Lamentación de Deor, Anónimo

[Deor’s Complaint]. Es una composición anglosajona, in­completa, de 42 versos, conservada en el Codex Exoniensis de la Biblioteca de la catedral de Exeter. Es tal vez el documento literario anglosajón más antiguo que se conoce, compuesto en el siglo V, en la época de la invasión anglosajona en Britania, cuando los anglosajones aún paganos con­servaban el sentido exacto de la mitología germánica, y es también el único ejemplo que nos ha quedado de aquella literatura que contiene una construcción estrófica con el estribillo: «Thaes oferode, thisses swa maeg» («esto ellos sufrieron, también lo puedo yo»).

En esta elegía (seis estrofas de distintas dimensiones) un «scop», es decir, un bardo, de nombre Deor, se lamenta de haber caído en desgracia ante su señor y de haber sido sustituido por un rival afortu­nado: Heorrenda. Para consolarse, el poeta recuerda las grandes tribulaciones sufridas por héroes y dioses de las leyendas germá­nicas continentales, mitológicas y heroicas. En las dos primeras estrofas se recuerda al Vulcano germánico, Weland (v. El mito de Völund), el mítico herrero del cual se habla también en Beowulf (v.), hábil forjador de joyas y armas aue se ve obligado a tra­bajar para el rey Nithhad, que le ha cortado los tendones de la rodilla para impedirle que huya. Sufre el héroe prisionero, pero hace sufrir también, porque se venga vio­lando a la hija del rey, Beadohilda. En la tercera estrofa tal vez se refiere al amor doloroso de Wotan (v.) por la walquiria Hilda; en la cuarta se habla de Theodric (v. Teodorico de Verona); en la quinta se alude a las tribulaciones sufridas por los godos en la época de los hunos, durante el feroz dominio de Eormanric, rey «de co­razón de lobo», cuya crueldad hacía que todos desearan su muerte. Los siete versos siguientes, tal vez añadidos en una época más tardía y cristiana, expresan el pensa­miento desolado de que el hombre ha nacido para el dolor, aliviado empero por la pá­lida esperanza y por la confianza en el Dios omnisciente que puede cambiar muchas cosas.

Anima a esta poesía un espíritu de desolada melancolía característica de los antiguos anglosajones. Trad. italiana de A. Ricci en L’Elegia pagana anglosassone (Florencia, 1921).

G. Lupi

Lamentación de Cecco de Varlungo, Fiesolano Branducci

[Lamento di Cecco da Varlungo]. Idilio amoroso burlesco impreso en 1694 con el nombre de Fiesolano Branducci, pseu­dónimo del sacerdote florentino Francesco Baldovini (1634-1716). Son cuarenta estan­cias, en las cuales Cecco se lamenta de que una bella campesina, Sandra, le desdeñe y, además, se burle de él dejándose corte­jar por Nencio. Cecco intenta conmoverla descubriéndole su mísero estado y narrán­dole cuán adversa le es la fortuna, de ma­nera que no le queda más remedio que matarse si Sandra no se decide a prestarle oídos. Pero al final el tono quejumbroso se convierte de súbito en burlón y revela la intención de parodia que tiene la compo­sición; Cecco concluye que, después de ha­ber dormido un poco, ha cambiado de idea: ya no se suicidará, sino que aunque Sandra continúe desdeñándole, vivirá «para no echar a perder su vida». El poemita de Baldovini, de escasa importancia artística, en­tra en el número de aquellas parodias de la poesía popularizante y rústica de la cual habían dado ejemplos mucho más va­liosos Lorenzo el Magnífico con la Nenda de Barberino (v.) y Pulci con la Beca, la de Dicomano (v.), en los cuales, además de Baldovino, se inspiraron otros poetas bur­lescos del siglo XVII.

