Kitāb Al-Muhadara Wa-L-Mudākara, Moše ibn ‘Ezra

Obra del judío español Moše ibn ‘Ezra (hacia 1060-hacia 1138). En la densa atmósfera poética que se respiraba en la España islámica durante el periodo de los Taifas, eran corrientes las obras de «Adab» o sea de formación literaria y estilística. El granadino Moše ibn ‘Ezra. de una lina­juda familia hispanohebrea de Granada, muy formado en letras árabes y hebraicas, quiso elevar éstas a la altura de aquéllas, y a este fin compuso el clásico libro Kitāb Al-Muhadara Wa-L-Mudākara, que se conoce con el título abreviado de Libro de poética hebraica. Su autor nos dice que lo compuso con dos fines: primeramente, defender los Libros Sagrados contra los que afirman que son libros carentes de bellezas literarias, y para ello el autor prueba cómo en la Biblia se dan la mayor parte de las figuras retóricas empleadas en la poesía árabe; la segunda finalidad perseguida con tal libro era que gracias a él los judíos pudieran en sus producciones en hebreo, asimilarse las reglas de la retórica árabe y competir, por tanto, con las grandes obras literarias ára­bes que entonces privaban en el ambiente culto.

Divide, por tanto, su obra en dife­rentes cuestiones, unas de carácter más general, otras de carácter más filosófico 0 bien histórico. Trata la primera cuestión de la retórica, la oratoria y la estilística; en la cuestión segunda se discurre acerca del concepto de poesía, sus elementos, dife­rencias entre la poesía y la prosa; en la cuestión tercera se subraya la superioridad poética de la lengua árabe; en la cuestión cuarta se hace historia de los orígenes de la poesía bíblica, de los cantos bíblicos, y se constata la asimilación de los judíos a la cultura y ambiente árabes y el olvido de su propia lengua: la cuestión quinta es muy importante, porque en ella se hace una historia crítica de la poesía hebraica en España, distinguiendo las diferentes ge­neraciones poéticas; la crítica de Ibn’Ezra es particularmente imparcial y de tono muy elevado; en la cuestión sexta se dan diferentes consejos a! poeta para sobresa­lir en su arte, y en las últimas cuestiones se exponen las diversas figuras retóricas árabes que se tratan de imitar en lengua hebrea.

J. Mª. Millás Vallicrosa

Kitäb Al-Milal Wan-Nihal, Al-Śahrastānī

[Libro de las religiones y las sectas]. Tratado historícorreligioso árabe de Al-Śahrastānī (m. en 1153), docto teólogo musulmán de origen persa. Se divide en dos partes; la primera trata de las distintas sectas mu­sulmanas, judaicas, cristianas (melquitas.,jacobitas, nestorianos), y dualístieas (zurbanismo, zoroastrismo, maniqueísmo); la se­gunda. de la religión de los Sabeos (anti­gua secta helenista pagana dedicada a la astrología y que sobrevivió en Mesopotamia durante todo el siglo XI), además de las doctrinas de los filósofos griegos desde Tales a Aristóteles, del aristotelismo mu­sulmán personificado por Avicena y del paganismo árabe preislámico y de las re­ligiones de la India. Tan gran diversidad de temas hace que el valor de los capítulos sea muy desigual, pero incluso aquellos sobre los que ya poseemos otras fuentes, como los capítulos sobre la filosofía griega, tienen para nosotros importancia histórica porque nos muestran el estado de los co­nocimientos musulmanes en el siglo XII. La importancia de algunas de sus partes, como la que hace referencia al maniqueís­mo, ha quedado reducida, aunque no anulada, por el posterior conocimiento de fuentes más antiguas y auténticas, o, como en el caso de la India, por otros textos musulmanes de más directa procedencia (obras de Al-Birūnī); la misma exposición de las sectas heréticas musulmanas no tiene ya el mismo valor que hace cincuenta años Con todo, la obra, en conjunto y en muchas de sus partes, conserva gran inte­rés por su clara sistematización, por los excelentes materiales recogidos y por el mismo espíritu del autor, cuidaido y equi­librado, alejado de fanatismos y de actitu­des polémicas violentas (al revés de lo que ocurre con el otro tratado historicorreligioso de título casi igual del gran teó­logo y polemista arabemusulmán de España. Ibn Hazm, muerto en 1064). Este equilibrio, que no significa en absoluto tibieza o indi­ferencia religiosa, ha permitido a Śahrastānī ni exponer con suficiente objetividad, aun­que sin gran profundidad, las doctrinas de creencias alejadas del Islamismo, y ha hecho de su manual un precioso instrumento de trabajo para la ciencia historicorreligiosa moderna. Trad. alemana de Th. Haarbrücker (Halle, 1850-51).

K. Gabrieli

Kir Ianulea, Ion Luca Caragiale

Narración del escritor rumano Ion Luca Caragiale (1852-1912). publicada en 1910. El gran jefe de los de­monios, Dardarot, cansado de oir que todas las almas que llegan al infierno culpan de sus pecados a las mujeres, convoca una asamblea de diablos y manda a Aghiujá, el más pequeño y cómico de ellos, que vaya a la tierra bajo apariencia humana, que se case, que viva con su mujer durante diez años y luego que vuelva al infierno y les haga relación de todo lo que ha pasado. Aghiujá escoge Bucarest. Se establece en una bella mansión con el nombre de Kir Tanulea y se casa con una graciosa mucha­cha, Acrivita, hija de un rico comerciante. Pero ésta que, mientras estaban prometi­dos, era buena y dulce, después de casa­dos, se revela dominante y malvada. La vida se le hace imposible a Kir lanulea, porque la mujer le llena la casa de invitados, gasta sin medida, le hace escenas de celos, vende todos los objetos de valor, le pide dinero para dotar a sus hermanas y colocar a sus hermanos, hasta que él, acosado por los acreedores, se ve reducido a la más negra miseria y obligado a huir, un hom­bre, Negoitá, le esconde y le salva, y Ianu­lea, para recompensarle, después de haberle revelado su verdadera naturaleza, le dice que entrará en el cuerpo de mujeres ricas y solamente podrá salir por orden suya; así podrá hacerse pagar con esplendidez por los maridos, que le creerán un gran médico.

