht trabajó en la edición completa de sus obras. Con todo, la producción del período del destierro fue muy abundante, y en buena parte sigue todavía inédita; de ella se cono­cen sólo algunos títulos: La prodigiosa ca­rrera de Arturo Ui, El valiente soldado Schweijk en la segunda guerra mundial, Las visiones de Simone Marchand. Brecht des­arrolló la poética del «teatro épico» en nu­merosos escritos teóricos y comentarios so­bre la representación de sus obras.

El movi­miento teatral por él personificado llegó a ser en esta última posguerra el más impor­tante e interesante de toda la escena euro­pea. Sus composiciones líricas se han hecho muy populares entre el pueblo alemán, como ocurriera antaño con las de Heine, y varios de sus dramas están sin duda destinados a pasar al repertorio del teatro dramático como los más representativos de nuestra época (v. Teatro).

V. Pandolfi

Robert Brasillach

Nació en Perpiñán el 31 de marzo de 1909 y murió fusilado en Paris el 6 de febrero de 1945. Hijo de un oficial muerto en 1914 en las luchas de Marruecos, marchó hacia 1926 a la capital de Francia, donde asistió a las lecciones de André Bellessort en el Liceo Luis el Grande y estu­dió en la Escuela Normal Superior.

Al salir de ésta dedicóse al periodismo y destacó en una encuesta sobre el «fin de la pos­guerra». A los veintitrés años Charles Maurras le confió la rúbrica literaria de Action Française, que había de mantener entre 1932 y 1939 y cuyas mejores crónicas apa­recen reunidas en su libro Les quatre jeudis (1944).

Compuso también diversas novelas, El hijo de la noche (1934, v.), Le marchand d’oiseaux (1936) y Cómo pasa el tiempo (1937, v.), que reflejan una acusada influen­cia de Giraudoux y Alain-Fournier en el vínculo de la fantasía con la realidad y en el sentido nostálgico de la adolescencia, los sueños de vacaciones y la simple poesía suscitada por los prolongados vagabundeos a través de los barrios populares de París. Crítico teatral y fervoroso amigo de los Pitoéff, Brasillach aficionóse también al cine y publicó, en colaboración con su cuñado Maurice Bardéche, una Histoire du Cinéma (1935).

Pasado a la política activa a partir del 6 de febrero de 1934, participó en la evolución de numerosos intelectuales de derecha hacia el fascismo; se interesó apa­sionadamente por la guerra de España (Les cadets de l’Alcazar, 1936, y Le siége de l’Alcazar, 1939), y la emoción experimentada en 1937 en un congreso de Nuremberg (Les sept couleurs, 1939) constituyó en su exis­tencia un acontecimiento decisivo, que ha­bría de convertirle, algunos años después, en uno de los periodistas más destacados de la «colaboración».

Detenido en 1944 y condenado a muerte por un tribunal, fue fusilado el 6 de febrero de 1945. En la Lettre a un soldat de la classe soixante (1940), y sobre todo en Notre avant-guerre (1941), dejó una serie de confesiones políticas e intelectuales en las que con frecuencia da testimonio por toda su generación.

M. Molture