Mi idea de la diversión (Will Self)

Ian Wharton es un joven ejecutivo cuya vida está condicionada por dos hechos principales: su capacidad de memoria eidética y su relación con el señor Broadhust, que se hace llamar entre otras cosas El Gran Controlador y mago de lo cotidiano. Ian, de niño, conoció al señor Broadhust, quien lo introdujo en la magia negra y el esoterismo, aunque de un modo un tanto peculiar, obligándole a no practicar sexo con mujeres bajo la amenaza de que se le partiría el pene. Ian termina en la consulta de un psiquiatra, el doctor Gyggle, que hace extraños experimentos con drogadictos, y que le tratará de ayudar a recuperarse.
Ya a la vista del argumento, se aprecia que se trata de un libro "raro".

Está dividido en dos partes.

El libro primero redactado en primera persona y que se titula así precisamente (Primera persona) narra la vida del personaje principal, Ian, su infancia, sus experiencias en el camping de caravanas donde vivía, rodado de gitanos, con su madre, sus primos, tíos, etc, todo ello marcado por la ausencia de su padre, y el carácter fuerte de su madre, que le producía una gran atracción. También, y lo que es más importante, su relación con Broadhust, descrito de una forma grotesca, como un gordo de aspecto muy extraño, y comportamientos aún más extraños, que iniciará a Ian en rituales y prácticas de lo más rocambolesco, aprovechando ese potencial del joven como eidético. Ian, además, parece poseer la capacidad de proyectar su imaginación en mundos virtuales de un modo casi de viaje astral.

Esta parte de la novela, muy bien escrita, se lee con cierto interés, y curiosidad. Tiene ironía y algo de humor, aunque muy "sui generis". Al menos, resulta coherente, y nos permite conocer de primera mano la vida y pensamientos de Ian, y como va cayendo poco a poco bajo el dominio de El Gran Controlador.
Las dos escenas claves de esta parte son una que transcurre en un teatro, donde el susodicho asesina a una mujer con un sutil toque de su bastón-estilete, sin que nadie se dé cuenta; y la primera relación sexual o intento de ello de Ian, frustrada por la aparición del Controlador en la caravana en el momento justo. A partir de aquí todo empieza a adquirir toques de surrealismo total, de extrañeza.

Ian viaja mucho a través de su memoria eidética, llegando a presenciar escenas atroces, protagonizadas por él mismo, como el asesinato y violación de un mendigo, etc
La segunda parte, que se titula Tercera persona, también hace honor a su nombre.

Ian ha caído bajo el domino del psiquiatra Gyggle que aprovecha también su eidetismo para liberarle de sus "ideas delirantes" acerca de El gran controlador y de su frustración sexual.
Esta parte me ha gustado menos; la encuentro demasiado surrealista; se cuentan muchas cosas sin ton ni son; hay abundancia de escenas oníricas o delirantes (como las que acontecen en la llamada Tierra de las Bromas Infantiles, un lugar imaginario donde el psiquiatra hace viajar a Ian); ideas extrañas como la de la campaña publicitaria del "primer producto financiero comestible Ñam-Ñam", etc, etc.

Se me ha hecho muy pesada la lectura de la segunda parte, debido a la falta de un argumento claro y al excesivo tinte irreal que tiene todo.

El libro no está mal escrito, y remite a clásicos muy conocidos como Fausto de Goethe, aunque en ningún lugar se mencione que Broadhurst sea el diablo. Sin embargo, sus actitudes de control y deseo de manipular el alma de Ian, de empujarlo a una vida de relajación moral, lo hacen émulo de tal personaje. De hecho, también le encuentro cierto parecido, tanto en escenas como en intención como en tono, con "El maestro y Margarita" de Bulgakov. Hay escenas como las que describen el regreso de El Gran Controlador a Londres que son similares (en su esencia) a las que describían la llegada a Moscú del Diablo. La descripción del personaje, si bien en lo físico no guarda relación, sí que podría emparentarse con ese personaje de Bulgakov en su talante juguetón y burlón, y en que actúa como catalizador del descubrimiento de la inmoralidad de otros.

Porque en el libro hay una ambigüedad acerca de la cordura de Ian que hace que las lecturas sean variadas. Así que lo mismo podría ser un asesino, como un loco que imagina cosas. Esta sensación se acentúa al final cuando el Gran Controlador le revela a Ian que él fue quien mató a la mujer en el teatro y quien violó a la joven de la caravana, recuerdos que fueron luego manipulados por la moral de Ian. El reconocimiento de su posible talante criminal es tomado por Ian con gran indiferencia. En algunos párrafos se compara con un superhombre nietzscheano, por encima del bien y del mal, aunque todo desde un punto de vista bastante humorístico.

El libro, como indica el subtítulo, es un fábula acerca de la moral, del bien y del mal (eso dice la contraportada), aunque para mi gusto sobran miles de escenas, en especial en la segunda parte, está poco centrado, no hay mucho argumento, y sin embargo, sí un exceso de reflexiones que no vienen mucho a cuento. También es un libro para "interpretar", en el sentido de que hay más escrito entre líneas que lo que se muestra.

No es mi tipo de lectura favorito; me ha aburrido bastante, aunque si alguien quiere intentarlo…
http://reginairae.blogcindario.com/2005/11/00244-mi-idea-de-la-diversion-de-will-self.html

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