[Winter Words]. Colección de poesías líricas del escritor inglés Thomas Hardy (1840-1928), publicada póstuma en 1928.
El volumen comprende poesías de diverso tipo, extensión y metro. Descripciones, episodios sueltos y estados de ánimo son trazados con toques rápidos y seguros en piezas brevísimas, mientras que casi todas las largas son narrativas.
Constituyen una excepción «Aristodemus the Messenian», una escena dramática sumamente trágica y cruda, y «A Philosophical Phantasy», poesía de escaso valor artístico, pero interesante como expresión del pesimismo filosófico de Thomas Hardy. El hombre, viendo en el mundo una «intención no realizada», pregunta al Creador el motivo que le indujo a no darle la forma perfecta a que aspiraba.
El Creador contesta que el mundo es para él materia dispuesta para un experimento científico, totalmente privada de los valores éticos que el hombre ve en ella; añade que jamás se ha preocupado por los hombres, y que no es posible ver «una intención no realizada» allí donde no había intención alguna, y sí tan sólo una «ciega tendencia sin finalidades», que actúa siguiendo las líneas de menor resistencia.
Cumplidos los ochenta y cinco años, Hardy reconoce que la vida ha mantenido sus promesas. Ya de niño la voz misteriosa que bajaba hasta él desde las altas nubes y desde las lejanas colinas no prometía más que acontecimientos de incierto color («He never expected much»).
En una de las últimas poesías («We are getting to te end») Hardy, recordando la experiencia de la guerra, renuncia a esperar que la humanidad pueda conocer tiempos mejores y progresar gracias a la razón.
En la última pieza («He resolves to say no more») decide no revelar ya nada de lo que ha aprendido y de lo que ve su alma liberada de la libertad. Es demasiado triste su visión, y no quiere apesadumbrar más aún con ella la mente ya tan oprimida de los hombres.
También las poesías narrativas tienen a menudo un dejo melancólico, sobre todo cuando el tema trata de aventuras y sucesos de mujeres, de esposas y de amantes, hechos que Hardy cuenta con caritativa comprensión.
En algunas poesías la narración o la evocación sentimental tiene un sabor netamente «crepuscular», y se apoya en un objeto cualquiera: un vestido, una miniatura, una carta. La lírica de Hardy no conoce notas alegres, pero en determinados momentos, en algunas poesías breves, fluye una vena de viva ironía y casi de sátira.
Su acuerdo y su comunión con la naturaleza quedan claramente expuestos en la breve poesía «I am the one», en la que Hardy se describe a sí mismo como el caminante a cuyo paso las tímidas tórtolas no interrumpen su arrullo, ni las liebres su pasto.
Su presencia no estorba al que llora por un luto reciente, y las estrellas en las que tan intensamente fija la mirada, saben que él es «junto con ellas principio y fin». El poder emotivo de sus poesías surge de una inflexible sinceridad de pensamiento y expresión.
T. P. Pieráccini
