Lamentaciones, Jeremías

[Eká Qinot]. Libro del Antiguo Tes­tamento (v. Biblia), atribuido a Jeremías (siglo VI a. de C.) según la versión de los Setenta y de la Vulgata latina. Com­prende cinco cantos elegiacos de un lirismo que difícilmente se encuentra en autores clásicos. Los cuatro primeros son acrósticos; pero en la tercera elegía, la letra inicial alfabética es repetida tres veces, de manera que el capítulo II resulta ser de 66 ver­sículos en vez de veintidós como el primero, el segundo y el cuarto. El quinto consta igualmente de 22 versículos, pero no es acróstico. Son particularmente expresión dolorosa del poeta al ver destruida la Ciu­dad Santa, y su pueblo disperso y prisio­nero; son cánticos de inspiración elegiaca sublime que escuchamos cantados en las anuales celebraciones de la Semana Santa. Las Lamentaciones son las más antiguas elegías que se conocen. El primer poema describe la catástrofe de Jerusalén (586) y presenta a esta ciudad como abandonada; el profeta se queja de su soledad e invoca el socorro de Dios. El segundo enseña que Dios es el autor de tales desventuras y ex­horta a la confianza en Él. En el tercero el profeta se lamenta, reconoce los pecados del pueblo y de los grandes, causa de la ruina. El cuarto afirma que los pecados de los grandes y del pueblo causaron la ruina. El quinto y último es sencillamente una plegaria en favor de Judá. Las Lamentaciones habían sido colocadas por los judíos entre los libros proféticos; hoy en las Bi­blias judías se colocan entre los hagiográficos, y son atribuidos a Jeremías, a pesar de muchas divergencias.

G. Boson