Nacido en Padua, vivió aproximadamente entre el 9 a. de C. y el 79 d. de C. Según San Jerónimo, se habría vuelto ciego unos diez años antes de morir; pero habría sido consolado por la admiración y la simpatía del llamado mundo romano.
Escribió, entre otras cosas, un Liber contra obtrectatores Vergilii, una Vita Salustii y un Symposion. Le conocemos sobre todo como comentador de Cicerón (y precisamente de cinco discursos: Contra Pisonem, Pro M. Scauro, Pro Milone, Pro Cornelio de maj estáte, In toga candida contra Antonium et L. Catilinam competitorem, además de un fragmento sobre el discurso Pro Cornelio: v. Comentario a Cicerón).
Se expresa en un estilo sencillo, llanamente, y en una lengua casi siempre pura, como correspondía a quien dedicaba su trabajo a sus propios hijos, a los que se suele hablar en lenguaje directo. Pero, al mismo tiempo, es un escoliasta documentadísimo, que no se preocupa por el éxito fácil y trabaja siempre con seriedad y honradez profesional.

