El Carácter, Samuel Smiles

[Character]. Obra de Samuel Smiles (1812-1904), publicada en 1871. Es un estudio acerca del valor moral del ca­rácter, en el que el autor ve «una de las grandes fuerzas motrices del mundo». Aun­que el genio se imponga a la admiración, es el carácter lo que suscita el respeto, porque «el primero es producido por una fuerza intelectual, y el segundo por la fuerza del corazón; y al fin y al cabo el corazón go­bierna la vida». Los grandes hombres cons­tituyen excepciones: la grandeza es siempre relativa; pero la vida humana tiene «su centro en la esfera de los deberes comunes». El carácter está formado por una variedad de pequeñas circunstancias, más o menos reguladas y dominadas por el individuo; cada acción, cada pensamiento, cada senti­miento, contribuye a la educación de los hábitos y de la inteligencia y ejerce una influencia inevitable sobre todos los actos de nuestra vida futura. Los hombres de ca­rácter son la sangre vital del país a que pertenecen, en el que determinan el nivel moral, porque el carácter de una nación depende necesariamente de las cualidades morales de los individuos.

La primera y más importante escuela del carácter es la casa; a la influencia familiar y, sobre todo, de la madre, sigue la de los amigos, que forman el carácter con el poder de la imitación y el ejemplo, la de los libros, que son «los mejores amigos, los más pacientes y alegres compañeros», y más tarde la de la esposa, colaboradora y consoladora. El trabajo es uno de los mejores educadores del carácter práctico, puesto que evoca y disciplina la obediencia, la atención, la aplicación y la perseverancia. Una de las más importantes cualidades del carácter es el valor, no el físico, «en que el hombre no es superior al mastín», sino el moral, que se manifiesta en la tarea silenciosa; y una de las formas más nobles del valor es el dominio de sí mismo («self-control»), que constituye la principal diferencia entre el hombre y el animal bruto, y que es «la raíz de todas las virtudes». Fiel a su convicción de que nada es tan eficaz para la educación del carácter como el ejemplo de la vida de los hombres mejores. Smiles intercala en su tratado bio­grafías y anécdotas oportunamente narra­das. La obra es de lectura fácil y amena, y aunque su moral raramente se levante por encima de lo empírico, obtiene, sin embar­go, cierta nobleza de la perfecta y volunta­riosa buena fe que la inspira. El tratado ob­tuvo tiempo atrás mucha difusión.

A. P. Marchesini