Roman de la Violeta, Gerbert dé Montreuil

[Román de la Violette]. Narración de aventuras, en verso, del francés Gerbert dé Montreuil (n. hacia 1225). Se trata de las hazañas de un caballero, el conde Lisiart de Forez, para seducir a la amiga del conde Gerardo de Nevers, cuya belleza y fidelidad éste alaba.

Valiéndose de un subterfugio, descubre Li­siart en el pecho de la dama, Euriaut, una violeta, señal que lleva desde su nacimien­to y que sólo Gerardo conocía, por lo que Lisiart se vanagloria de haber vencido en su empresa. También el rey Luis, en cuya corte se hallan los caballeros, como simpatiza con Gerardo, queda impresionado por la narración de Lisiart. Luego, Gerardo, el héroe de la novela, lleva a su dama a un bosque y allá la abandona. Aquí co­mienzan y se desarrollan numerosos episo­dios y aventuras. Aunque separados, los dos amantes no pueden dejar de amarse. En vano nobles caballeros ofrecen su corazón a Euriaut, y Gerardo, aunque a veces pa­rezca olvidarla, sigue ligado a ella; por fin llega a tiempo para salvarla de la horca a que está condenada por una falsa acu­sación; la defiende, sostiene un duelo por ella, seguro de su inocencia, vence y la libera.

Entonces puede acusar también a Lisiart, primera causa de sus desventuras y de sus aventuras, lo vence en duelo y, por fin, se celebran las bodas de Gerardo y de Euriaut. El Román de la Violeta trata de motivos comunes a muchas otras nove­las francesas, como el Román de Guillaume de Dole (v.). Lleno de espíritu aristocrático, representa, al menos en parte, la literatu­ra de la sociedad elevada francesa en la época en que la civilización medieval se hallaba en su apogeo. Acusa también el influjo de las novelas de Chrétien de Troyes, especialmente del Ivain (v.), y en algunos rasgos, también de algunos can­tares de gesta. Gerbert de Montreuil, con­tinuando el uso introducido por Jean Renart en el Guillaume de Dole, inserta en su poema muchas canciones que, conocidas por el público, debían servir para hacer más agradable la novela. Muchos de sus personajes son históricos, aunque los nom­bres/estén a menudo alterados: nobles ca­balleros y damas famosas, contemporáneos e íntimos de Luis VIII, el rey alrededor del cual viven, y que sirve como de trabazón a la novela. Es una de las más caracterís­ticas historias de aventuras, notable tam­bién por ofrecer una viva pintura de las costumbres aristocráticas de la época.

C. Cremosi