Giovanni Briccio

Nació en 1581 en Roma, donde murió en 1646. Fecundo autor teatral, su producción pertenece al género «ridículo», que sucedió en la escena italiana a la «commedia dell’arte»; su obra conservó las for­mas de aquélla y desarrollóse principalmen­te en Roma y en los territorios de la Iglesia durante los siglos XVI y XVII.

Entre las numerosas comedias de Briccio cabe citar, como más interesantes por el carácter nuevo y original del tema y una abundante comici­dad, I difettosi, La tartaruga, La dispettosa moglie, Pantalone innamorao, overo imbertonao y La tartarea (v.).

C. Torchio

abate Henxi Breuil

Sabio francés. Nació en Mortain (Mancha) el 28 de febrero de 1877. Aficionado desde niño a la entomo­logía y la botánica, encontró en el semina­rio de San Sulpicio un profesor que le des­pertó el interés por la prehistoria.

En 1901 descubrió, con Capitan y Peyrony, la fa­mosa gruta de Combarelles. Con Cartailhac exploró las cuevas de Altamira, descubier­tas en España en 1879. En 1906 publicaba B. su primer gran libro, Cáveme d’Altamira, en colaboración con Cartailhac. A con­tinuación estudió y copió las pinturas de las cuevas de la región de Santander, de Sierra Morena, de Algeciras, de Aragón (Cavernes de la région cantabrique, 1911 y Cavemes et roches ornées de France et de l’Espagne, 1912).

En 1929 pasó al África del Sur, donde descubrió las huellas del paso de los sumerios. B. ha sido de los que más contribuyeron a imponer la importancia de las pinturas prehistóricas y a demostrar que la humanidad del paleolítico superior poseía una verdadera «civilización», muy evolucionada, con una organización social y una cultura artística.

Manuel Bretón de los Herreros

Nació en Quel (Logroño) el 19 de diciembre de 1796 y murió en Madrid el 8 de noviembre de 1873. Muy joven, todavía estudiante, luchó como voluntario en- la última etapa de la guerra de la Independencia, y vistió el uni­forme militar por espacio de diez años.

Luego desempeñó cargos administrativos en Játiva y Valencia; a partir de 1840 fue di­rector de la Imprenta Nacional, redactor jefe de La Gaceta luego de 1843, y desde 1847 director de la Biblioteca Nacional y secretario perpetuo de la Academia Espa­ñola, en la que había ingresado en 1837.

Asiduo concurrente a las reuniones del «Parnasillo», fue redactor y crítico teatral de muchas revistas, y, entre traducciones y originales, dejó unas 200 obras para la es­cena. En poesía experimentó la influencia de Meléndez Valdés. Satirizó las costumbres de la época en una epístola dirigida a Ven­tura de la Vega; se trata de una actitud  que mantuvo asimismo en el teatro, donde cabe percibir, junto con una gran capacidad de observación y afán de divertir, cierto carácter bonachón.

A pesar de hallarse en la plenitud del Romanticismo no acudió a los modelos dramáticos sino para destacar su aspecto ridículo; constituyen una excep­ción de ello sólo muy pocas obras y ciertos matices sentimentales de sus comedias. He­redero del costumbrismo de Larra, Meso­nero Romanos y Estébanez Calderón, des­cribió claramente la sociedad madrileña con­temporánea.

Por la intención didáctica y la sátira social carente de aspereza, Bretón ofrece puntos de contacto con Nicolás Fernández de Moratín. A veces sus obras recuerdan el sainete. Entre las más célebres cabe citar: Marcela o ¿cuál de los tres? (v.), Muérete y verás (v.), Un novio para la niña, La es­cuela del matrimonio (v.), Todo es farsa en este mundo (1835) y Un tercero en discordia.

Tradujo María Estuardo, de Schiller, y textos de Racine, Voltaire y otros autores. Resucitó antiguos dramas históricos, como Don Fernando el Emplazado, Vellido Dolfos, etc., y refundió obras de Lope de Vega, Alarcón, Calderón y otros. Su amistad con Espronceda y Nicasio Gallego contribuyó a depurar su gusto y a la formación de un estilo propio y original.

Gr. Savelli

Franz Brentano

Nació en Marienberg (alemania) el 16 de enero de 1838, murió en Zurich el 17 de marzo de 1917. Pertenecía a una familia de intelectuales que conta­ba entre sus miembros a muchos escritores famosos: Clemens Brentano (v.), Savigny (v.), Bettina Brentano (v.), etc. Y también Franz se encaminó bien pronto por el ca­mino de los estudios, con una acentuada predilección por la filosofía.

