Protagonista del relato de este nombre (v.) de Heinrich von Kleist (1777-1811). Joven viuda de rica estirpe lombarda, no es de extrañar que, hermosa y lozana como es, excite los apetitos de la ebria soldadesca austro-rusa durante una noche de avance victorioso; ni tampoco que, salvada gracias a la intervención de un joven oficial ruso, aun cuando desvanecida, despierte asimismo en éste un irresistible deseo, que acaba por convertir al salvador en violador brutal.
Sí causa extrañeza, en cambio, que la marquesa, llegada a la maternidad, no quiera creer, por espacio de unos cuantos meses, en su estado, ni tan sólo cuando su seductor — arrepentido pero no confeso — vuelve junto a ella y le suplica se le una en matrimonio. La marquesa de O. revela su gracia y una mayor profundidad de alma cuando, rechazada por sus mismos padres, que no quieren admitir su inocencia y su ignorancia, se encierra en una villa solitaria, donde pasa los últimos meses del embarazo y el primer año de vida de su hijo.
Es una joven madre abandonada por todos, pero a quien la maternidad llena de éxtasis y de vigor; es tal su fortaleza que llega a rechazar al hombre al que no se halla en disposición de amar cuando éste vuelve a ella y le confiesa, finalmente, su culpabilidad. Sólo más tarde, ante el remordimiento, el dolor y la fidelidad, concede su perdón; y entonces, en su corazón brotará el amor de mujer, flor gemela de su amor y pasión de madre.
B. Allason

