Nacido el 7 de mayo de 1776 en Egyházashetye, pequeña localidad al este del Danubio, y m. el 24 de febrero de 1836 en Nikla. Formado en las tradiciones de la nobleza rural, permaneció siempre fiel a la vida modesta de su clase, de la cual compartió la mentalidad política conservadora y el celoso apego a las vetustas prerrogativas sociales.
Por lo demás, vivió ajeno a cualquier comunidad espiritual, falto de amigos e incluso sin llegar a hacer ni aun de su misma esposa una verdadera compañera junto a la cual conllevar la existencia; Susana Dulai Takách contaba catorce años cuando Berzsenyi se casó con ella, y, «como la hallara cándidamente ingenua — escribió él mismo —, jamás la libré de su simplicidad».
De esta suerte, sus íntimas inquietudes, las penas y satisfacciones de su genio poético permanecieron durante mucho tiempo ocultos bajo una vida exterior oscura y monótona. El descubrimiento de su personalidad literaria se debe a una pura casualidad, y así, la primera edición de las obras de este escritor, luterano, corrió a cargo de los seminaristas católicos de Pest (v. Odas).
No obstante, y a pesar del favor con que el libro fue acogido, bastó una sola crítica injustamente severa, publicada algunos años después por el poeta Ferenc Kólcsey (v.), para hacer callar definitivamente la musa de Berzsenyi; ni aun el apoyo de la Academia de Ciencias, que en 1830 le nombró primer socio ordinario de la sección filosófica, logró arrancarle de la depresión rápidamente degenerada en melancolía.
Nuestro autor murió a los sesenta años de edad y poco menos que olvidado; tanto es así, que hasta mucho después no se le reconoció como el poeta más ilustre del prerromanticismo húngaro.
E. Vàrady
