Loki

Figura de la mitología, aunque no de la religión, de los germánicos. Ante todo, posee una notable astucia, que le sirve alguna vez para sacar de apuros a los dioses.

Él fue quien aconsejó a Thor (v.) que se disfrazase de Freya para poder recuperar el martillo robado por Thrym y que el dios fuera acompañado por el gi­gante; también fue quien impidió que este último acabara, dentro del plazo prescrito, la construcción del muro de la morada de los dioses, por lo cual Freya debía recibir en compensación el sol y la luna. En otros relatos novelescos, la astucia le ayuda a salvar la vida, siquiera a costa de los dioses; por otra parte, se muestra pronto a repa­rar el mal. Así, facilita al gigante Thjazi las manzanas de Idunn, que mantienen perpetuamente jóvenes a los dioses, pero luego se las quita, con lo cual lleva a aquél a la perdición.

Peor fue su comportamiento res­pecto de Thor, a quien persuadió que sa­liera al encuentro del gigante Geirrodr sin martillo ni cinturón; otra broma realmente pesada fue la de cortar la cabellera a Sif, esposa de Thor, aun cuando, bajo la ame­naza del airado dios, supo hallar asimismo en este caso el remedio proporcionando a la trasquilada Sif una nueva cabellera de oro, que crecía como si fuera natural. Con frecuencia, le vemos en compañía de Thor y Odín (con este último, v., parece haber contraído vínculos de sangre), pero se halla también en contacto con gigantes, elfos y enanos.

En todas estas narraciones, Loki aparece como urdidor de engaños, autor de bromas pesadas, voluble, insolente y de mal carácter. Hemos indicado ya sus re­laciones con seres demoníacos y gigantes; añadamos ahora que con la giganta Angrboda engendró al lobo Fenrir y a la ser­piente oceánica, los dos monstruos que habrán de desempeñar un papel capital en el fin del mundo, así como también a Hel, señora de los infiernos. Estos vínculos si­tuaban asimismo a Loki en el mundo de los demonios. Su carácter demoníaco llegó incluso a superar el divino, y se le tuvo por el verdadero autor de la muerte de Baldr, una de las potencias infernales que habrían de provocar el fin del mundo.

El mito que presenta a Loki como instigador de esta muerte se halla relacionado, naturalmente, con el de la venganza. En vano el malvado habíase escondido en la montaña, transfor­mándose en salmón durante el día: apresado por Thor, fue atado en una caverna; una serpiente le destila gota a gota sobre el rostro un terrible veneno que, compasiva, Sigyn, su esposa, va recogiendo en una es­cudilla. Así permanecerá el diabólico Loki hasta que, seguido por la turba de los con­denados, tomará parte, juntamente con las potencias demoníacas, en el fin del mundo, desafiará a Heimdall (v.) y dará y recibirá la muerte. En esta visión profética, Loki aparece como un demonio enemigo de los dioses, y no tiene ya nada de divino.

Y. Santoli