Observaciones y Enmiendas, Jacques Cujas

[Observationum Atque Emendationum Libri XXVIII]. Obra de Jacques Cujas (1522-1590), jefe de la escuela francesa de derecho.

La razón de esta obra es al mismo tiempo el programa de la escuela: no examinar los textos latinos con método puramente erudito, como lo hacían los glosadores, que a menudo, en sus numerosas disertaciones, alteraron el significado de los pasajes comentados por ellos, sino restituir con rigurosos criterios históricos y filológicos a las principales obras del derecho clásico su genuinidad y pureza.

Con este fin, Cujas emprendió una sutil e inteligente obra de depuración de los textos justinianos, sacando a luz dis­persos fragmentos de Papiniano, Paulo y Ulpiano, consiguiendo a menudo enlazarlos entre sí y hallar su genuino significado. A la gran escuela de Cujas se debe el renacimiento del derecho francés por obra de Domat y Pothier.

A. Repací

Observaciones y Epístolas Medicoquirúrgicas, Wilhelm Fabry

[Observationum et epistolarum chirurgico-medicarum centuriae, in certum ordinem digestae]. Obra del ciruja­no alemán Wilhelm Fabry (1560-1634), cono­cido en la literatura médica con el nombre de Fabricius Hildanus, publicada en Basilea en 1606.

Fabricio Hildano (de Hinden) fue el reformador de la cirugía en los paí­ses de lengua alemana, como Paré lo había sido casi durante el mismo período en Francia. Reunió la casuística de su vasta experiencia en las numerosas observacio­nes y epístolas que en la historia de la medicina y en particular de la cirugía tie­nen destacada importancia como compila­ción cuidadosa de casos clínicos, y, por lo tanto, como documentación de experiencias naturales bien observadas.

Aunque en las cartas que anteriormente escribió a Morgagni la casuística, ya clínica, ya anatómica, ad­quiere a menudo el carácter de observación rara o excepcional o particular, en Fabricio esto no adquiere precisamente mucho relie­ve. Sus observaciones clínicas son equilibradas: los datos anamnésicos van seguidos de los datos objetivos y de la cura.

Las observaciones que se refieren a la medicina, a la cirugía general y a las especialidades quirúrgicas, incluso la obstetricia, aún hoy tienen notable importancia por cuanto de­muestran que la observación exacta es una documentación que resiste al tiempo; aun­que a veces la interpretación de los hechos pueda ser diversa.

V. Busacchi

Libros de las Observaciones en la Lengua Vulgar, Ludovico Dolce

[Libri delle osservazioni nella volgar lingua]. Obra de Ludovico Dolce (1508-1568), publicada en 1550 y dividida en cuatro libros.

En la va­riada producción del literato veneciano adquiere una característica muy propia, por la tentativa de explicar en forma llana algunas de las cuestiones críticas y estéticas más vivas en la cultura de su tiempo. Es interesante el prefacio en que el autor afirma que es mejor decir lengua toscana que italiana, contra la autoridad de Dan­te, que en este caso fue menos profundo que Petrarca, y alegando el testimonio de muchos autores del siglo XVI; entre nume­rosas referencias tiene particular valor el elogio a Ariosto y a su poema, incluso por cuanto se refiere a la lengua.

En el primero y segundo libros se estudia la morfología, desde los géneros y los casos a las concordancias de las partes, y la ortografía, con particular referencia a la duplicación de las consonantes, a la aspiración, a la re y a las dos ss, y a otros problemas (Dolce ve en la z «no sé qué impedimento y as­pereza», por lo que, comenzando por el título original de la obra, habla de «osservationi» y no de «osservazíoni»). El tercer libro trata de los acentos y los signos de puntuación, y el cuarto, de la poética y en particular las rimas, los madrigales, las ba­ladas y tercetos, las estancias y los versos sueltos.

Esta última parte ofrece más armo­nía que las demás; con todo, también ella muestra el fundamento empírico y frag­mentario de la formación espiritual del célebre polígrafo por muchas de sus con­sideraciones sugeridas por el buen sentido y la larga práctica de los diversos autores. Esta obra, muy conocida entre sus contem­poráneos, merece todavía ser recordada como característico documento de una épo­ca que se complacía en entremezclar las más falaces cuestiones gramaticales con arduos problemas filosóficos y estéticos.

