Afraate

(Llamado el Sabio Persa). En el estado actual de conocimientos, es consi­derado como el escritor sirio más antiguo en el campo de los escritos teológicos.

Nacido de familia pagana, de origen persa, se con­virtió al cristianismo y se hizo monje; es probable que más tarde fuera consagrado obispo. En el año 337 terminó las diez pri­meras de sus Demostraciones (v.) o discur­sos, y en el 344 las restantes doce. Algunos de estos discursos van dirigidos contra los judíos, cuya exégesis demuestra conocer.

El estilo de los discursos es correcto, pero falto de la elegancia que distingue los es­critos de Efrem Siró, y el pensamiento no siempre aparece claro. Aun manteniendo su teología dentro del campo de la ortodo­xia, admite el principio de la composición del hombre de cuerpo, alma y espíritu, y profesa la doctrina de la duración del mun­do durante seis mil años.

G. Furlani

Giovambattista Adriani

Nacido en 1513 en Florencia y m. en la misma ciudad en 1579. Era hijo del humanista Marcelo Virgilio, y, opuesto a los Médicis, cooperó en la defensa de la República florentina en 1530.

Caída Florencia, marchó a Padua a realizar sus estudios y volvió después a su patria, don­de fue muy apreciado por Cosme I y des­empeñó durante treinta años la cátedra de elocuencia de aquella Universidad.

Después de la muerte del historiógrafo Benedetto Varchi, le sucedió A. en el cargo de éste y compuso, secundando los propósitos del gran duque, la Historia de sus tiempos (v.), correspondiente a su principado (1537-74). Desde 1540 perteneció a la Academia Flo­rentina y mostró también ser buen cono­cedor de arte en la Lettera a Giorgio Va- sari sui pittori dell’antichità (1567).

P. Onnis

Andrea Adolfati

Nacido en Venecia en 1711, m. hacia 1760; fue compositor de mú­sica sacra y teatral. Estudió con Baltasar Galuppi.

Fue maestro de capilla en la igle­sia de Santa María de la Salud, de Venecia, y más tarde, desde 1750 hasta su muerte, en la iglesia de la Annunziata, de Génova. Sus principales obras son: Artaserse (Roma, 1742), Ariadna (Génova, 1750, v.), Adriano in Siria (Génova, 1751), La Gloria ed il Piacere (Génova, 1752).

Otra ópera, La cle­menza di Tito, fechada en 1753, se con­serva en la Hofbibliotek de Viena. Fétis hace notar que en su ópera Ariadna se encuentra un aria en compás 5/4. La pro­ducción sacra de A. comprende sobre todo salmos.

A. Pironti

Alfred Adler

Nacido en Viena el 7 de fe­brero de 1870, m. en Aberdeen (Escocia) el 28 de mayo de 1937. Las doctrinas de Sigmund Freud sobre las neurosis atrajeron  la atención de A., quien en los primeros tiempos después de su licenciatura ejercía como especialista oculista.

Se pasó enton­ces al campo del Psicoanálisis, en el que realizó importantes investigaciones so­bre el desarrollo y la curación de las neu­rosis de los niños, llegando bien pronto a conclusiones que le indujeron a elaborar una doctrina propia.

En tanto que Freud atribuye todas las psicopatías a la movili­zación («Verdrängung») de los instintos se­xuales, A. las reduce al instinto de poder. En el muchacho anormal, el «complejo de inferioridad» se convierte, por decirlo con las mismas palabras de A., en «un factor permanente del desarrollo psíquico del indi­viduo».

Posteriormente, el sentimiento de inferioridad es combatido y psicológica­mente compensado, a su vez, por la fuerza de «expansión de la personalidad», que es la que condiciona «el estilo de vida» de todo individuo. Las obras fundamentales de A. son: Las inferioridades orgánicas y sus repercusiones psíquicas, La práctica de la psicología individual, a las que seguirán La ciencia del vivir, El sentimiento de la vida, Práctica y teoría de la psicología indi­vidual, que es su obra capital, y Del tem­peramento nervioso.

En 1910 fue fundada la «Asociación Psicoanalítica Internacional», y a pesar de los anatemas y del resenti­miento personal del viejo Freud, A. fue acogido en ella juntamente con Jung. En 1932, habiendo comenzado en alemania las persecuciones raciales, A. se trasladó a los Estados Unidos, donde profesó en el Long Island College of Medicine.

P. Sforzini

Agostino Ademollo

Nacido en Siena en octubre de 1799, m. en Florencia el 20 de junio de 1840. Orientóse hacia estudios jurí­dicos y, después de haberse licenciado, en­tró en la magistratura.

En 1837, y en parte para recordar la memoria y el arte de su padre, publicó una evocación erudita de los Spettacoli degli antichi romani, tema que había sido tratado por su progenitor en muchas de sus obras. Como novelista, rea­lizó dos mediocres tentativas: Beatrice Cenci romana (1839, v.) y Marietta de Ricci ovvero Firenze al tempo dell’assedio (1840), que recuerdan los modelos mejores de un Guerrazzi y de un Manzoni.

Dejó además el notable ensayo Giudizio crimínale in To- scana secondo la riforma Leopoldina.

C. Falconi