Personaje de la tragedia El diablo blanco (v.), de J. Webster (1570/80-1625/34). La misteriosa figura de Victoria Accoramboni, sobrina de Sixto V, complicada en obscuras y sangrientas aventuras del Renacimiento, campea sobre el fondo de la espléndida vida de las cortes italianas, que a los ojos de la fantasía popular inglesa del siglo XVII eran algo a la vez magnífico, siniestro y corrompido.
El carácter de Victoria (definida como una famosa cortesana veneciana), tal vez por confusión con Blanca Capello, aparece como esencialmente sensual e impetuosa. A diferencia de la Duquesa de Malfi (v.), creada por el mismo dramaturgo, Victoria no es sensible a los afectos familiares, y sólo el vínculo de los sentidos la une a su amante y más tarde marido, el duque de Bracciano. Su crueldad, que al final alcanza incluso a su hermano y cómplice Flaminio, no tiene, empero, nada de convencionalmente frío y calculador, sino que es un sentimiento pasional y súbito. Y su audacia, que se manifiesta sobre todo en las rápidas y descaradas respuestas que da cuando se la acusa de la muerte de su primer marido, llega, a suscitar la admiración del público. Por tales caracteres, Victoria, el «diablo blanco», puede considerarse como una precursora de la mujer fatal según habrá de dibujarse en los últimos tiempos del Romanticismo decimonónico.
G. Melchiori

