Bertolt Brecht

Nació en Augusta el 10 de febrero de 1898 y murió en Berlín el 14 de agosto de 1956. Su padre era un pequeño industrial, y la madre, como él mismo re­cuerda en una célebre composición lírica, procedía de la Selva Negra.

Todavía ado­lescente, fue llamado a las armas y prestó servicio como enfermero, por cuanto era estudiante de medicina. En esta época, y luego en los primeros años de la posgue­rra, empezó a componer obras líricas de inspiración popular que él mismo recitaba o cantaba acompañándose con la guitarra y que en 1926 reunió en una colección titu­lada Libro de plegarias domésticas [Hauspostille].

Su primer drama representado y de amplia fama (que mereció ser recom­pensado con el premio Kleist 1922) fue Tam­bores en la noche [Trommeln in der Nacht], historia de un veterano que no tiene la fuerza suficiente para tomar parte activa en los movimientos espartaquistas.

Este feliz éxito llevóle a Berlín, donde fue contratado como dramaturgo en el Deutsches Theater. En la capital entabló contacto con las ex­periencias del «teatro político» de Erwin Piscator, e inició una colaboración con los músicos Kurt Weill y Hanns Eisler que habría de prolongarse mucho tiempo. Tras algunas obras dramáticas de carácter pos­expresionista, En la espesura de las ciudades [Im Dickicht der Stcidte] y Baal, pre­sentó, bajo la dirección de Erich Engel y la escenografía de Caspar Neher, La ópera de tres ochavos [Dreigroschenoper], refun­dición de La ópera del mendigo (v.) de John Gay con canciones a las que puso música Kurt Weill.

Esta producción obtuvo un gran éxito en alemania y en todo el mundo, y a partir de entonces fue repre­sentada durante largos períodos en las mayores capitales (en 1932 Pabst inspiró en ella una película que, aun cuando bastante fiel a la estructura de la obra teatral, no lo fue suficientemente a juicio del autor en cuanto al espíritu de la misma, y suscitó un proceso). A la misma época pertenece Un hombre es un hombre [Mann ist Mann], sátira feroz del imperialismo.

En 1927 Brecht y Weill presentaron al festival musical de Ba- den-Baden un «singspiel», Mahagonny, que en 1930 ampliaron a tres actos con el título Ascensión y calida de la ciudad de Maha­gonny [Aufstieg und Fall der Stadt Maha­gonny], con un éxito inferior al de Drei­groschenoper.

A partir de 1929 se aproximó sensiblemente a los movimientos políticos marxistas, y en sus principios inspiró de una manera directa su producción con los Dramas didácticos [Lehrstücke] breves composiciones en un acto, con una clara inten­ción educativa y distintas según la edad de los estudiantes a quienes iban destinadas (y estudiantes eran tanto los actores como los espectadores).

Algunos de estos textos los escribió en colaboración con Kurt Weill, Paul Hindemith y Hanns Eisler; dichas com­posiciones fueron representadas en algunas escuelas de los «Land» con administración socialista o comunista. Casado con la actriz Helene Weigel, de la que tuvo dos hijos, formó con ella compañía para la ejecución de sus obras, singularmente de La madre [Die Mutter], adaptación libre de la novela de Gorki.

Las representaciones en cuestión fueron repetidamente prohibidas por la po­licía, hasta el punto de que la compañía hubo de limitarse a dar lecturas públicas de las obras. Corrían entonces los años que precedieron al triunfo del nazismo. También la película Frescos ardores [Kühle Wampe], para la que Brecht compuso el guión y fue realizada por S. Th. Dudow, estuvo prohibida en casi todos los «Land».

En 1933 el autor y los suyos emprendieron el camino del destierro, mientras en la patria, como es natural, era prohibida la representación y aun la venta de sus obras. Por entonces, Brecht se dedicaba a reunir y poner en orden toda su producción bajo el único título de Ensayos [Versuche].

