Nacido en Vafversunda Sorgard, cerca de Linkoping, el 29 de agosto de 1779, y m. en Estocolmo el 7 del mismo mes de 1848.
Ilustre químico sueco, quedó huérfano a los cuatro años, y en su juventud conoció una vida difícil. Durante algún tiempo hubo incluso de abandonar la química y dedicarse a la ciencia médica. En 1806 fue nombrado profesor en Estocolmo, donde enseñó medicina, botánica y farmacia; ello mejoró su situación. Al mismo tiempo, sus trabajos iban adquiriendo fama.
En 1808 ingresó en la Academia de Ciencias de la citada capital; en 1810 fue presidente de la entidad, y a partir de 1818 su secretario perpetuo. En 1815 había obtenido una cátedra de química en Estocolmo. Recibió también el título de barón. Su primer texto versó acerca de un análisis del agua: Nova analysis aquarum Medeviensium (1800).
Poco después, y a consecuencia del descubrimiento de Volta, ocupóse de los efectos químicos de la corriente eléctrica, y, en Ensayo sobre el galvanismo [Afhandling om Galvanismen, 1802], demostró por vez primera la acción de los electrodos en los ácidos y las bases.
Tales trabajos marcan el principio de la electroquímica. Su gran actividad de analizador continuó sin interrupción, y así descubrió unos diez nuevos elementos y, en 1819, treinta años después de haber establecido Lavoisier el moderno concepto de elemento y sustituido los cuatro propios de los filósofos griegos por una lista de treinta, Berzélius elevó a cincuenta esta cifra.
Por aquel entonces Dalton y otros habían empezado a emplear una serie de símbolos para representar los átomos de los elementos: el oxígeno, por ejemplo, estaba indicado por un pequeño círculo, que en el hidrógeno llevaba un punto en el centro, y en el nitrógeno una rayita vertical.
Sin embargo el descubrimiento de nuevos elementos hubiera llevado, de persistir en el uso del citado sistema, a una gran confusión. Y así, Berzélius resolvió el problema proponiendo que aquéllos fueran representados con la inicial o bien las dos primeras letras de su nombre latino; a esta racional simbología debe la química gran parte de su amplio desarrollo.
La extensa labor del famoso científico tendió principalmente a determinar el peso atómico de los elementos y las proporciones exactas según las cuales éstos se combinan, o sea las fórmulas de los compuestos. Su capacidad de analizador, que le lleva a ser considerado como fundador del análisis químico, le permitió realizar grandes adelantos en este aspecto.
Sin embargo, tal labor le resultaba ardua, por cuanto los criterios acerca de la combinación de los elementos eran necesariamente arbitrarios y con frecuencia erróneos; Dalton, por ejemplo, a pesar de haber obtenido casi exactamente las proporciones de peso de los componentes del agua, imaginaba la molécula de ésta integrada por un átomo de hidrógeno y otro de oxígeno.
Berzélius llevó a cabo numerosos análisis; pero su intento no había de verse concretado en una realidad hasta mediado ya el siglo XIX, con la obra de Oannizzaro. Los textos que jalonan el camino seguido por aquél en este aspecto son Ensayo sobre las proporciones determinadas con arreglo a las cuales se encuentran reunidos los elementos de la naturaleza inorgánica [Fórsók, rórande de bestánda proportiones, hvari den organiska N aturen bestándsdelar flnnas fdrenade, 1810] y Ensayo sobre la teoría de las proporciones químicas y la influencia química de la electricidad (1819, v.).
Sin embargo, la obra que resume la actividad de Berzélius, redactada paralelamente al desarrollo de ésta, es Tratado de química [Lárbok i chemien, 1808-18], traducido a varias lenguas, y que más que un tratado es el texto que contiene la concepción del autor acerca de la ciencia química.
R. Fedriani

