El Monje, Jovan Subotić

[Kaludjer]. Novela del li­terato, científico y político serbio Jovan Subotić (1817-1886), comenzada en 1874 y publicada en 1881, con el subtítulo «Verdad y poesía» [«Istina i poesija»]. La acción transcurre entre 1842 y 1859, y en ella se intercalan algunos episodios de actualidad. Contiene también una tesis social y reli­giosa: la necesidad de reformar los monas­terios serbios y la propia vida de los mon­jes.

En el monasterio, durante el carnaval, los monjes se embriagan y molestan a la cocinera. Teófano, para defender a la mu­jer, se pelea con el administrador del mo­nasterio. Nace de aquí una disputa que termina ante el tribunal. Teófano se arre­piente, perdona a sus adversarios y marcha a otro monasterio. Allá, calumniado a pro­pósito de su traslado, lleva una vida soli­taria, hasta que se encuentra con Lenka, una joven víctima de un amor desgraciado, que busca consuelo. Ella se enamora de él y le invita a seguirla a Serbia. Teófano, al principio, está indeciso, pero al fin vence su vocación religiosa y los dos amantes se separan. El administrador del monaste­rio, enamorado también de Lenka, trata de conquistarla, pero en vano. Lenka, por fin, regresa a su casa de Bečkerek y allí muere de enfermedad y de dolor por la negativa de Teófano. El autor interrumpe aquí el curso de la acción para narrar otros acontecimientos y para hacer digre­siones sobre el metropolitano y sobre el ambiente y personajes que lo rodean. Ha­cia el fin de la novela, vuelve a aparecer Teófano. Éste, después de haber cambiado varias veces de monasterio, mantiene toda­vía la pureza de su fe religiosa y se retira por fin al monte Athos.

Interesante por el ambiente en que se desarrolla la acción, descrito con vivos colores (la residencia del patriarca, las costumbres de los religio­sos, la vida en los monasterios), la novela oscila entre un escueto y ligero lirismo y un humorismo que llega a veces a lo cómico; por ejemplo, en la escena del tri­bunal con la figura del abogado Pečenović. De aquí que su poesía continúe todavía viva a pesar de la defectuosa construcción de la obra.

L. Salvini