[«Li loheren Gerin» en francés antiguo, o sea Gerin el lorenés]. Es una figura mítica trasladada de un antiguo poemita francés, El caballero del cisne (v.), a la tradición literaria alemana.
Wolfram von Eschenbach hace ya memoria de él en Parsifal (v. Perceval) y en Wülehalm (v.); Albrecht von Scharpfenberg le menciona en su Titurel (v.), hacia 1272; hablan también de él la Crónica de Repgow, la Competición de los cantores en la Wartburg (v.), y finalmente, un poema en medio alto alemán, compuesto hacia la mitad del siglo XIII por un rapsoda ambulante turingio y refundido por un autor bávaro entre 1283 y 1290. Lohengrin es uno de los caballeros del Graal, que recibe orden de ayudar a Elsa de Brabante contra las pretensiones matrimoniales del vasallo de su padre, Friedrich von Telramunt.
Llevado, efectivamente, por un cisne a través de los mares, llega a Amberes, vence en singular combate a Telramunt y se casa con Elsa, bajo la condición de que ésta no debe preguntarle nunca por su origen. Sin embargo, a instancias de una mala consejera, la condesa de Cléves, Elsa formula la fatal pregunta a Lohengrin al regresar éste de una empresa bélica. El héroe declara entonces quién es ante todo el pueblo, y, entre llantos y lamentaciones, desaparece de nuevo con su cisne. Lohengrin posee todas las propiedades de una figura mitológica absolutamente espiritual y simbólica, falta de todo carácter humano.
No es más que el ejecutor de una misión: precisamente el caballero del Graal, que debe proteger a los débiles y a la justicia; y cuanto hace posee siempre el sello de la misión y de la orden procedentes de lo alto. Con todo, en su espiritualidad y su desinterés humano reside cabalmente, por otra parte, la fascinación poética del caballero del cisne, criatura de la Edad Media que veía en ella una encarnación concreta de la fe en la ayuda y en la justicia divinas, y, asimismo, de cualquier otra creencia. Estas características continúan persistiendo todavía en su última aparición: el Lohengrin (v.) de Richard Wagner.
M. Pensa

