Gestas de los Húngaros, Anónimo

[Gesta Hungarorum]. La primera tentativa de his­toria húngara, escrita en latín hacia el 1150. El texto original no ha llegado hasta nos­otros, pero ha sido posible reconstruirlo gracias a las crónicas sucesivas y especial­mente siguiendo las huellas del Cronista Anonymus, que narra los acontecimientos de la historia húngara desde antes de la ocupación de la patria hasta la época de San Esteban. La gran cantidad de polémi­cas científicas originadas no han conseguido poner en claro si el Anonymus, que se lla­ma «P. Dictus magister», fue el secretario del rey Béla II o de Béla III, por lo que también es dudoso el tiempo de la compi­lación de las Gestas. En el curso de su ex­posición el cronista se las arregla para evi­tar las «habladurías» de los menospreciados juglares, pero a pesar de ello, aquí y allá encontramos huellas de las tradiciones de los cantares húngaros de los cuales se sirve de una manera ingenuamente racionalista. Así, por ejemplo, la leyenda cuenta que Arpád envió al príncipe eslavo Svatopluk un caballo blanco con gualdrapas de oro» «comprando» de este modo el país; el autor de las Gestas aumenta sensiblemente el re­galo para hacer así más verosímil la «com­pra». Es, en cambio, importante la narra­ción de la manera como las tribus húngaras ocuparon algunos pastos del país y se los repartieron.

M. Benedek

Gestas de Otón, Rosvita de Gandersheim

[Gesta Ottonis]. Poe­ma latino en hexámetros leoninos compues­to por la monja alemana Rosvita (Hrôtsvît) de Gandersheim (hacia el 935-973), que qui­so glorificar de esta manera la historia de la familia imperial del 919 al 962 incluyen­do la elección de Enrique I, la reconcilia­ción de Otón I con su hermano Enrique, el primer matrimonio de Otón con Edith de Inglaterra y el segundo con Adelaida y la coronación de Otón II. La importancia his­tórica del pequeño poema es bastante ma­yor que la literaria.

M. Pensa

Gestas de los Italianos Después de la Muerte de Enrique VII, Albertino Mussato

[De gestis Italicorum post morten Henrici VII]. Obra en prosa latina del paduano Albertino Mussato (1261-1329): consta de catorce li­bros (llega hasta el 1321) pero debía cons­tar de quince (pues había de llegar al 1325), escrita a continuación de la Historia Augusta (v.) del mismo autor: fue editada por Muratori (1672-1750), y está incompleta y, además, al hacer la edición, no se tu­vieron en cuenta las partes inéditas en có­dices o divididas en libros. Es importante para el conocimiento del período histórico que va desde la muerte del emperador Arrigo VII de Luxemburgo (1313) al 1329: allí encontramos la narración de los acon­tecimientos de Italia, particularmente todo lo que hace referencia a Padua. Más aún que en la Historia Augusta se advierte en esta parte, junto a la lucidez de la conca­tenación de los hechos, la búsqueda de un estilo clásico que quiere parecerse al del historiador latino Livio.

C. Cordié

Gestas del Emperador Federico, Otón de Frisinga

[Gesta Friderici imperatoris]. Redactadas por Otón de Frisinga (1114-1158) por en­cargo del emperador Federico I, con la ayuda de las auténticas anotaciones de los notarios imperiales, narran las empresas de Barbarroja desde 1152 hasta septiembre de 1156. Otón compuso en dos años (1156-1158) los dos libros de esta obra, el primero de los cuales narra las gestas del abuelo, del padre y del tío del emperador, y el segundo la vida de Federico desde el día de su as­censión al trono. Su intención, como se de­duce del final del segundo libro, era continuarlo, pero la muerte se lo impidió. En otros dos libros, el capellán Ragevino con­tinuó la narración hasta el 1160. Las Ges­tas, al contrario de la Crónica (v.), lúgubre representación de la vida humana, se re­sienten de la intención de narrar una «iucunda historia» y celebran los hechos de la vida del emperador Federico, por el cual Otón siente una admiración tal que a veces parece un panegirista más que un historia­dor.

Por su estrecha relación con el am­biente imperial, por haber sido testigo ocu­lar de muchos hechos, por la información directa de las noticias relatadas, Otón es una fuente histórica de notable importancia, disminuye algo el valor de la obra el hecho de incluir discursos con la intención de vi­vificar la narración. En las Gestas, que no tratan solamente del imperio germánico, si­no también de todo lo que era digno de conocerse sobre las gentes extranjeras, se notan algunos «excursus» demasiado alar­gados de carácter filosófico y teológico, aunque naturales dado el género de erudi­ción del autor, que, respecto a las fuentes, utiliza solamente a Platón, Aristóteles, Ci­cerón y para lo restante recurre a la Cró­nica. En el libro III y en la parte del IV que llega hasta la muerte de Otón, el con­tinuador Ragevino se limitó a valerse de las anotaciones de su gran predecesor. Pu­blicados en los Monumenta Germaniae His­tórica SS, XX.

A. Cutolo

Gestas del Emperador Berengario, Anónimo

[Gesta Beréngarii Imperatoris]. Compo­sición anónima de 1090 hexámetros, pre­cedidos de un prólogo. Narra los aconteci­mientos políticos desde el 887 al 915, época de la coronación imperial, por obra de Juan X, de Berenguer duque de Friul. Fal­tando toda noticia sobre el autor del poe­ma, por el contexto puede deducirse que era clérigo, dotado de vasta cultura ecle­siástica (de lo que da fe su conocimiento de San Agustín y de las Sagradas Escritu­ras), de origen italolongobardo, probable­mente de Verona, y posiblemente pertene­ciente a la Curia de Berenguer. Desde el punto de vista formal, se notan numerosísimas reminiscencias de la Eneida (v.), de las obras de Estacio, de la Ilíada latina (v.), de la himnografía cristiana, de Pru­dencio y de los poemas latinos de la época carolingia. Las numerosas glosas interca­ladas por el autor a su poema atestiguan su sólida preparación gramatical. Publicada en los Monumenta Germaniae Histórica, «Poétae latini», IV, I.

A. Cutolo