E. Alpino

Lamentaciones, Jeremías

[Eká Qinot]. Libro del Antiguo Tes­tamento (v. Biblia), atribuido a Jeremías (siglo VI a. de C.) según la versión de los Setenta y de la Vulgata latina. Com­prende cinco cantos elegiacos de un lirismo que difícilmente se encuentra en autores clásicos. Los cuatro primeros son acrósticos; pero en la tercera elegía, la letra inicial alfabética es repetida tres veces, de manera que el capítulo II resulta ser de 66 ver­sículos en vez de veintidós como el primero, el segundo y el cuarto. El quinto consta igualmente de 22 versículos, pero no es acróstico. Son particularmente expresión dolorosa del poeta al ver destruida la Ciu­dad Santa, y su pueblo disperso y prisio­nero; son cánticos de inspiración elegiaca sublime que escuchamos cantados en las anuales celebraciones de la Semana Santa. Las Lamentaciones son las más antiguas elegías que se conocen. El primer poema describe la catástrofe de Jerusalén (586) y presenta a esta ciudad como abandonada; el profeta se queja de su soledad e invoca el socorro de Dios. El segundo enseña que Dios es el autor de tales desventuras y ex­horta a la confianza en Él. En el tercero el profeta se lamenta, reconoce los pecados del pueblo y de los grandes, causa de la ruina. El cuarto afirma que los pecados de los grandes y del pueblo causaron la ruina. El quinto y último es sencillamente una plegaria en favor de Judá. Las Lamentaciones habían sido colocadas por los judíos entre los libros proféticos; hoy en las Bi­blias judías se colocan entre los hagiográficos, y son atribuidos a Jeremías, a pesar de muchas divergencias.

G. Boson

Lamentación de Biblis, Johan Róis de Corella

[Lamenta­do de Biblis]. Obra del humanista catalán Johan Róis de Corella (segunda mitad del siglo XV), conservada en un códice proce­dente de la biblioteca de Mayans y Sisear (hoy en la Biblioteca de la Universidad de Valencia, 88-4-19) y en el llamado Jardinet d’orats, custodiado en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona con la sigla 21- 41-1. La obra narra, en primera persona, el amor incestuoso de Biblis por su hermano Cadmo (Cauno en el texto) según las Me­tamorfosis (v.) de Ovidio, lib. IX, vv. 454 y ss. Biblis, enamorada de Cadmo, le hace entrega de su amor, pero el joven huye de la corte. La infeliz hermana, «acompañada de lágrimas, siguiéndole por los desiertos, movió a tanta piedad a las diosas y ninfas, que intentaron curar mis males con suaves palabras. Mas, al fin, cayendo sobre la fría tierra, los árboles que estaban cerca de mí eran más verdes, regados por las fuentes de mis abundantes lágrimas». Los hados, al final, la convierten en una fuente. Ha sido publicada por Francesc Pelai Briz (1868) y por Ramón Miquel i Planas (1913).

J. Molas

Lambro, Juliusz Slowacki

Cuento poético en dos cantos, del poeta polaco Juliusz Slowacki (1809- 1849), publicado en 1833. Narra un episodio fantástico de la rebelión griega contra Tur­quía, y se encuentran reflejados en él los trágicos acontecimientos de la fracasada rebelión polaca de 1830-1831. Lambo, héroe de la insurrección griega, cansado y asquea­do de la vida, trata de sacrificarse por la causa nacional, pero no consigue llevar a cabo la empresa con que soñaba, es decir vengar a su pueblo oprimido. Como Kordjan (v.), como Horsztyñski, fracasa, y no le queda más que el dolor de no haber sabido hacer por su país todo lo que él quería y debía hacer. Una atmósfera de desesperado pesimismo aletea por todo el poema, reflejo de la misma alma desolada del poeta, que hace de Lambro la imagen de su siglo y el símbolo del derrumba­miento de todos sus ideales, en particular los de la desgraciada insurrección polaca; es, además, un reproche a los polacos por su decadencia e ineptitud. Es el último de los poemas byronianos de Slowacki.

E. Damiani