Nació en Perpiñán el 31 de marzo de 1909 y murió fusilado en Paris el 6 de febrero de 1945. Hijo de un oficial muerto en 1914 en las luchas de Marruecos, marchó hacia 1926 a la capital de Francia, donde asistió a las lecciones de André Bellessort en el Liceo Luis el Grande y estudió en la Escuela Normal Superior.
Al salir de ésta dedicóse al periodismo y destacó en una encuesta sobre el «fin de la posguerra». A los veintitrés años Charles Maurras le confió la rúbrica literaria de Action Française, que había de mantener entre 1932 y 1939 y cuyas mejores crónicas aparecen reunidas en su libro Les quatre jeudis (1944).
Compuso también diversas novelas, El hijo de la noche (1934, v.), Le marchand d’oiseaux (1936) y Cómo pasa el tiempo (1937, v.), que reflejan una acusada influencia de Giraudoux y Alain-Fournier en el vínculo de la fantasía con la realidad y en el sentido nostálgico de la adolescencia, los sueños de vacaciones y la simple poesía suscitada por los prolongados vagabundeos a través de los barrios populares de París. Crítico teatral y fervoroso amigo de los Pitoéff, Brasillach aficionóse también al cine y publicó, en colaboración con su cuñado Maurice Bardéche, una Histoire du Cinéma (1935).
Pasado a la política activa a partir del 6 de febrero de 1934, participó en la evolución de numerosos intelectuales de derecha hacia el fascismo; se interesó apasionadamente por la guerra de España (Les cadets de l’Alcazar, 1936, y Le siége de l’Alcazar, 1939), y la emoción experimentada en 1937 en un congreso de Nuremberg (Les sept couleurs, 1939) constituyó en su existencia un acontecimiento decisivo, que habría de convertirle, algunos años después, en uno de los periodistas más destacados de la «colaboración».
Detenido en 1944 y condenado a muerte por un tribunal, fue fusilado el 6 de febrero de 1945. En la Lettre a un soldat de la classe soixante (1940), y sobre todo en Notre avant-guerre (1941), dejó una serie de confesiones políticas e intelectuales en las que con frecuencia da testimonio por toda su generación.
M. Molture

