Osmán, Ivan Gundulic

Poema romántico en veinte can­tos de Ivan Gundulic o Giovanni Gondola (1589-1638). Los cantos XIV y XV, que el poeta no compuso, han sido escritos magis­tralmente por Ivan Mazuranic, autor del poemita La muerte de Smail-aga cemgic.

El poeta ragusano quería traducir al croa­ta la Jerusalén libertada (v.), pero la de­rrota del sultán Osmán II en Polonia le inspiró la idea de escribir un poema para celebrar la victoria de las armas cristianas, Para vengarse de las correrías de los cosa­cos, Osmán II salió en 1621 contra los pola­cos, acampados junto a Chocim al mando de Carlos Hotkiewicz, en tanto que el hijo del rey Segismundo, Vladislao, que mandaba las tropas junto a Kameniek, no pudo tomar parte en el combate, por hallarse enfermo.

La heroica defensa de los polacos y la rebe­lión de los jenízaros obligaron a Osmán II a pedir el armisticio y volverse a Constantinopla, donde al año siguiente fue estran­gulado por los jenízaros de Mustafá Dautpachá, que devolvieron el trono al ex sultán Mustafá.

El príncipe Vladislao, festejado por todo el mundo cristiano, fue acogido en Roma con grandes honores por el papa Urbano VIII, en tanto los Gondola tuvieron el honor de hospedar, en su palacio de Ancona, al príncipe polaco cuando se dirigía a Loreto. Las tres heroínas del poema, inventadas por el poeta, son So’kolica, amante del sultán Osmán; Krunoslava, que llevó a cabo empresas heroicas por libertar a su prometido Korevski (personaje histórico, dos veces prisionero de los turcos, que mu­rió en la prisión en 1622); Suncanica, hija del ciego Ljubdrag, descendiente de los dés­potas serbios.

Entre otros episodios, están el viaje de Kislar-Aga que recorría el imperio para proveer de bellas muchachas el harén del joven Osmán, el viaje de Ali-Pachá, que va a Varsovia a firmar la paz con los polacos, la rebelión del infierno contra el mundo cristiano, que celebra el primer ani­versario de la batalla de Chocim, en la que el infierno fue el derrotado, según dice Lu­cifer, y no los turcos. En vano el infierno desencadenó la lluvia, la nieve, el frío, el hielo, el hambre, la peste, contra los pola­cos que, asistidos por las armadas celestes, consiguieron una gran victoria.

Los despo­sorios de Vladislao con Cecilia Renata, que consolidará la alianza entre las casas reinantes de Polonia, Austria, Hungría y Es­paña, serán una nueva amenaza para los turcos. Para que no se logre la paz con los polacos, el infierno levanta a los sacerdotes turcos, a los jenízaros, a las damas de la corte del sultán, que, intrigantes como to­das las damas cortesanas, dice el poeta, son las mejores aliadas del diablo. El poema histórico romántico de Gundulic recuerda con frecuencia los méritos y los defectos de la obra maestra del Tasso.

Es una de las obras mejores de la antigua literatura ragusana, a la que el poeta proveyó de nuevas formas lingüísticas y métricas, introducien­do en su obra maestra la estrofa de cuatro Octosílabos en lugar del dístico dodecasí­labo, usado hasta entonces. Gundulic, el más grande poeta de la contrarreforma ca­tólica entre los eslavos meridionales, supera también el patriotismo local, expresado en su Dubravka (el mejor drama pastoril ragusano), ya que en el Osmán abraza la causa de todo el mundo cristiano, desde Serbia a Polonia, unido en la guerra contra la bar­barie del Islam.

U. Urbani