Los herederos (WILLIAM GOLDING)
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Comienza con una cita de H. G. Wells de Outline of History: «Sabemos muy poco sobre la fisonomía del hombre de Neanderthal, pero lo que conocemos … parece sugerir una vellosidad extrema, una fealdad, o un aspecto de repulsiva rareza, sobre todo por la frente angosta, las cejas hirsutas, el cuello simiesco y la estatura baja…». Golding hace más vivida la descripción de Wells invirtiendo todos los valores implícitos en las palabras «fealdad», «repulsiva» y «baja». Estos Neanderthal son gente; simpatizamos con ellos. Constituyen un gran grupo familiar: la anciana cuida el fuego, el anciano decide cuándo trasladarse de las zonas frías a las cálidas, los hombres y las mujeres cazan y recolectan, y todos cuidan de los niños. Entre los hombres jóvenes se encuentra Lok. Es grande, ágil y des-preocupado, dulce por naturaleza, pero no muy inteligente. Se ríe mucho y es bueno con la pequeña Liku. Seguimos a la familia cuando ésta regresa a su cueva de verano, cerca de una cascada. Sentimos la enorme tristeza del pueblo cuando el anciano enferma, muere y es enterrado bajo el suelo de la cueva. Aunque utilizan pocas palabras, y todo es narrado en términos muy elementales, Golding nos obliga a reconocer que la cultura de los Neanderthal es humana. Adoran a una diosa–madre (Liku lleva una raíz torcida, de forma femenina, a la que le llama Pequeña Oa o Pequeña Diosa), son fundamentalmente vegetarianos y se sienten culpables cuando, ocasionalmente, comen carne de carroña. Algo nuevo sucede en sus vidas inocentes. Uno de sus miembros desaparece, y lentamente se van percatando de que ha sido asesinado por extraños. A la zona han llegado hombres –hombres extremadamente delgados y lampiños–, equipados con canoas, lanzas, arcos y flechas. Son los Herederos, los primeros seres humanos de nuestro tipo (aunque hasta el último capítulo sólo los conocemos a través de los Neanderthal). Uno a uno, todos los Neanderthal son asesinados. Sólo quedan con vida Lok y una mujer, Fa. No obstante su terror, tratan de rescatar a un bebé de manos de los recién llegados. Fa es asesinada y arrojada por la cascada. Se produce entonces una escena extraordinaria, en la que por primera vez vemos desde fuera al pobre y solitario Lok: «La criatura roja estaba de pie al borde de la terraza sin hacer nada … la barra de la ceja le brillaba a la luz de la Luna, sobre las grandes cavernas donde se escondían los ojos…». Lok llora, por él mismo y por su especie, y el lector también tiene ganas de llorar por esa criatura desolada y por la Caída del Hombre. Ese pasaje puede leerse de muchas maneras, pero, al igual que el resto del libro, es intensamente conmovedor. ![]()
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Aretino :: 21/Jan/2011 :: Obras de Ciencia ficción :: No hay Comentarios »

William Golding (nacido en 1911) es considerado hoy como uno de los más sobresalientes escritores ingleses. Durante mucho tiempo he pensado que Los herederos (The Inheritors) es su mejor 