Después de haberle hecho ganar fuertes sumas, lanulea se cansa de ayu­darle y, cuando Negoijü es llamado a la corte para curar a la hija del Príncipe no consigue expulsar el demonio de su cuerpo. Entonces pide que sea llamada una mujer, Ja única que puede curarle, Acrivita, y la­nulea, con sólo oir el nombre de su mujer, huye de la muchacha dejándola sana. Ne­goitá se hace rico y apreciado, y lanulea vuelve finalmente al -infierno donde pide a Dardarot que su esposa y su amigo sean destinados al paraíso, pues no quiere ver­les nunca más, y que le deje dormir durante trescientos años. Narración fantástica, ins­pirada en la Historia del diablo que se casó (v. Belfagor) de Maquiavelo. Kir lanulea es, con todo, una viva representación de la vida rumana de la época Ianariota. Los usos y costumbres de los negociantes, sus relaciones comerciales con Brasov y con Leipzig, sus relaciones con los boyardos y los príncipes, la vida cortesana, son perfilados con una vivacidad que contribuye a au­mentar el humorismo de la narración.

G. Lupi

Kitab Al Mamālik Wa-L-Masālik, Abū ‘Ubayd ‘Abd Allāh al-Bakrī

[Libro de los reinos y de los cami­nos]. Obra del geógrafo arabígoespañol Abū ‘Ubayd ‘Abd Allāh al-Bakrī (muerto en 1094). Aunque el autor nunca salió do Es­paña en esta obra, al igual que en la titulada Mu‘ ŷam mā ista’ ŷama (v.), realizó una buena compilación, valiéndose de nu­merosas fuentes, obra en la que siempre se aprecia la curiosidad del autor, y sobre todo sus dotes de ordenación. La obra sólo nos es conocida fragmentariamente (aunque muchos de los fragmentos yacen inéditos). Dejando aparte la introducción, el conjunto se presenta bajo forma de itinerarios de ciudad a ciudad; pero no se limita sólo a indicar las distancias, sino que proporciona importantísimos datos geográficos, sea de las ciudades, sea de los caminos; además, recoge interesantes noticias acerca de la historia política y social (comercio, precios de alimentos, etc.), y también datos etno­gráficos, así como muchos importantes para la toponimia (amén de que en su léxico figuran muchos hispanismos). Todo ello referido al norte de África y a Europa, in­cluyendo los países eslavos. Al-Bakrí co­noció las Etimologías <v.) de San Isidoro, y también las obras de Orosio. Para los itinerarios de las tierras eslavas se valió de la relación de viaje del judío Ibráhím ibn Ya’ qiib, de Tortosa (siglo X). De la parte referente a España sólo se han pu­blicado algunos pasajes: en cuanto al África septentrional, incluyendo las Canarias, esta parte fue editada y traducida por el barón Mac Guckin de Slane (Argel, 1910).

D. Romano

Kitāb Al-Hadā’iq, Abū ‘Umar Ahmad ibn Faraŷ al-Ŷayyānī

[Libro de los huer­tos]. Obra del poeta arabígoespañol Abū ‘Umar Ahmad Ibn Faraŷ al-Ŷayyānī (muer­to en 976), que se inspiró en el Kitāb alzahra del escritor oriental Ibn Dāwūd de Isfahān (siglo IX), y al que se propuso su­perar. Actualmente sólo conservamos algu­nos fragmentos del total, que sabemos que estaba distribuido en doscientos capítulos, cada uno de los cuales contenía doscientos versos (la obra de Ibn Dāwūd sólo tenía cien versos en cada uno de sus cien capí­tulos). Se trata de una gran antología de los poetas arabigoespañoles, sobre todo de la época del autor, de una antología ante­rior a la Dajīra. (v.) de Ibn Bassām y al Libro de las banderas de los campeones (v.), y cuya mayor parte estaba dedicada a recoger poesías de los géneros erótico y floral – precisamente los que había culti­vado Ibn Faraŷ, del que conservamos ca­torce poesías, algunas de las cuales fueron escritas durante su permanencia en la cár­cel —; pero también da cabida a temas guerreros, elegiacos, ditirámbicos, anecdó­ticos, etc. En toda ella parece flotar un nacionalismo, más o menos velado: demos­trar la superioridad de los poetas de al- Andalus, es decir, de una tesis que ya ha­bía informado alguna obra anterior (v. ’Iqd Al-farid), y sobre la que más adelante habrían de Insistir otros autores (cír. Elogio del Islam español y Parangón entre Málaga y Salé). Sabemos que Ibn Faraŷ había es­crito una obra histórica: pero de ella sólo se nos ha conservado el título. [Trad. parcial por Elías Teres, en la revista «AI-Andalus», XI (1946), págs. 131-157].

D. Romano