Desde el citado año hasta el principio de la guerra el autor es­tuvo en Francia, Dinamarca, Finlandia, la Unión Soviética y, finalmente, en los Esta­dos Unidos, donde permaneció hasta 1946. En el primero de estos países dirigió la re­presentación de un ballet escrito por Kurt Weill sobre una balada suya, y la de Los fusiles de la madre Carrar [Die Gewehre der Frau Carrar], composición en un acto escrita para los voluntarios alemanes de la guerra de España. En Dinamarca puso en escena Cabezas redondas y cabezas punti­agudas [Rundkópfe und Spitzkópfe], pará­bola antirracista.

En Finlandia, y sobre el esquema de algunos relatos de una escri­tora local, compuso El señor Puntila y su criado Matti [Herr Puntila und sein Knecht Matti]. En la Unión Soviética asistió a la representación de Dreigroschenoper llevada a cabo por Tairov Su actividad en los Esta­dos Unidos resultó muy variada: una aso­ciación teatral del movimiento obrero pre­sentó Die Mutter, los grupos universitarios Gran miedo y miserias del Tercer Reich [Furcht und Elend des Drittes Reich] y El alma buena de Sezuan [Der gute Mensch von Sezuan], y Charles Laughton Galileo Galilei, todo ello mientras en el Schau- spielhaus de Zurich eran puestos en escena Mutter Courage y Herr Puntila; para una estación americana de radio compuso, con Paul Dessau, que había pasado a ser su colaborador musical, El proceso de Lúculo [Das Verhör des Lukulhis], luego adaptado al teatro y representado en Berlín en 1951 bajo el título La condena de Lúculo [Die Verurteilung des Lukullus]; arregló con W. H. Auden y para Elisabeth Bergner La Du­quesa de Malfi (v.), de John Webster (nun­ca habría de cesar en su labor de adapta­ción, iniciada en el Deutsches Theater con Lion Feuchtwanger y proseguida hasta los años del «Berliner Ensemble»); colaboró con Fritz Lang en guiones de películas, y fue sometido a proceso por el Comité para las actividades antiamericanas; pero gracias a la firmeza de su actitud y a la sinceridad de sus respuestas fue absuelto.

En 1946 marchó a Zürich, y allí permaneció durante dos años, en el transcurso de los cuales dirigió, con Caspar Neher, la representación de Antígona, de Sófocles. En 1948 creó en Berlín, con su mujer, Ernst Busch, Erich Engel y Caspar Neher, el «Berliner En­semble», que puso en escena Mutter Courage, Herr Puntila y Der kaukasische Krei­dekreis, y preparaba en los últimos años y bajo la dirección del autor, que falleció precisamente durante los ensayos finales, Galileo Galilei.

La representación de la obra Die Verurteilung des Lukullus provocó seve­ras críticas oficiales que forzaron a Brecht a cortes y refundiciones. Se le concedió el premio Stalin y representó a la alemania oriental en los congresos del Comité para la Paz.

En esta época el «Berliner Ensem­ble» realizó un triunfal viaje a París, y Brecht trabajó en la edición completa de sus obras. Con todo, la producción del período del destierro fue muy abundante, y en buena parte sigue todavía inédita; de ella se cono­cen sólo algunos títulos: La prodigiosa ca­rrera de Arturo Ui, El valiente soldado Schweijk en la segunda guerra mundial, Las visiones de Simone Marchand. Brecht des­arrolló la poética del «teatro épico» en nu­merosos escritos teóricos y comentarios so­bre la representación de sus obras.

El movi­miento teatral por él personificado llegó a ser en esta última posguerra el más impor­tante e interesante de toda la escena euro­pea. Sus composiciones líricas se han hecho muy populares entre el pueblo alemán, como ocurriera antaño con las de Heine, y varios de sus dramas están sin duda destinados a pasar al repertorio del teatro dramático como los más representativos de nuestra época (v. Teatro).

V. Pandolfi