Historia de los Francos, Georgius Florentius Gregorius

[Historia Francorum], Obra en quince libros, y la más importante de las que escribió Georgius Florentius Gregorius (538-594), obispo de Tours. La finalidad de la Historia de los francos es, como declara el autor en el prólogo, dar a conocer a la posteridad la historia de su país y de su época: siente y lamenta que su preparación literaria no esté a la altura de la ardua tarea que se propone, pero ve que nadie en la Galia tiene la capacidad necesaria para emprenderla. Gregorio se dedicó a la composición de esta obra con todo su ardor, iniciándola en 575-576 y terminándola en 592: pa­rece ser que la revisó posteriormente, an­tes de su muerte, y hay adiciones hechas en 594. El libro I contiene una breve historia universal, desde Adán hasta San Martín, para la cual el autor se sirve de Eusebio, de San Jerónimo, de Orosio y de la Bi­blia (v.), de las obras de Sulpicio Severo y de Rufino. La historia de los judíos es tratada aparte hasta la época de Octaviano; luego entra en primer plano la historia de la Galia. En los libros II-IV alterna con la narración de los hechos históricos (des­de la invasión de los vándalos y de los hunos hasta la muerte de Sigisberto en 575), la de hechos legendarios y más particular­mente referidos a la historia eclesiástica.

Gregorio se sirve de fuentes ya perdidas y según varíen éstas, el relato se hace más minucioso o más sucinto; desde el libro V empieza la narración de los hechos de los que el mismo Gregorio fue espectador, y la Historia adquiere aquel carácter casi rea­lista y personal que tanto atrae al lector, por la sincera simplicidad que en ella re­vela Gregorio, y por la rapidez y frescura inigualable de sus juicios y apreciaciones. La protagonista de su historia es la Iglesia, con sus luchas, sus trabajos y sus victorias; pese a su odio por los enemigos de ésta, Gregorio es imparcial en la narración de los hechos y hace generalmente posible una segura valoración de éstos. El vocabulario de Gregorio es bastante rico porque alimen­ta el clásico con términos del idioma ha­blado y con formas nuevas e inesperadas: la sintaxis, muy alejada de la del latín clásico, lo mismo que el léxico, anuncian la próxima formación del nuevo idioma romance. La Historia de Gregorio de Tours fue conti­nuada sin habilidad desde – finales del li­bro VI hasta el año 641 por Fredegardo, y en el siglo VIII por un cronista anónimo que la prolongó hasta el 720.

E. Pasini

Historia de los Duques de Borgoña de la Casa de Valois, Aimable- Guillaume – Prosper Brugiére de Barante

[Histoire des Ducs de Bourgogne, de la maison de Valois]. Célebre obra histórica de Aimable- Guillaume – Prosper Brugiére de Barante (1782-1866), aparecida entre 1824 y 1826. La amplia narración comprende los acon­tecimientos y las figuras más notables de la historia del ducado, desde Felipe, pri­mer gran soberano, muerto en 1361, hasta la fusión con el reino de Francia (fines del siglo XV). Valiéndose de memorias y de composiciones poéticas, además de docu­mentos y monumentos históricos, el autor escribió una crónica variada y brillante, mostrándose, más que historiador, cronista vivaz que presenta los hechos en su aspecto pintoresco, sin discutir casi nunca su al­cance. Por este tono épico y narrativo ad­quieren relieve, como en un amplio cua­dro, las figuras de los soberanos (sobre todo, la dramática de Carlos el Temerario), junto a las cuales encuentran su lugar los diver­sos perfiles de los cortesanos, artistas y mi­litares de la Corte. Partiendo de una re­acción contra la filosofía de algunos histo­riadores de su época, Barante adoptó un método que, si se llevara a las últimas consecuencias, conduciría a una verdadera ausencia de sentido histórico, en cuanto ausencia de participación moral en el pro­pio tema. Pero el tono de la obra, la subs­tancia misma de la narración, la limitación de los acontecimientos ligados a la fortuna de una estirpe, todo contribuye a hacer agradable y rica en méritos literarios una obra conducida con mucha laboriosidad y justificada, como quiere demostrar el pró­logo, por el deseo de devolver a la historia su oficio: el de presentar vivamente, sin inútil amasijo de doctrinas ni de abstrac­ciones políticas, el aspecto del pasado.

