Monólogo del Vaquero, Gil Vicente

[Monologo do Vaqueiro]. Monólogo escrito en lengua portuguesa que el gran autor teatral Gil Vicente (14509-1536) recitó en español con ocasión del primer parto de la reina María de Castilla, mujer de Manoel I, el 7 de junio de 1502. El autor-actor, simulando el estupor de un pobre vaquero, puesto por primera vez en su vida en contacto con los esplendores de la corte lusitana, pre­senta a la augusta puérpera el parabién de rigor. Es notable en la composición el fuerte sabor popular, que es una de las más felices características del que fue llamado «el Plauto portugués».

A. R. Ferrarin

El Monje, Jovan Subotić

[Kaludjer]. Novela del li­terato, científico y político serbio Jovan Subotić (1817-1886), comenzada en 1874 y publicada en 1881, con el subtítulo «Verdad y poesía» [«Istina i poesija»]. La acción transcurre entre 1842 y 1859, y en ella se intercalan algunos episodios de actualidad. Contiene también una tesis social y reli­giosa: la necesidad de reformar los monas­terios serbios y la propia vida de los mon­jes.

En el monasterio, durante el carnaval, los monjes se embriagan y molestan a la cocinera. Teófano, para defender a la mu­jer, se pelea con el administrador del mo­nasterio. Nace de aquí una disputa que termina ante el tribunal. Teófano se arre­piente, perdona a sus adversarios y marcha a otro monasterio. Allá, calumniado a pro­pósito de su traslado, lleva una vida soli­taria, hasta que se encuentra con Lenka, una joven víctima de un amor desgraciado, que busca consuelo. Ella se enamora de él y le invita a seguirla a Serbia. Teófano, al principio, está indeciso, pero al fin vence su vocación religiosa y los dos amantes se separan. El administrador del monaste­rio, enamorado también de Lenka, trata de conquistarla, pero en vano. Lenka, por fin, regresa a su casa de Bečkerek y allí muere de enfermedad y de dolor por la negativa de Teófano. El autor interrumpe aquí el curso de la acción para narrar otros acontecimientos y para hacer digre­siones sobre el metropolitano y sobre el ambiente y personajes que lo rodean. Ha­cia el fin de la novela, vuelve a aparecer Teófano. Éste, después de haber cambiado varias veces de monasterio, mantiene toda­vía la pureza de su fe religiosa y se retira por fin al monte Athos.

Interesante por el ambiente en que se desarrolla la acción, descrito con vivos colores (la residencia del patriarca, las costumbres de los religio­sos, la vida en los monasterios), la novela oscila entre un escueto y ligero lirismo y un humorismo que llega a veces a lo cómico; por ejemplo, en la escena del tri­bunal con la figura del abogado Pečenović. De aquí que su poesía continúe todavía viva a pesar de la defectuosa construcción de la obra.

L. Salvini

El Monismo Como Lazo de Unión Entre la Religión y la Ciencia, Ernst Haeckel

[Der Monismus ais Band zwischen Religión und Wissenschaft]. Conferencia dada en 1892 por el biólogo Ernst Haeckel (1834-1919) y publicada después. Según Haeckel el «monismo» pertenece al grupo de los sis­temas filosóficos panteístas y mecanicistas.

Afirma la unidad de la naturaleza orgánica e inorgánica; no existe una diferencia esen­cial entre el reino de las plantas, el de los animales y el de la humanidad; las mis­mas leyes valen para todas las regiones de la naturaleza. El hombre no ocupa ninguna posición específica en el mundo; no es otra cosa que el último anillo de una larga evolución; y esta afirmación es válida tan­to para su cuerpo como para sus actividades psíquicas, incluso la conciencia, las cuales no son otra cosa que funciones del cere­bro. El problema psicofísico fundamental es sólo un caso especial del problema de la relación de la materia con la energía. Un conocimiento más profundo de la esen­cia de la materia y de la fuerza nos per­mitiría comprender también como la sustancia puede sentir, desear y pensar. Un alma independiente y autónoma, como cree conocerla la filosofía dualista, no existe;. por lo tanto, no existe tampoco una in­mortalidad individual, sino sólo la inmor­talidad en el sentido de la conservación de la materia, y de la energía del sistema nervioso central. Es tan inimaginable un alma no unida a un cuerpo, como una ma­teria inanimada.

De todo el Cristianismo, el monismo reconoce sólo su ética, que es el perfeccionamiento de los instintos éticos ‘ sociales ya existentes en el reino de los animales. Dios es la «suma de todas las fuerzas de la naturaleza», y, por lo tanto, parte integrante de la naturaleza misma. Será cometido del conocimiento monista de la naturaleza ~y especialmente de la teoría de la evolución en ella implícita el esclarecimiento y profundización del con­cepto de Dios. Pero queda excluido en absoluto el concepto de un Dios personal en el sentido del monoteísmo; a pesar de esto. Haeckel rechaza la acusación de ateísmo. El monismo haeckeliano es, por un lado, una síntesis del materialismo metafísico de Moleschott, Vogt, etc., y, por otro lado, una elaboración filosófica de los motivos fisiológicos de la teoría de la evolución.

O. Abate

El Monástico, Evagrio Póntico

Recopi­lación de cien sentencias, formuladas por Evagrio Póntico (346?-399), místico y as­ceta del desierto de Nitria a fines del si­glo IV, para enseñanza de los monjes. A esta recopilación de cien sentencias le sigue otra de cincuenta más, dedicadas a los mon­jes que desde el primer grado del cono­cimiento ascético se han elevado al conoci­miento superior, que es «conocimiento» por excelencia: de ahí el título de Gnóstico [rvcuaTWÓ^]. En estas máximas aparece en toda su cruda austeridad aquella ascesis de tipo más bien racionalista, es decir, que as­pira a la absoluta «impasibilidad» estoica, que acarreó para Evagrio Póntico cuatro sucesivas condenas conciliares e hizo tan sospechosa a la ortodoxia su enseñanza monástica.

E. Buonaiuti

El Monasterio, Walter Scott

[The Monastery] Novela del gran narrador inglés Walter Scott (1771-1832), publicada en 1820. Su acción se desarrolla en los comienzos de la Reforma en Escocia, y trata de los efectos que ésta tuvo sobre la comunidad religiosa de Kennaquhair, el monasterio cuyo mo­delo era la abadía de Melrose en el Tweed. La cronología de los acontecimientos histó­ricos dista mucho de ser correcta. El argumento es más bien flojo: Halbert y Edward, hijos del arrendatario del monaste­rio, Simón Glendinning, se educan junto con Mary Avenel, huérfana de noble fami­lia, y ambos se enamoran de ella. Halbert hiere en duelo a sir Piercie Schafton, ca­ballero inglés altanero y eufuísta (v. Euphues, pero Scott introduce la moda eufuística con veinte años de anticipación), y, cre­yendo haberlo matado, huye, pasando al servicio del conde de Murray, quien, co­brándole afecto por su excelente conducta, le concede la mano de su hija Mary. Edward, temperamento estudioso y contempla­tivo, desilusionado en su amor, se hace frai­le.

Scott introduce lo sobrenatural en esta novela, aunque mostrando que no lo toma muy en serio, en forma de la Dama Blanca de Avenel, un espíritu que vuelve a la vida a sir Piercie, mortalmente herido, y que obra además otros milagros. La novela ins­piró al maestro V. Pavesi (1779-1850) la ópera musical La dama bianca d’Avenello (1830) con libreto de G. Rossi. [Trad. por Eugenio de Ochoa (París, 1840) y de L. de C. (Madrid, 1841)].

M. Praz