Diccionario biobibliográfico de las ciencias exactas, Joham Christian Poggendorff

Obra cuyo títu­lo exacto es: Diccionario biográfico literario manual para la historia de las ciencias exactas, comprendiendo datos sobre la vida y las obras de matemáticos, astrónomos, fí­sicos, químicos, mineralogistas, geólogos, etc., de todos los pueblos y todos los tiempos [Biographisch-literarisches Handworterbuch zur Geschichte der exacten Wissenschaften enthaltend Nachweisungen über Lebens- verháltnisse und Leistungen von Mathematikern, Astronomen, Physikern, Chemikern, Mineralogen, Geologen, usw. aller Vólker und Zeiten].

La primera edición se hizo en dos volúmenes (como las siguientes, excep­to la última), comprendiendo él primero las letras A-L y el segundo las M-Z. Las dos se publicaron en Leipzig, por el editor J. A. Barth, en 1863. La segunda edición, o mejor dicho, la segunda serie, fue publi­cada y corregida por el doctor B. W. Feddersen y el profesor A. J. von Oettingen, con el mismo editor, en 1898. Comprende desde el 1858 al 1883. La tercera (1883- 1904), fue publicada por el mismo editor y corregida por el prof. A. J. von Oettin­gen en 1904. La cuarta (1904-1922), redac­tada por el prof. P. Weinmeister, por ini­ciativa de la Academia de Ciencias de Leipzig y con la colaboración de los aca­démicos de ciencias de Berlín, Góttingen, Heidelberg, Munich y Viena, se publicó en Leipzig-Berlín, 1925-26.

La última edición (1923-31) fue publicada por la misma Aca­demia, en cuatro volúmenes, que apare­cieron respectivamente en 1936, 1937, 1938 y 1940, redactados por el profesor Hans Stobbe, muerto durante el curso de impre­sión del tercer volumen (3 agosto de 1938 en Leipzig). En el prólogo, Poggendorff declara que ha dedicado a este trabajo, que considera como una primera tentativa, quin­ce años. Añade que había pensado que la obra fuese más bien poco extensa. El ma­terial para que fuera voluminoso no fal­taba, pero entonces habría tenido que vivir sepultada en las bibliotecas, sin poder lle­gar a manos del público.

El diccionario se ha limitado, según ya indica el titulo, a las ciencias fisicomatemáticas y a -las cien­cias naturales que no se refieren  al mun­do viviente. Se han incluido, sin embargo, filósofos, artistas o biólogos que se han ocupado de las ciencias comprendidas en el diccionario. Las noticias relativas a los hombres de ciencia vivientes se limitan a los datos biográficos más esenciales y a los cargos ocupados. Poggendorff declara, ade­más, que no se propuso hacer un catálogo de libros, sino que se ocupó de lo que co­nocía directamente. Quería poner de relie­ve las obras fundamentales, y en cuanto a las menores, dejarlas sólo indicadas, y así lo hizo con la más escrupulosa objetividad.

Hacemos esta observación, porque, como es bien sabido, Poggendorff se equivocó a me­nudo sobre el valor de sus contemporáneos refutó entre otros el célebre escrito de J R. Mayer sobre la equivalencia mecánica del calor), pero su buena fe está por en­cima de toda duda. Los criterios adoptados por Poggendorff han sido respetados en las ediciones siguientes y son sustancialmente justos. Como era inevitable, no todo lo que se incluye en el diccionario es fundamen­tal, y no todo lo que se excluye carece de importancia. Las lagunas que deben colmarse, son numerosas, pero las lagunas mayores se refieren a la biografía de los autores. Aun siendo tal como es, el diccio­nario de Poggendorff es sin duda un útil y hasta indispensable instrumento de trabajo para los historiadores de las ciencias fisicomatemáticas; pero para que pudie­ra cumplir bien sus fines, habría de ser completado en el sentido que acabamos de decir.

S. Timpanaro