Aparece en muchos diálogos platónicos (v- Cármides, Protágoras, Timeo), en el pseudoplatónico Erixias (v.) y en el Critias (v.); manteniendo la promesa hecha en el Timeo, narra las aventuras míticas de los antiguos linajes de Atenas y la Atlántida.
Critias, político y escritor ateniense de la segunda mitad del siglo V a. de C., era primo de la madre de Platón y, como hombre de cultura, pero, especialmente, por sus ideales políticos, influyó mucho sobre éste. Descendía de una antigua familia noble; su padre pertenecía al partido oligárquico, por lo que, naturalmente, sus tendencias políticas eran aristocráticas y espartófilas; desempeñó un destacado papel al proponer la vuelta de Alcibíades (v.), y más aún al frente de los Treinta Tiranos. La admiración que por él sentía su sobrino Platón disminuyó sensiblemente durante el último período de su vida, que corresponde precisamente a la época en que el joven iba entrando de lleno en la órbita de la influencia socrática; ello se debió a los sangrientos crímenes con que Critias se manchó.
En el Cármides, apoyado por su sobrino, interviene en defensa de su tesis, según la cual la sabiduría consiste en que cada uno haga lo que le corresponde. Después que Sócrates le pone en un aprieto, cambia su aserción y afirma que la sabiduría no es más que el conocimiento de sí mismo, según el oráculo délfico. Pero también esta definición le es criticada por Sócrates, y Critias no sabe ya qué más decir. Su figura no se destaca en este diálogo precisamente por su agudeza filosófica: Proclo acierta completamente cuando dice que Critias es «un filósofo entre los legos y un lego entre los filósofos».
Por grandes que fueran sus méritos su formación era meramente sofística; y así es como nos lo presenta Platón. En el Timeo y en el Critias habla míticamente de la ciencia política, con lo cual se halla más en su ambiente: aquí, para Platón, es el descendiente de Solón, el ídolo de su juventud. Posiblemente no es por casualidad que el relato de la antigua constitución ateniense, algo que podríamos llamar una mítica «versión histórica» de la república ideal platónica, aparece en este diálogo en boca del noble Critias.
A. Pasquinelli

