Protagonista de la novela que lleva su nombre (v.), del autor búlgaro Aleko Constantinov (1863-1897). Bay Ganiu Balkanski, comerciante en esencia de rosas, tacaño, desconfiado, ignorante y estafador, pretende ser una caricatura mordaz de esos defectos, más o menos difundidos entre los búlgaros de su tiempo.
Viaja por Europa (Austria, Bohemia, Suiza y Rusia), pero desempeña un triste papel en su incomprensión de la vida europea, todavía tan alejada de las inveteradas costumbres y de los estrechos horizontes de su mentalidad. De regreso y definitivamente establecido en su patria, se entrega a la vida política y logra, a fuerza de vulgares intrigas, hacerse elegir diputado.
Por cuanto refleja, siquiera sea a través de no pocas deformaciones exageradas y no siempre de buen gusto, rasgos característicos de su ambiente nacional en aquella época, producto natural de los cinco siglos durante los cuales Bulgaria había vivido en la esclavitud y en la más completa separación del mundo civil, el imaginario héroe Bay Ganiu, que en conjunto es una figura antipática e innoble pero muy significativa, se granjeó entre los lectores una inmensa popularidad y no tardó en convertirse en símbolo nacional, hasta el punto de que actualmente su nombre es conocido y repetido en Bulgaria por todos, como burlesco o sarcástico mote que se da a personajes de su misma estampa o a acciones que corresponden a los aspectos negativos de su carácter. Con cierta inexactitud, se le ha comparado con Tartarín de Tarascón (v.), un Tartarín de las tierras balcánicas.
E. Damiani

