Nació en Camberwell, cerca de Londres, el 7 de junio de 1812, y murió en Venecia el 12 de diciembre de 1889.
Hijo de una acaudalada familia burguesa que alentaba con entusiasmo sus aspiraciones poéticas, el joven Browning pudo adquirir una cultura vasta y más bien confusa, y dedicarse tanto a la poesía como a la música y a los viajes (en 1883 fue a San Petersburgo, y el año siguiente visitó por vez primera Italia, donde se detuvo en Venecia y Asolo).
Satisfacía con ello su afán de aventuras y no experimentaba la necesidad de reaccionar de otra forma ante el clima Victoriano que le rodeaba y cuyas convenciones sociales y fórmulas de pensamiento iba aceptando poco a poco; de ahí la íntima discordancia entre un fondo tradicional y conformista y una revolución formal completamente exterior que revela gran parte de su poesía.
Las primeras producciones del autor, Paulina (v.), Paracelso (v.) y Sordello (v.), ofrecen características originales de timbre y técnica; pero, precisamente por su verbosa y complicada oscuridad y sus intentos de penetración psicológica (sólo de manera), desconcertaban a los lectores.
En 1835, con la relación con Macready, empezó su actividad de dramaturgo, extendida casi a lo largo de veinte años y de la cual no ha quedado ninguna obra destacada. Mientras tanto, había desarrollado con originalidad el módulo del monólogo lírico – dramático, mediante la aproximación audaz del lenguaje al habla común y la elevación de lo pintoresco e insignificante a la categoría poética; algunos soliloquios de las colecciones de poesías correspondientes a 1842 y 1845 figuran, junto con los monólogos de volúmenes posteriores (Hombres y mujeres, v., de 1855, y Dramatis personae, v., de 1864), entre las mejores evasiones de la presunta impersonalidad de los modos dramáticos de este «lírico temeroso de sí mismo».
Conquistado el aprecio de hombres como Carlyle, Landor y Rossetti, en 1844 entabló amistad con la poetisa Elizabeth Barrett, enferma y sujeta a los dulces celos de su padre, y violando por primera y única vez las normas sociales, persuadióla a huir con él a Italia tras un matrimonio secreto.
Durante quince años los Browning vivieron tranquilamente en dicho país, en la casa Guidi, de Florencia (donde nació su único hijo, Robert). Fallecida su esposa, el poeta volvió a Inglaterra y emprendió nuevamente su plácida existencia de burgués intelectual y mundano, publicó varias colecciones de poesías y su poema más ambicioso El anillo y el libro (v.), recibió honores de varias procedencias y dio su consentimiento a la fundación de una «Browning Society» para la elucidación de sus obras, que, en realidad, llegaban a constituir una vasta, aun cuando no profunda, comedia humana.
En 1889 el autor marchó de nuevo a Italia en busca de su hijo y de sus recuerdos; allí, en el palacio Rezzonico de Venecia, le sorprendió la muerte.
N. D’Agostino
