[Sylvestre Bonnard]. Protagonista de la novela El crimen de Silvestre Bonnard (v.), de Anatole France (François-Anatole Thibault, 1844-1924).
Miembro del Instituto, profesor universitario, arqueólogo e historiador, Bonnard recuerda de muy cerca a aquel otro profesor Bergeret (v.), una de las más vivas creaciones del mismo novelista: en uno y otro, France reproduce el tipo para él ideal del erudito, en quien una ciencia copiosa es perfectamente compatible con una indulgencia y una tolerancia inagotables. Aquel viejo profesor que acumula libros de todas clases y recrea sus ojos cansados, pero siempre jóvenes y siempre ávidos, en la contemplación de antiguos manuscritos, que vuelve a pensar y a vivir con amorosa nostalgia la existencia hecha ya cenizas de los monjes de las abadías que ama, que escucha atento y reflexivo a los jóvenes estudiosos mientras preparan sus tesis de doctorado, es, una vez más, el propio Anatole France : no es por casualidad que el profesor Bonnard habita en aquel mismo Quai Malaquais, junto al amable Sena, que por tantos decenios fue grato al gran novelista.
Silvestre Bonnard es un hombre bueno, de bondad nativa, que el trato con las antiguas civilizaciones ha refinado y fecundado día por día. El sentido de lo justo, como resultado de tanta armonía en sus estudios, ha llegado a ser en él tan vibrante y preciso, que la injusticia que se hace a una jovencita le transforma en atrevido — y, a pesar de sus canas, no ridículo — raptor de menores. Pero como todo se arregla de la mejor manera posible, el académico puede reemprender su existencia ejemplar y seguir hojeando con su mano fina de prelado sus libros predilectos. La muchacha que ha entrado en la casa solitaria aportará gracia y alegría a la vida del solterón, que un día soñara aquella sonrisa que ahora, como premio de sus días laboriosos y limpios, se reflejará en la suya, hasta la hora serena de la despedida.
G. Falco