C. Cordié

Observaciones Astronómicas y Físicas Sobre el Eje de Rotación, Sobre la Topografía y Constitu¬ción del Planeta Marte, Giovanni Virginio Schiaparelli

[Osservazioni astronomiche e fisiche sull’asse di rotazione, sulla topografía e costituzione del pianeta Marte]. Memorias I, II, III, IV, V, VI, VII en «Actas de la R. Academia del Lincei», de Giovanni Virginio Schiaparelli (1835- 1910), aparecidas desde 1878 al 1910. Las siete memorias, publicadas en los volúme­nes I y II de las Obras de G. V. Schiapa­relli (Milán, 1929-1930), reúnen las clásicas observaciones realizadas en siete oposiciones del planeta Marte.

No todas las oposiciones se presentan igualmente favorables, pues el planeta se halla ora más próximo a la Tie­rra, ora más lejano de ella y por lo tanto con un diámetro mayor o menor. Cuando en 1877 Marte vino a encontrarse relativamente cercano a la Tierra, Schiaparelli deseó experimentar si el refractor de Merz, de 22 cen­tímetros de luz, del telescopio de Brera, le daría también buenos resultados en el estu­dio de la superficie del planeta.

La calidad del telescopio usado por él y las excelentes condiciones atmosféricas le permitieron des­cribir, con abundancia de pormenores, el hemisferio austral del planeta, bien visible, y parte del hemisferio boreal. En su primera memoria, que se refiere precisamente a las observaciones efectuadas durante la oposi­ción de 1877, Schiaparelli determina nueva­mente el fundamento de toda la areografía, esto es, la dirección del eje de rotación y del casquete austral.

Además establece las coor­denadas de cierto número de puntos fun­damentales con los cuales pudo efectuar la descripción topográfica de las regiones cir­cundantes, trazando así un mapa tan completo como era posible de la apariencia de aquel planeta. Éste es minuciosamente des­crito por Schiaparelli, el cual, siguiendo el uso de sus predecesores, adopta una vasta nomenclatura de nombres tomados de la geografía poética y de la arqueología mí­tica para distinguir una de otra las for­maciones de la misma especie.

Los ma­pas del planeta, que acompañan este escri­to, son los más completos y ricos en deta­lles de todos los publicados anteriormente, lo cual, según afirma Schiaparelli, se debe a las excelentes cualidades ópticas del te­lescopio de Merz. Pero ya entonces él pre­veía que hubiera podido obtener medios instrumentales más poderosos.

La segunda memoria reúne las observaciones efectuadas durante la oposición de 1879-80; después de su solsticio austral, la superficie de Mar­te no presentaba ya aquellos impedimentos que en la primera oposición habían obsta­culizado la exploración de los lugares situa­dos al norte de su ecuador. El orden de esta memoria es el mismo de la precedente, esto es, la determinación de la dirección del eje de rotación de Marte en el espacio, de la cual nos da él los elementos completos, la posición de los puntos principales para ser­vir de base al mapa, la descripción de la superficie del planeta tal como se le pre­sentó en aquella oposición, y el estudio de las particularidades físicas e hipótesis que se pueden hacer para explicarlas.

Fue em­pleado también esta vez el mismo ecuatorial de Merz, con un aumento de unas 300 ve­ces. Un mapa areográfico completo (1879), con gran precisión y detalles, acompaña a esta memoria. La tercera comprende el resumen de las observaciones hechas por Schiaparelli acerca del aspecto de Marte en la oposición 1881-82, también con el mismo telescopio» «Ninguna de las antiguas líneas oscuras — dice Schiaparelli — esquemática­mente llamadas «canales» dejó de presentar­se esta vez… causas probablemente conexas con el sol pusieron de manifiesto una enor­me cantidad de detalles, ni siquiera sospe­chados en las oposiciones precedentes…

Las vastas extensiones que en 1879 aparecían como leves manchas indeterminadas y pare­cían corresponder a las áreas llamadas «mares» se resolvieron en desarrollos com­plicadísimos de puras líneas. Entonces se fue poco a poco revelando el hecho curioso e imprevisto de la «geminación» de los lla­mados «canales».