C. Cordié

Historia de los Estados Unidos de América, Henry Adams

[History of the United States of America during the Administrations of Jefferson and Madison]. Obra del es­critor norteamericano Henry Adams (1838- 1918), publicada en nueve volúmenes entre 1889 y 1891. El período estudiado empieza con los propios orígenes de Norteamérica: esto es, comprende desde la primera guerra de la independencia hasta la segunda gue­rra contra Inglaterra, que fue también una guerra de independencia y que abrió el camino a la expansión. A través de la obra política de Thomas Jefferson (1734-1826) y de James Madison (1715-1836), el autor tra­za un amplio cuadro de Norteamérica desde los comienzos del siglo XIX y de sus re­laciones con Europa, reconociendo en el republicanismo madisoniano y jeffersoniano, las fuerzas que sentaron los fundamentos políticos de la independencia americana. Adams considera propio de tal democracia el dinamismo puramente materialista que dejará su huella en el espíritu del país, pero no se advierte en el trabajo ningún signo de la sátira antidemocrática que im­pregnará por completo la última obra del escritor y que hallará su expresión más mordaz en la novela Democracy. La histo­ria está compuesta con material original y escrita con el estilo cuidado que caracteriza la prosa de Adams. Riquísima en detalles, resulta preciosa por la exacta información y por la fiel interpretación de los hechos.

A. Camerino

Historia de los Estados Unidos de América desde el Descubrimiento del Continente Americano, George Bancroft

[History of the United States from the Discovery of the American Continent]. Obra del norteamericano George Bancroft (1800-1891), publicada de 1834 a 1874, en diez volúmenes, que tienen por suplemento los dos, publicados en 1882, titulados Historia de la formación de la Constitución de los Estados Unidos [History of the Formation of the Constitution of the United States]. Es una historia amplia y detallada de Nor­teamérica desde su descubrimiento hasta la revolución y la guerra de independencia. Bancroft posee un estilo sonoro, rico, ora­torio, que hoy suena más bien a inútilmen­te pomposo y grave. Juzgada asaz favora­blemente en el momento de su aparición por hombres como Emerson, que indudable­mente tomaba en consideración el esfuerzo que Bancroft había hecho para no dar una mera exposición de hechos, como era co­rriente en las numerosas historias anterio­res, sino una interpretación personal de los acontecimientos ocurridos en su país, la obra es hoy poco estimada por los críticos. Bancroft había estudiado en alemania, y empleó la doctrina y aún más los métodos de los escritores alemanes.

Él considera la historia, humanísticamente, como una serie de ejemplos que Dios da a los hombres. La verdad, la moral, la justicia, no son, según él, susceptibles de evolución; es el hom­bre, como colectividad, quien evoluciona ha­cia formas mejores de ciencia y de vida. Y la formación de nuevos estados, con el sucesivo desarrollo de la sociedad, da ci­mientos cada vez más sólidos al principio inmortal de la libertad, querido por Dios. Bancroft no se sirvió de documentos de segunda mano, sino que estudió directa­mente en los archivos, especialmente en lo que se refiere al origen de los americanos, y reunió un inmenso material de documen­tos y memorias, algunos de los cuales fueron escritos por sugerencia suya. No faltan en la Historia ejemplos de agudeza y origina­lidad de visión. Pero Bancroft no siempre logra disimular, en sus vividas generaliza­ciones en extremo elaboradas, la fatiga, el artificio. Su método, su deseo de ofrecer hechos de hombres vivos, y no meras ex­posiciones de acciones y de guerras, es sin duda el acertado. Pero en nada le favorece la rotundidad de su estilo, y el elogio de hombres como Parker, que juzgaban la Historia como la más grande de todos los tiempos, ha sido más tarde debidamente desestimado.

A. Camerino

Historia de los Dogmas, Joseph Tixeront

[Histoire des dog­mes dans Vantiquité chrétienne] del abate Joseph Tixeront (1856-1925), publicada en 1904, se limita a la época antigua y llega hasta el siglo IX, con sólido conocimiento de los textos y amplitud de miras en la estructura general, no sin evidente influen­cia de Harnack, del que se ha propuesto, para el período tratado, ser en cierto modo el revisor. Mantiene la distinción entre las corrientes de pensamiento y las fórmulas que han sido sancionadas por la Iglesia y las que han sido rechazadas como hetero­doxas o heréticas; se preocupa de demos­trar la continuidad y coherencia del des­arrollo doctrinal, para presentar las fórmu­las sucesivamente adoptadas como progre­sivas precisiones de una proposición inicial única antes que como innovaciones extra­ñas. Se reconoce el influjo de la filosofía griega, pero no hasta el punto de que los dogmas puedan reducirse a simples filoso- femas; la actividad reflexiva de los teólo­gos es cuidadosamente distinguida del ob­jeto sobre el que se ejerce, el cual la pre­cede y la condiciona, imponiéndole ciertas leyes y límites. Esta obra, que lleva el «imprimatur» eclesiástico, ha familiarizado a los centros eclesiásticos conservadores con la idea del desarrollo dogmático y ha contribuido notablemente en muchos espí­ritus a la conciliación entre crítica histó­rica y lealtad ortodoxa durante la crisis modernista.

M. Bendiscioli