[Jeppe paa Bjerget] Comedia del escritor noruegodanés Ludvig Holberg (1684-1754), escrita, junto con otras quince de este autor, entre 1722 y 1723. El argumento «no fue ideado por el mismo autor»; se trata de una antigua burla originada en Italia, que encontramos en las historias del Marqués del Grillo, y que Shakespeare recoge en su prólogo a la Fierecilla domada (v.). De la misma fuente nace la burla hecha a Sancho Panza (v.) cuando es nombrado gobernador de la ínsula. Parece que Holberg la conoció a través de las historias del jesuita alemán Bidermann, impresas en 1640.
En la versión de Holberg, Jeppe es un campesino borrachín y holgazán al que su esposa Nille azota y gobierna con mano dura: cierto día que va a la ciudad, donde le ha mandado a buscar sal, se duerme borracho junto a la calle, y allí le encuentra un sabio barón que piensa llevar a cabo a costa de él una burla candente e instructiva: le coloca en su propio lugar y le hace representar el papel de gran señor. Y Jeppe arma las mil y una: en cuanto se convence de que su cambio de rango es real y definitivo, llega a excesos peligrosos y tiránicos. Cuando por último el barón vuelve a Jeppe borracho y dormido al mismo sitio donde lo encontró, a éste le viene muy cuesta arriba el reanudar su antigua existencia. Cree que ha visitado el Paraíso y que ha resucitado: pero fácilmente se resigna, a fuerza de muchos azotes, a volver a ser el pobre Jeppe que había sido antes. Holberg deduce la moraleja: no deis poder ni riquezas al plebeyo voraz y sin preparación: «poner gente baja en alto lugar no es menos peligroso que aplastar a aquel que se ha elevado por sus virtudes y valor».
Es evidente, tanto en ésta como en las demás comedias, la influencia de Molière, de la commedia dell’arte y de Plauto; pero un vigor bárbaro y nórdico da singular aspereza a la comicidad de Holberg. Un estilo extraordinariamente «natural» y fresco hace que estas comedias parezcan hoy tan nuevas como hace doscientos años.
G. Puccini
