Nació en Francfort del Main el 4 de abril de 1785 y murió en Berlín el 20 de enero de 1859. Era hija de Antonio Pedro Brentano, comerciante originario del lago de Como, y de Maximiliana la Roche, y, por tanto, sobrina de la novelista Sophie la Roche y hermana del poeta Clemens Brentano.
Huérfana todavía muy joven, creció en una época de agitación, y entre las influencias más diversas, que agudizaban su genuino espíritu de observación e independencia. Casada en 1811 con el poeta prusiano Achim von Amim (v.), vivió con él feliz durante veinte años.
Viuda y madre de siete hijos, empezó en tomo a los cincuenta sus actividades literarias aprovechando las cartas escritas a Goethe y las que de éste recibiera a lo largo de una relación sentimental iniciada en Weimar en 1807 e interrumpida luego por el carácter arrollador de la excesivamente fogosa «niña», que trataba de hacer valer su imaginario dominio (v. Epistolario de Goethe con una niña).
Había servido a los objetivos del poeta recogiendo de boca de su madre recuerdos de infancia, utilizados en Poesía y verdad (v.). El éxito de su primer libro, de una lozanía admirable y una fantástica agilidad, alentó a Bettina a evocar mediante análogas novelas epistolares su amistad juvenil con la poetisa Karoline von Günderode (v. Günderode) y con su hermano Clemens (v. Corona primaveral).
Los papeles aparecieron invertidos en otra obra del mismo género (Ilius Pamphilius und die Ambrosia, 1848), testimonio de un intento de educar en su religión heroica a un joven admirador. Uniendo de varias maneras los inagotables recuerdos de su vida con sentimientos de libertad trató de influir en la marcha de su época al proponer al rey- de Prusia Federico Guillermo ideales de renovación político-social (v. Libro para el rey) y persistir en sus exhortaciones en Coloquioé con los demonios (1852), siempre egocéntrica y dominadora (hasta el punto de alterar tranquilamente hechos y documentos), pero, también, ardiente defensora hasta su muerte de los más generosos ideales románticos en la época del incipiente materialismo.
L. Vincenti

