El marqués de Lantenac, vizconde de Fontenay, es uno de los tres personajes principales de la novela Noventa y Tres (v.), de Víctor Hugo (1802- 1885).
Jefe de los insurrectos de la Vendée, su celebridad se debe sobre todo a un episodio que se narra al principio de la novela: embarcado en una goleta que debe llevarle a Francia, Lantenac premia primero con una medalla y luego manda fusilar a un artillero que, con riesgo de su vida, había logrado fijar un cañón que, por su culpa, se había soltado y, al rodar por la cubierta, había causado la muerte a varios marineros. En este episodio se contiene la fórmula del personaje de Lantenac, que de él se refleja sobre los otros dos (v. Cimourdain y Gauvain): su existencia se halla continuamente en función de gestos contrarios, dictados por deberes morales inconciliables, pero aun así igualmente reales y categóricos.
Su imperturbabilidad de hombre prudente y entrado en años, consagrado a una causa que erige a la monarquía y a la nobleza en valores morales supremos de una sociedad, pero dispuesto a reconocer la generosidad que pueda haber en la causa contraria, le libera de la congoja lírica de lo romántico; pero el juego de las antítesis se mantiene cerrado en sí mismo y nada puede traerlo a la luz si no es su tremenda justicia.
Antagonista de Cimourdain, Lantenac tiene en común con éste los caracteres constitutivos: Cimourdain es el apóstol de la revolución y Lantenac el puntal de la monarquía, pero uno y otro viven únicamente para respetar y hacer respetar unos principios, y ni uno ni otro se preocupan de las absurdidades que puedan derivar de ese respeto. En el fondo, esos hombres tan enérgicos no son más que unos débiles que abrazan fanáticamente un dogma y a ciegas lo llevan hasta sus últimos extremos porque, si lo dejaran escapar, no sabrían de qué otro modo superar la vida: su humanidad sólo consiste en la constancia con que soportan hasta el fin las consecuencias de su actitud.
U. Déttore

