Basándose en el argumento de la tragedia de Shakespeare, Gioacchino Rossini (1792- 1868) compuso una ópera en tres actos, titulada Otello ossia II Moro di Venezia [Otelo O’El moro de Venecia], que fue estrenada en Nápoles en 1861.
El libreto, de Francesco Berio di Salsa, disfraza y desfigura el drama, sustituyendo las escenas poéticas del original por situaciones convencionales, no acertando en la representación de los caracteres.
Sólo en el tercer acto sigue fiel al original, y precisamente en éste la música es mejor. En los dos primeros actos, Rossini a menudo escribe música trivial; sólo en algunos puntos su rica fantasía logra librarse de la pobreza del libreto (en el duetto éntre Desdémona y Emilia, en el que tiene lugar entre Yago y Otelo, en el «Andante» del «Final I» y en el del «Final II»).
En cambio, el tercer acto está a la altura de Shakespeare: el canto del gondolero (basado en las palabras dantescas «Nessun maggior dolore») y la romanza del sauce, llenos de un colorido angustioso y romántico, pueden contarse entre las mejores creaciones de Rossini.
El duetto final entre Otelo y Desdémona queda estropeado por la interpolación del «crescendo» orquestal que el autor había escrito para el aria de la «Calunnia» del Barbero de Sevilla (v.); aquí debía servir para comentar el furor de Otelo, pero, naturalmente, está demasiado ligado a aquella figura cómica para que en este caso sólo sea algo desentonado.
M. Dona
