Nació en Aix-en-Provence en 1865 y murió en Arthez-d’Asson en 1933. Ingresó muy joven en la Compañía de Jesús, y realizó el noviciado y los estudios filosóficos en Inglaterra. Enseñó en Francia de 1892 a 1899, y formó parte de la redacción de Études, célebre revista de los jesuitas en la que publicó sus primeros ensayos de crítica literaria.
En 1904 abandonó la Compañía y pasó al clero secular, con lo cual pudo ocuparse exclusivamente de sus estudios. Empezó por publicar el libro L’inquiétude religieuse (1901), que ponía de relieve y, en parte, anunciaba el renacimiento del espiritualismo católico francés, filosófico y sobre todo literario, que tanta importancia había de alcanzar durante el nuevo siglo. Entregóse luego a la magna labor de la incompleta Historia literaria del sentimiento religioso en Francia (v.), con la cual trató de convertirse en una especie de Sainte-Beuve católico de su país.
Sin embargo, conoció su mayor celebridad en los años de la posguerra, período en cuyo transcurso publicó el ensayo Pour le Romantisme (1923) y los otros más famosos La poesía pura (v.) y Priére et poésie (1927); en ellos se opuso al intelectualismo y al neoclasicismo, y sostuvo la absoluta irracionalidad de la poesía, fruto de una particular e instintiva «intuición» del universo que llega a confundirse con la percepción religiosa de los místicos. En 1923 fue admitido en la Academia Francesa.
M. Bonfantini
