[Die Fiedermaus]. Opereta en tres actos de Johann Strauss, hijo (1825-1899), representada por vez primera en Viena, en el teatro «An Der Wien», el 6 de abril de 1874.
La acción transcurre en un balneario termal junto a Viena, donde una joven esposa, muy sensible a la corte de un tenor, lo recibe en su casa en ausencia del marido, y como al marido lo busca la policía, en su lugar detienen al tenor. Aclarado el equívoco que, a su vez, da lugar a otros divertidos quid pro quos, el asunto termina, como no podía menos, de la mejor manera posible. El título deriva del apodo de «Murciélago» que le dan al director de prisiones, por haberse disfrazado de esta guisa para asistir a un baile de máscaras.
El Murciélago es la opereta más típicamente vienesa y, en la historia de esta forma teatral, marca efectivamente una fecha, por llevar a escena por primera vez hombres actuales y cotidianos, que viven la vida de su tiempo cantando alegremente vestidos a la moda del día, en lugar de personajes imaginarios, ataviados de manera fantástica, ya fuesen históricos, ya mitológicos. El Murciélago debe además su importancia al hecho de haber iniciado la opereta-vals, característica de Johann Strauss, hijo, y de sus sucesores, los operetistas vieneses y alemanes en general.
En efecto, en El Murciélago, el vals está elevado al nivel de generador lírico de la opereta entera, y sobre todo en el segundo acto (la fiesta en el jardín) anima la escena con la inagotable riqueza de sus melodías, de ritmo «danzante» y siempre fuertemente acentuado.
L. Colacicchi
