Hansel y Gretel, Hermanos Grimm

[Hansel und Gretel]. Es quizás el más célebre de los cuentos de hadas que los hermanos Jacob (1785- 1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859) reco­gieron en los dos primeros volúmenes de Cuentos infantiles y del hogar (v.), pu­blicados en 1812 y en 1815. Como en to­dos los cuentos que los Grimm tomaron de las historias populares, apercibiéndose por vez primera en la historia de la literatura alemana de su existencia, también éste es renovado en una ambientación poética fres­ca y espontánea. La celebridad alcanzada por Hansel y Gretel se debe especialmente a la ópera musical homónima en tres cua­dros, de Engelbert Humperdinck (1854- 1921) con libreto de Adelaide Wette, y es­trenada en Weimar en 1893.

Hánsel y Gre­tel (Juanito y Margarita), dos hermanos, hijos de un barrendero, se alejan un día de su casa para ir al bosque en busca de fresas y son sorprendidos por la noche en aquel lugar. Se duermen bajo los árboles y a la mañana siguiente, al despertarse, se dan cuenta de que cerca de allí se alza un extraño castillo, hecho completamente de turrón, chocolate y otros dulces. No saben ellos que allí vive la bruja Mazapán, que atrae a los niños con sus golosinas para quemarlos en un horno mágico, del cual salen transformados en figurillas de maza­pán. Mientras los dos muchachos están pro­bando las paredes del castillo, sale la bruja, echa un lazo al cuello de Hánsel y, después de pronunciar unas palabras mágicas, le encierra en el gallinero, de donde pasará al horno. La bruja ordena a Gretel que cuide del fuego, pero ésta, aprovechando un momento en que la bruja, para enseñarle cómo ha de hacerlo, está cerca del fuego, le da un empujón, ayudada por Hán­sel, que ha conseguido liberarse, y la echa al horno. Entonces el edificio estalla con un gran estrépito: todos los niños que la bruja había anteriormente transformado en estatuitas de mazapán, quedan liberado del hechizo y danzan alegremente con Hán­sel y Gretel, mientras llegan los padres de éstos, que llevaban mucho tiempo buscándolos.

La ópera es, en conjunto, agradable y graciosa, especialmente por haber tenido el autor la feliz idea de introducir en ella numerosas canciones populares alemanas, principalmente de Westfalia, dejándolas casi siempre intactas y reproduciéndolas como suele cantarlas el pueblo. Muy conocida es la canción de Gretel al principio del se­gundo acto. Las canciones son sin duda la parte más acertada de la ópera; cuando el autor se aleja de ellas cae en un pesado wagnerianismo, completamente inadecuado a la sencillez y a la ingenuidad del argumento. Este estilo elaborado y recargado, es propio, es­pecialmente, de los preludios del primer y del segundo cuadro y de los demás frag­mentos sinfónicos de la ópera. Sin embargo, Hansel y Gretel puede ser considerada co­mo el primer éxito teatral alcanzado por un epígono de Wagner; en efecto, obtuvo, tanto en los escenarios alemanes como en los extranjeros, un verdadero triunfo.

M. Dona

Hanna, Johan Ludvig Runeberg

Poema del escritor finlandés Johan Ludvig Runeberg (1804-1877), escrito en lengua sueca y publicado en 1836. La acción se desarrolla en el espacio de un día. En casa de un pastor se espera al hijo que ha de volver de la Universidad. Llega entretanto un pretendiente a la mano de Hanna, la hermosa hija del pastor. El galán ya no es joven pero describe su casa opulenta y los magníficos regalos que hará a su futura esposa. Hanna, sin pensar pre­cisamente en la fortuna del hombre, sino en la necesidad en que puede encontrarse de su apoyo, le da esperanzas. Llega por fin el esperado hermano, acompañado por un amigo íntimo y fraternal. Como a tal, Hanna le saluda con un beso que hace nacer inesperadamente en ella un sentimiento desconocido hasta entonces. Los jóvenes dan al poco rato un paseo a orillas de un lago; no hablan, pero ya sienten que se aman. De regreso a casa, van a pedir la bendi­ción al anciano pastor adormilado en su butaca. Abriendo los ojos, éste mira a los jóvenes y comprende. Runeberg, con este idilio breve y sencillo ha querido dar al primer amor el carácter de una revelación imprevista que a través de una sola mirada decide el destino de dos seres. Este idilio, en hexámetros, fue el primer escrito que diera fama en Finlandia a Runeberg.