Católico por nacimiento y por convicción, vistió en 1864 el hábito talar; mientras tanto, había estudiado filosofía en Berlín y en Munich. Su ideal ético-religioso fue el de un catolicis­mo liberal, ideal que después de la defini­ción del dogma de la infalibilidad del papa (1870) y de la rígida posición adoptada por la Iglesia le llevará a una crisis de concien­cia que culminará (1873) con el abandono del hábito sacerdotal.

Paralelamente, sus estudios filosóficos derivan hacia el aristotelismo: pero a un aristotelismo moderno, francamente empírico en su planteamiento y en sus métodos. Dedicó a la filosofía aris­totélica numerosos trabajos, entre los cua­les: Del vario significado del ente en Aris­tóteles [Von der mannigf ochen Bedeutung des seienden nach Aristóteles, 1862] y La doctrina aristotélica en el origen del espíritu humano [Aristóteles Lehre vom Ursprung des menschlichen Geistes, 1911].

En 1866 ini­cia, como profesor auxiliar, su carrera de profesorado universitario; en 1873 es nom­brado para la Universidad de Würzburgo, donde su posición llega a hacerse difícil; llamado en 1874 a Viena, inicia allí el pe­ríodo más fecundo y feliz de su enseñanza. La novedad del planteamiento de loé problemas psicológicos y éticos le dio mucha fama y le permitió fundar una escuela en la que se distinguieron especialmente Kraus y Husserl.

De 1874 es la edición de su obra maestra: Psicología desde el punto de vis­ta empírico (v.), cuyo núcleo teorético será expuesto unos años más tarde (1911) por el propio autor en la Clasificación de los fenómenos psíquicos (v.). Pero también en Vie­na las disputas político-religiosas con la opinión y las autoridades, y las polémicas filosóficas con los estudiantes y ex alumnos amargaron su enseñanza; así, en 1880 aban­donó la cátedra continuando su actividad de profesor libre hasta 1895, año en que se ausentó para siempre de Austria diciéndole adiós en un célebre trabajo: Mis últimos votos para Austria (Meine letzen Wünsche für Oesterreich, 1895).

Desde entonces, vi­vió casi siempre en Florencia, donde había encontrado estimación y afecto en el grupo que se reunía en torno a Papini, Vailati y Calderoni en la revista Leonardo.

G. Preti

Tomás Bretón

Compositor español. Nació en Salamanca el 29 de diciembre de 1850, murió en Madrid el 2 del mismo mes de 1923. Hijo de una humilde familia y huérfano de padre a los dos años, pudo, a costa de gran­des sacrificios, empezar sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Eloy de su ciudad natal.

Trasladado a Madrid estudió violín en el Conservatorio, y luego obtuvo la plaza de violín primero en una compa­ñía de zarzuela. Pasó más tarde a la or­questa de la Sociedad de Conciertos que dirigía Barbieri.

La primera orquesta que di­rigió Bretón fue la del Circo de Parish, de Madrid. Entre tanto perfeccionaba sus estu­dios y bien pronto obtuvo, junto con Chapí, el primer premio del Conservatorio. De 1872 a 1876 trabajó intensamente: alternaba el estudio con la ejecución y la composi­ción de zarzuelas. Protegido por el conde de Morphy, obtuvo una pensión de Alfon­so XII y realizó un viaje de estudios por Europa (Roma, Milán, Viena, París).

En 1889 estrenaba con éxito la ópera Los aman­tes de Teruel (v.). Otra ópera, Garín, fue estrenada en el Liceo de Barcelona en 1891. Siguió a Garín el famoso sainete La ver­bena de la Paloma (v.), cuyo triunfal es­treno tuvo efecto la noche del 17 de fe­brero de 1894 en el teatro Apolo de Madrid.

Obra que refleja el Madrid popular y pin­toresco de la época, es el tipo ideal de la castiza zarzuela española. En 1895 estrenaba Bretón la ópera La Dolores sobre un libreto de Feliu y Codina. Luego de triunfar clamoro­samente en Madrid y Barcelona, esta obra fue aplaudida en Portugal, Viena, Praga y otros escenarios de Europa y América.

El propio autor la dirigió en el teatro Colón de Buenos Aires en 1910. Anteriormente ha­bía dirigido algunos conciertos en el St. Jame’s Hall de Londres. Bretón compuso además obras corales, de cámara e instrumentales.