Aunque las geminaciones, esto es, el desdoblamiento de los canales, como se ha comprobado después, no son más que ilusiones y combinaciones ópticas, de­pendientes de la disposición, reunión y ma­yor o menor claridad con que se ven los pormenores de la superficie de Marte, lo cierto es que las observaciones de Schiapa­relli han sido fuente y aguijón para ulte­riores investigaciones.

Con un diámetro apa­rente de Marte cada vez menor, Schiaparelli observa el planeta también en la oposición de 1883-84 (cuarta memoria) con el mismo método usado en las precedentes, confirmando el fenómeno de las geminaciones. La quinta memoria refiere los resultados obte­nidos en las oposiciones de 1886 en las cua­les Schiaparelli comenzó a usar el nuevo refractor de dieciocho pulgadas, con el que fue posible obtener una primera idea de todas las regiones boreales casi hasta el polo, donde la nieve en aquella época estor­baba poco.

Igualmente, con el nuevo teles­copio más poderoso, Schiaparelli observa también la oposición de 1888, y reúne sus resultados en la memoria sexta, a la cual sigue la última con las observaciones rea­lizadas durante la oposición de 1890, que no se publicaron hasta 1910. También estas dos memorias son ricas en noticias muy deta­lladas y precisas sobre la topografía y cons­titución del planeta.

En el mapa de 1890 se nota que casi todos los canales están ge­minados, y aunque muchos astrónomos, an­tes, a la vez y después de Schiapárelli han hecho observaciones y descripciones de las apariencias de Marte, ninguno ha conse­guido la continuidad, la excelencia y per­fección de éstas, que han formado escuela y han iniciado un estudio sistemático del cual son ya deducidas numerosas conse­cuencias v aclaraciones de los fenómenos observados. Los últimos adelantos en los procedimientos de observación han contri­buido, en gran parte, a alcanzar las actua­les precisiones sobre la naturaleza y topo­grafía del referido planeta.

G. Abetti

Observaciones Críticas Sobre los Cuadros Poéticos, Johann Jakob Bodmer

[Kritische Betrachtungen über die poetischen Gemalde der Dichter]. Ensayo del crítico suizo Johann Jakob Bodmer (1698-1783), publicado en 1741, primera tentativa de reacción a la es­tética de rígida observancia clasicista de la tradición francesa personificada en la alemania de Gottsched.

Bodmer (ayudado por su amigo G. G. Breitinger) aprovecha las enseñanzas de los tratadistas italianos Sforza, Pallavicino, Gravina, Conti, Muratori (particularmente el ensayo de éste sobre la perfecta poesía, v.), que le recomendó el bergamasco conde Pietro Calepio, a quien había conocido en Italia en 1718-19 y con el cual tuvo amistad y mantuvo una corres­pondencia que duró cerca de treinta años.

A esta influencia se debe en gran parte, así como a las sugerencias de Calepio, que Bodmer, elaborando el concepto del «gusto», propenda a convertirlo en facultad autóno­ma, aunque guiada por la inteligencia, y atribuya además a la fantasía una actividad en cierto sentido productiva y no meramente reproductiva, aunque subordinada a la «es­trella polar» del juicio. Junto a los motivos tradicionales, como los de la equivalencia de la poesía con la pintura de la expresión de las pasiones, de las actitudes del rostro, de los caracteres de los personajes y otros por el estilo, un aura fresca precursora de tiempos nuevos brota de su apelación a la Naturaleza, maestra de las tres artes: poesía, pintura y escultura (que Bodmer considera conjuntas), la cual es la única que puede justificar las reglas.

El mundo alemán debe a Bodmer una de las primeras advertencias acerca de la grandeza de Shakespeare y de Dante, algo vaga la primera por ser el crítico un sentido admirador de Milton; más clara la segunda con la cita del canto referente a Francesca, y la del conde Ugolino. Este ensayo, que tiene un aspecto tecnicista (todo un capítulo está dedicado a los «medios para enriquecer la fantasía»), contiene una notable antología de tópicos poéticos, desde los antiguos a los modernos, y termina con una investigación acerca del carácter de Don Quijote (v.).

S. S. Ludovici