A. Ahnfelt

Hans Alienus, Verner von Heidenstam

Novela del escritor sue­co Verner von Heidenstam (1859-1940), pu­blicada en 1892. El libro, que es una espe­cie de peregrinación intelectual a través de los tiempos y las civilizaciones, en busca de un valor eterno a través del cual la vida pueda encontrar su significado, puede ser considerado también como el resumen de las experiencias interiores del autor. Hans Alienus busca la belleza en la vida, pero siente que en su época no hay lugar para ella. El gran carnaval de Roma, que había soñado como una apoteosis del júbilo, se transforma en farsa grotesca. En pos de su espejismo llega hasta a los tiempos más remotos y a la civilización de Nínive: en Sardanápalo el autor ha simbolizado el de­cadente esteticismo de su siglo, bajo cuyo oropel la realidad desaparecía, y en cuyos sabios alambiques se evaporaba la vida. No menos extraño se siente en Grecia, donde Belleza e Inteligencia se expresaron de una manera completa; también aquí encuentra negros pajarracos, imagen de sus pensa­mientos tormentosos y de su espíritu ana­lítico. En la tercera parte, Hans vuelve a la vieja casa paterna en las selvas de Tividen, y de todo su largo vagabundeo lo único tal vez que lleva a casa es la admonición del papa León XIII: «Vivir, obrar en el tiempo y en el mundo de uno mismo.»

A. Ahnfelt

Han Kung Ch’iu, Ma Chihyüan

[El otoño en el pa­lacio imperial de los Han]. Drama chino en cuatro actos y un prólogo de Ma Chihyüan escrito en el siglo XIII.

El emperador Yüan (48-31 a. de C.), de la dinastía Han, manda a un ministro suyo, Mao Yenhsiu, a buscar las más hermosas muchachas para conducirlas al palacio imperial. La joven Wang Ghao-chün, escogida por Mao, es, no obstante, mal vista por él porque no trata de conquistar su benevolencia con dinero. Por esto Mao presenta al emperador un retrato que representa a Wang deforme; y el emperador la deja sola en un rincón del palacio. Una noche el emperador, paseando por el jardín, oye un canto hermosísimo y en seguida manda llamar a la cantante, que no es otra que Wang, e impresionado por su belleza se casa con ella. Pero Mao, que ha logrado escapar al castigo por el falso retrato de Wang, se refugia junto al rey tártaro y le sugiere que pida a Wang en matrimonio, amenazando con la guerra en caso de serle negada. El emperador recha­za la demanda, pero después, a causa de la insistencia de los ministros, que le acon­sejan evite la guerra, consiente y, saliendo de la ciudad imperial con toda la Corte, se despide de Wang. Ésta, después de haber llegado hasta el rey tártaro, en la noche silenciosa, mientras atraviesa el negro río, se arroja al agua y muere. Arrepentido, el rey tártaro manda al ministro Mao Yenhsiu al emperador chino para que lo haga ajusticiar. Y el emperador ordena que el ministro traidor sea inmolado al alma de Wang. De particularísima intensidad líri­ca son, en este drama, las escenas de la despedida entre el emperador y Wang Chaochü, donde los cantos de adiós resuenan con patética e insistente energía, y la es­cena final en la cual, en una noche de oto­ño, el emperador desolado por su soledad y por la llegada del pérfido ministro, le condena a ser inmolado a su víctima. La tragedia sigue las normas de la escuela septentrional (v. Yüan Cln’ü Hsüan) y es una de las más elegantes de las catorce que dejó el autor.

S. Lokwang

Hankampu, Arai Hakuseki

[Historia de los Daimyō del Japón]. Se trata de una obra histórico-biográfica del sinólogo japonés Arai Hakuseki (1657-1725).

El autor inició su redac­ción en julio de 1701 y la terminó aquel mismo año, en el espacio de sólo cuatro me­ses. Consta de trece volúmenes y de veinte fascículos, y fue escrita por orden del prín­cipe de Köshu, Tsunatoyo, más tarde «shōgun» con el nombre de Yenobu y protector de Arai Hakuseki. El Hankampu consta de diez volúmenes de texto propiamente dicho, de dos volúmenes de adiciones, y de un volumen de índices. La obra va precedida de una larga introducción que fue des­pués puesta al día para una segunda edi­ción por el escritor Muro Kyusō, amigo y colega de Arai Hakuseki. En la primera edición de este libro no aparecía la subdi­visión que la obra recibió después, sino que fue publicada por grupos de cinco fascícu­los, e impresa con caracteres de madera. Uno de estos raros ejemplares de la obra se conserva hoy todavía en la biblioteca de la Universidad imperial de Tōkóy. El Han­kampu narra minuciosamente la historia de la familia de cada daimyó de las varias provincias japonesas durante ochenta años, desde 1600 a 1680. El libro es rico en descripciones y tiene cierto sabor novelesco especialmente en las biografías de los di­versos personajes históricos que van siendo presentados; aquí y allá se hallan inexac­titudes y errores debidos quizás al breve espacio de tiempo en que la obra fue compuesta. El estilo, que es el acostumbrado en el autor, es claro, eficaz y lleno de co­lor.

En 1789 el gobierno shōgunale encargó a un grupo de estudiosos que escribieran un suplemento a esta obra. El trabajo fue ter­minado en 1806 y con el título de Hankampu Zokuhen [Suplemento al Hankampu] acompaña hoy todas las ediciones del Hankampu después del cual prosigue, en doce volúmenes divididos en veintitrés partes, la historia de los daimyó del Japón durante otros 106 años, esto es, desde 1680 a 1786.

S. Nogami