[Isabelle]. Narración de André Gide (1869-1951), publicada en 1912. Un joven estudiante que está preparando una tesis sobre Bossuet necesita trasladarse al castillo de Quartfourche donde se guardan unos preciosos documentos. Sus anfitriones, el erudito señor Floche, su mujer y los dos viejos marqueses de Saint-Auréol, viven hace años retirados en el castillo en compañía de un nieto tardo en inteligencia y desgraciado de cuerpo, un sacerdote preceptor del muchacho, y escasa servidumbre. Lleno de curiosidad por aquel pintoresco grupo y la misteriosa soledad de aquella familia, el romántico joven llega a tener conocimiento de la existencia de una hija del marqués, madre de aquel pobre niño, la bellísima Isabel que, desde el asesinato de su prometido, muchos años atrás, en el parque del castillo, huyó de casa y lleva una vida desordenada y aventurera. Sobre los pocos datos recogidos por su indiscreción, nuestro héroe se construye una figura extraordinariamente sugestiva de aquella joven (a la cual consigue entrever una noche durante una de sus secretas visitas a la familia), se enamora de aquella mujer e intenta hablarla, pero no lo consigue. Las vicisitudes de su propia vida le mantienen después alejado de aquellos lugares; y cuando, por fin, muchos años después, vuelve al castillo abandonado después de la muerte de sus propietarios, y a punto de ser vendido, y puede conocer a la misteriosa Isabel, no puede menos de advertir que ella no es más que una vulgar aventurera que siempre había despellejado a sus padres y ahora se dispone a liquidar sin escrúpulos los últimos restos de la herencia.
Esta breve novela está escrita con la habitual elegancia y delicada perspicacia no indigna del autor de Puerta estrecha (v.); sin embargo la obra resulta excesivamente desenvuelta, despachada con seca habilidad que la distingue entre toda la producción restante de Gide y recuerda de modo curioso la árida perfección de ciertos cuentos de Merimée.
M. Bonfantini
