Quinto Asconio Pediano

Nacido en Padua, vivió aproximadamente entre el 9 a. de C. y el 79 d. de C. Según San Jerónimo, se habría vuelto ciego unos diez años antes de morir; pero habría sido consolado por la admiración y la simpatía del llamado mun­do romano.

Escribió, entre otras cosas, un Liber contra obtrectatores Vergilii, una Vita Salustii y un Symposion. Le conocemos sobre todo como comentador de Cicerón (y precisamente de cinco discursos: Contra Pisonem, Pro M. Scauro, Pro Milone, Pro Cornelio de maj estáte, In toga candida con­tra Antonium et L. Catilinam competitorem, además de un fragmento sobre el discurso Pro Cornelio: v. Comentario a Cicerón).

Se expresa en un estilo sencillo, llanamente, y en una lengua casi siempre pura, como correspondía a quien dedicaba su trabajo a sus propios hijos, a los que se suele hablar en lenguaje directo. Pero, al mismo tiempo, es un escoliasta documenta­dísimo, que no se preocupa por el éxito fácil y trabaja siempre con seriedad y hon­radez profesional.

Eysteinn Asgrimsson

Monje agustino islandés, autor de El Lirio (v.), la más im­portante poesía religiosa nórdica de la últi­ma parte del Medioevo. N. en fecha igno­rada, m., al parecer, en Noruega en abril de 1361.

Espíritu inquieto y apasionado, ilustra con su agitada vida el contraste ca­racterístico de la Edad Media en todo el septentrión escandinavo entre los ideales místico-ascéticos del Cristianismo y las cos­tumbres del paganismo germano. Fue vica­rio en la sede episcopal de Skalholt, y más tarde estuvo en el séquito del obispo Gyrd Ivarsson en Noruega, en 1355; de allí volvió a Islandia en misión de vicario.

Fue siem­pre reacio a la disciplina monástica, pero pronto, al mismo tiempo, al arrepentimiento y a la expiación: fue un hombre de violen­tas pasiones y de una espiritualidad tan primitiva como intensa.

M. Gabrieli

Aryabhata

Nacido en 475 ó 476 d. de C. en Patalipatua (Alto Ganges), m. en fecha no precisada. Fue matemático no muy sobre­saliente, cuya celebridad se debe a una com­pilación (v. Aryabhatīya), en la cual pone en verso reglas de aritmética, de álgebra y de trigonometría plana y esférica, sacadas de varias fuentes (¿nacionales o griegas?) desconocidas por nosotros, sin demostracio­nes y con numerosos errores.

Nada se co­noce de su vida, excepto que de un dístico —del que es autor — se infiere la fecha aproximada de su nacimiento. Durante mu­cho tiempo su obra fue ignorada, hasta que el erudito holandés H. Kem encontró dos copias manuscritas. El Aryabhatīya fue editado en sánscrito (Leyden, 1874) y más tar­de en francés (1879).

U. Forti

Peter Asbjørnsen

Demólogo y natura­lista noruego, n. el 15 de enero de 1812 en Cristianía, y m. en la misma ciudad el 6 de enero de 1885.

Fue uno de los máximos promotores del gusto romántico en su país, con sus colecciones de fábulas y leyendas populares (v. Cuentos populares noruegos y, en colaboración con J. Moe, Norske huldreeventyr og folkesagn, 1845), recopila­ción de las tradiciones orales, llevada a cabo por él y por Moe con puro sentido artístico y que han tenido amplísima difu­sión.

También su actividad de naturalista tuvo resonancia en Noruega. Nombrado ins­pector forestal en la provincia de Trondheim a partir de 1860, se dedicó al estudio y a los métodos de extracción de la turba de los alquitranes, y consiguió de este modo dotar de un nuevo recurso a la economía nacional (Torv og torvdrift, 1868).

Mediante aportaciones de los muchachos de las es­cuelas noruegas, le fue erigido un monu­mento en la capital en 1891.

M. Gabrieli

Hilario Ascasubi

Nacido en 1807 en plena pampa, cerca de Fraile Muerto (Córdoba), en la carreta en que su madre se dirigía a Buenos Aires; m. en Buenos Aires en 1875. Aunque fue realmente un continuador de la literatura gaucha iniciada por el uru­guayo Bartolomé Hidalgo, Ascasubi dio a esta poe­sía características argentinas.

Recorrió el mundo como grumete, fue tipógrafo y pe­riodista en Salta, y se alistó a los diecio­cho años para la guerra con el Brasil. Pri­sionero del dictador Rosas, logró escapar y se estableció como panadero; hizo fortuna y la gastó en ayudar al general Lavalle en su campaña libertadora. Junto a Urquiza y contra Rosas, llegó a coronel; después luchó junto a Mitre y contra Urquiza y fue enviado a París en misión oficial.

Su pro­ducción literaria corre paralela a los vai­venes de su agitada vida, con la particula­ridad de que su poesía, popular y gaucha, es utilizada por el poeta como arma de combate, es decir, nos encontramos real­mente ante un caso de poesía política o por lo menos de objetivos políticos en sus dos primeras obras: Paulino Lucero o Los gau­chos del Río de la Plata cantando y combatiendo contra los tiranos de la República Argentina y Oriental del Uruguay (1833- 1851), que recoge composiciones de forma diversa, y Aniceto el Gallo.

Extracto del periódico de este título publicado en Buenos Aires el año de 1854, y otras poesías inédi­tas: cielitos, redondillas, décimas y otros muchos tipos de poesía, de fondo político en muchos casos, le sirven para defender la causa personificada por Mitre.

Sin embargo, con todo lo que significa literariamente esta producción, es en París, en sus años de des­canso, donde redacta su obra principal: San­tos Vega o Los mellizos de «La Flort» (v.), especie de novela en verso de rango nacio­nal y gran contenido costumbrista, con todos los defectos del poeta fácil y prosai­co, pero con un enorme caudal de elemen­tos folklóricos y pasajes descriptivos de gran poder evocador.

J. Sapiña